Red World // Parte XXXII: Victoria
“La verdadera virtud yace en tomar decisiones difíciles todos los días.”
La calma ha regresado a la Tierra. Chilled ha sido derrotado.
En tierra firme, Ten Shin Han y Krilín sonríen aliviados al no sentir la energía del enemigo.
– “¿Hemos ganado?” – se pregunta Krilín. – “¿Puede ser cierto?”
– “No siento su energía…” – añade Ten.
– “¿Lo decís en serio?” – se ilusiona Chichi. – “¿Se acabó?”
Yamcha sonríe.
– “Ha funcionado…” – murmura el androide. – “Ese tipo lo ha conseguido.”
La alegría inicial se torna agridulce, pues todos respetan el sacrificio de Pino.
De repente, Ten Shin Han se fija en Kamisama.
El viejo Roshi se encuentra sentado de rodillas en mitad del campo de batalla, con los ojos cerrados.
– “Maestro…” – dice Ten.
El terrícola se levanta, tambaleándose por el esfuerzo.
Krilín intenta seguir a Ten, pero casi se cae. Chichi lo agarra del brazo a tiempo.
– “¿A dónde te crees que vas?” – protesta ella. – “Estás hecho polvo…”
– “Gracias.” – sonríe Krilín.
Ten Shin Han camina hasta Roshi.
– “Maestro…” – dice Ten. – “¿Se encuentra bien?”
No hay respuesta.
En la Atalaya de Kamisama, Mr. Popo llora.
– “Kamisama…” – lamenta su amado acólito.
Uranai Baba lo acompaña, flotando en su bola de cristal.
– “Mi hermano ha tomado una dura decisión.” – dice la anciana. – “Sabía cuál sería su destino cuando decidió intervenir.”
– “¿Qué haré yo ahora?” – pregunta Popo. – “Este lugar no será lo mismo sin él.”
– “No te preocupes, Popo.” – sonríe Baba. – “No estarás solo.”
Ten Shin Han extiende su mano hacia el hombro del anciano, pero antes de que pueda tocarlo, su cuerpo desaparece.
– “¿Eh?” – se sorprende Ten.
De repente, una corriente ascendente de aire sacude al guerrero de tres ojos. Su cuerpo sana repentinamente y una túnica blanca con el símbolo Kami lo envuelve.
– “¿Qué?” – se asusta un poco Ten. – “¿Qué significa esto?”
Krilín, apoyándose en Chichi, se acerca a su compañero.
– “Enhorabuena, Kamisama.” – se burla Krilín.
– “¿Kamisama?” – repita Chichi, sin terminar de entender lo sucedido.
Ten Shin Han sigue confuso, mirándose las manos.
– “¿Por qué yo?” – se pregunta. – “¿Por qué?”
La voz de Roshi retumba en el corazón de Ten desde el Más Allá.
– “Conoces el mal de primera mano.” – dice Roshi. – “Has caminado por la senda equivocada y has regresado al buen camino por voluntad propia.” – añade. – “La verdadera virtud yace en tomar decisiones difíciles todos los días.”
– “Maestro…” – mira al cielo Ten.
– “Buena suerte, Ten Shin Han.” – se despide Roshi.
Un gran bastón de madera aparece en la mano del nuevo Dios.
En el Palacio Real, Red recibe las noticias. Los satélites vuelven a funcionar y recuperan la señal.
Los presentes reciben la noticia. El enemigo ha sido eliminado gracias al sacrificio de Pino.
El Comandante celebra exaltadamente.
El Oficial del Estado Mayor Black lo hace de forma más contenida, pues entiende lo que la noticia significa para el Doctor Gero.
El anciano se queda en silencio.
Sin decir nada, se retira.
Pero el Oficial del Estado Mayor le detiene.
– “Doctor.” – dice Black. – “La Tierra se lo debe todo a su hijo. Dígame que puedo hacer por usted y me aseguraré de…”
– “Ahórrese el discurso, señor.” – responde Gero, educado pero tajante, antes de seguir la marcha hacia la salida.
Gero sale del despacho. Red sigue celebrando. Black observa la marcha del doctor con cierto pesar.
En el hangar en el que trabajaba Pino, Oli se encierra en su despacho y llora desconsolada, sentada en el suelo, apoyada en la puerta.
En el campo de batalla, los helicópteros de la Red Ribbon no tardan en llegar.
El Coronel Silver es el primero en apearse.
– “Señores…” – saluda Silver. – “Señora.” – sonríe al ver a Chichi. – “Han hecho un gran trabajo. A la Red Ribbon le gustaría honrar su sacrificio y dedicación a…”
– “Ahórrate el discurso.” – interrumpe Ten.
Silver sonríe, que respeta cuando alguien ve a través de la palabrería burocrática.
– “Nos llevaremos al androide para su reparación.” – dice Silver. – “El Doctor Gero…”
– “Eso no va a ocurrir.” – interrumpe Chichi, agarrando su abanico.
