Red World // Parte XXXI: Contrarreloj
“Mi labor ha terminado.”
Yamcha ha perdido su brazo derecho. Su herida gotea una extraña mezcla de aceite y sangre.
Ten Shin Han, Krilín y Chichi observan al enemigo con temor. Lo mismo hace Pino desde la cabina de su robot.
Las tornas han cambiado en un instante, ahora que Chilled ha descubierto el truco del androide.
Yamcha da un paso al frente.
– “Aún me quedan suficientes fuerzas para enfrentarme a él.” – deja claras sus intenciones.
– “No seas imprudente.” – le advierte Ten Shin Han. – “Has perdido un brazo.”
– “Ahora mismo estoy rebosante de energía.” – responde Yamcha.
El androide emana vapor por sus poros.
– “Si quiero derrotarle, ¡tengo que hacerlo ya!” – se impacienta.
Yamcha sale volando hacia Chilled.
El demonio del frio se sorprende de que el androide le vuelva a desafiar con tanto ímpetu.
Chilled detiene el puñetazo de Yamcha, y éste enseguida se revuelve para propinarle una patada giratoria en la cara.
– “¡AH!” – se alegra Chichi al ver que Yamcha lleva la iniciativa del combate.
– “Chilled parece cansado…” – dice Krilín. – “Ha puesto mucha energía en ese último ataque para sorprender a Yamcha…”
– “¿Creéis que puede ganar?” – pregunta Chichi.
– “Es una pelea a contrarreloj…” – responde Ten.
Yamcha lucha como un lobo acorralado.
Chilled retrocede ante la violencia y desesperación con la que se mueve el androide.
Muchos golpes superan la defensa del demonio del frío y castigan al conquistador.
– “Vamos, Yamcha…” – murmura Ten Shin Han.
– “¡Es ahora o nunca!” – exclama Krilín.
Yamcha insiste en su ofensiva.
– “¡HYAA! ¡HOO! ¡YAAH!” – insiste el androide, golpeando al enemigo una y otra vez.
El castigo es continuo. Lentamente, Chilled deja de defenderse.
Tras una gran combinación de golpes, Yamcha termina con una doble patada en el pecho del extraterrestre que lo hace retroceder siete pasos.
Chilled se queda inmóvil un instante, con la cabeza agachada. Yamcha lo mira con claro nerviosismo.
– “Tsk…” – sufre Ten Shin Han.
Chilled sonríe.
– “Tus golpes son cada vez más débiles.” – dice el alienígena.
– “No he terminado…” – gruñe Yamcha.
Chilled levanta la cabeza y mira de nuevo a su adversario. Su labio sangra ligeramente. Su cuerpo esta magullado.
– “Yo creo que sí.” – responde Chilled.
El extraterrestre aprieta los puños con fuerza.
– “¡¡HAAAAAH!” – grita Chilled.
El suelo se resquebraja a su alrededor. Un terremoto azota el planeta.
La musculatura de Chilled aumenta de tamaño.
Gigantescas olas sacuden el mar. Las embarcaciones de la Red Ribbon sufren frente al inesperado temporal.
El Palacio Real tiembla.
– “¡¿Qué está pasando ahora?!” – se asusta el Comandante Red.
El Doctor Gero se agarra a la mesa para no caerse.
El Oficial del Estado Mayor Black se agarra a una estantería, de la que caen todos los libros.
En el puesto de mando del hangar donde trabajaba Pino, la Doctora Oli se apoya sobre el tablero de comandos para no caerse.
El temblor llega hasta la Atalaya de Kamisama.
Dios observa desde el borde de la atalaya. Una gota de sudor recorre su sien.
– “¿Cómo de terrible puede llegar a ser ese tipo”? – se pregunta Roshi.
A su lado, Uranai Baba le acompaña, flotando sobre su bola de cristal.
– “Tenemos poco tiempo…” – murmura la anciana.
De repente, todo se queda en calma. Silencio.
La musculatura de Chilled se ha desarrollado de forma exagerada.
Los guerreros lo observan con horror.
– “No puede ser…” – titubea Ten. – “¿Aún ocultaba todo este poder?”
Chilled mira a su adversario y sonríe con prepotencia.
Yamcha traga saliva y se pone en guardia.
Pero en un parpadeo, Chilled alcanza al androide y le propina un fuerte puñetazo en el abdomen.
Piezas del esquelético metálico de Yamcha salen despedidas por su espalda.
– “¡ah!” – un grito silencioso del androide.
Yamcha cae de rodillas, plegado sobre sí mismo.
Pero Chilled le agarra del pelo y le incorpora ligeramente.
Sin mediar palabra, el demonio del frio le propina un codazo en la cara que lo lanza a través del páramo desértico, quedándose Chilled con parte de la melena de Yamcha en la mano.
Ten Shin Han, preocupado por su compañero, activa su aura incolora y sale al ataque.
Krilín aprieta los dientes, luchando contra su propio instinto de supervivencia, y sigue a Ten.
Chichi se sorprende al ver a los dos guerreros entrar en acción.
– “Están locos…” – se preocupa ella. – “Van a hacer que los maten…” – piensa, sintiéndose cobarde.
Ten Shin Han se lanza sobre Chilled con los pies por delante, pero la doble patada impacta en la mejilla del demonio y ni tan solo le hace pestañear.
– “¿EH?” – se sorprende Ten al comprobar de primera mano el nuevo nivel poder del enemigo.
– “¡¡APÁRTATE, TEN!!” – exclama Krilín.
El terrícola tiene preparada la técnica insignia de la escuela Tortuga.
– “¡¡HAAAAA!!” – dispara el Kamehameha.
Ten se aparta rápidamente.
El ataque engulle al enemigo por completo y estalla.
Ten Shin Han se reúne con Krilín.
– “Eso no va a funcionar…” – murmura Ten.
– “Intentaremos aprovechar sus puntos débiles.” – dice Krilín.
Cuando la polvareda se disipa, Chilled se encuentra rodeado de una docena de Krilín y otra docena de Ten Shin Han.
Chilled hace levitar una pequeña roca y la lanza contra uno de los Krilín, atravesándolo.
– “Un estúpido truco…” – piensa el demonio del frio.
Mientras tanto, Chichi intenta ayudar a Yamcha.
La muchacha encuentra al androide