Los soldados que siguen a Silver desenfundan sus armas.
Silver los detiene levantando la mano. El Coronel mira a sus hombres por encima del hombro con una mueca de desaprobación y reproche por intentar intimidar a Ten Shin Han y los demás.
– “¿Puedo saber qué planean hacer con el androide?” – pregunta Silver. – “Necesita ser reparado y no creo que ninguno de ustedes tenga la capacidad de hacerlo. Muy poca gente en el mundo la tiene.”
– “Encontraremos a alguien.” – dice Krilín. – “No se preocupe.”
Silver sonríe.
– “Está bien…” – responde el Coronel. – “En ese caso, puede que quieran visitar la Capital del Oeste.” – añade.
Silver se da la vuelta y se marcha, pasando entre sus soldados.
– “Pero señor…” – dice uno. – “Nuestras órdenes son…”
– “Si quieres morir, adelante.” – responde Silver. – “Yo ya he visto suficiente muerte hoy.”
Los soldados siguen a Silver. Muy pocos dudan, pero finalmente todos se marchan con él.
Krilín y Chichi cargan a Yamcha.
– “¿Qué vas a hacer ahora?” – pregunta Ten Shin Han a su compañero.
– “De momento, llevaremos a Yamcha hasta la Capital del Oeste.” – dice el terrícola.
– “¿Te fías de Silver?” – se sorprende Ten.
– “No.” – responde Krilín. – “Ese tipo trama algo… pero puede que así lo descubramos.”
– “¿Y después?” – pregunta Ten.
– “Es probable que regresa al Monte Paoz.” – dice Krilín. – “Es un lugar bonito y tranquilo… cuando no viene gente extraña buscando pelea.” – sonríe con complicidad.
Ten Shin Han comparte esa sonrisa.
– “Puede que te haga una visita.” – responde Ten. – “Esta vez, solo para charlar.”
– “Saluda a Mr. Popo de mi parte.” – se despide Krilín.
Ten asiente.
Yamcha tose, interrumpiendo la despedida.
– “Ten Shin Han…” – dice el bandido. – “No se me ha olvidado… Tenemos cuentas pendientes… Cuando pueda volver a pelear… quiero la revancha.”
– “Estaré esperando en la Atalaya, sobre la Tierra Sagrada de Karín.” – sonríe Ten.
– “Je, je…” – ríe Yamcha.
Nuestros amigos se despiden. La amenaza extraterrestre ha sido neutralizada. La paz ha regresado a la Tierra.
Un año después, la Tierra celebra el aniversario de su victoria.
El Comandante Red inaugura una estatua al salvador de la Tierra en la plaza frente al Palacio Real; un gran Red de oro, con proporciones más estilizadas que el original, se yergue ante todos los presentes, que corean su nombre.
En el Cuartel General de la Red Ribbon, Oli trabaja sola en un laboratorio bien iluminado. El robot que antes ayudaba a Pino, ahora es su asistente.
En la pared, una vieja fotografía de Pino enmarcada junto a una medalla de la Red Ribbon y una inscripción ensalzando los servicios prestados. Sobre la mesa, un ramo de flores frescas mandado por el Oficial del Estado Mayor Black.
Mientras tanto, en un laboratorio oculto en el norte, no muy lejos del lugar donde aterrizaron los aterrizaron lo extraterrestres, el Doctor Gero trabaja casi a oscuras; un tenue fluorescente blanca ilumina la sala, pero es el brillo morado de un pedrusco de wheeloita sin refinar el que tiñe la sala de morado.
En un lugar desconocido, Yamcha sale canturreando de la ducha en un baño moderno de azulejos verdes, mientras se seca un poco la cabeza con una toalla amarilla. Su cuerpo repleto de cicatrices.
El androide se acerca al espejo y pone en marcha un secador. Mientras se seca el pelo, ahora corto, lo estiliza hacia arriba. El secador negro tiene un logotipo claramente visible en blanco “Capsule Corp.”

capitulo tranquilito, para declarar la paz temporal, pero esto no va a quedar así, vendrán más amenazas y la pregunta será, cuanto aguantarán nuestros guerreros
Es bueno ver a ten cómo el kami, le queda, ahora la pregunta es si el encontrará la forma de obtener la vida eterna cómo roshi, ya que si no, la tierra tendrá que pasar de guardián muy rápido
Aunque no aparezca, Bulma y su familia notan su presencia, yamcha ahora es libre y seguirá su vida
Me pregunto que tramara ahora gero, sabemos gracias al humano del universo 2 que la armadura era obra de lo mejor de la red ribbon, así que gero dejo cierta huella, aunque me sorprende que con la muerte de su hijo y la visión del poder de los alienígenas no tuviera la idea de hacer un cell, conociendole, la muerte de pino hubiera sido suficiente para perder los pocos escrúpulos que tenía y hacer lo que sea necesario para lograr sus objetivos
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Buen análisis!
Sobre los planes de Gero, sabremos más en la próxima saga 😉
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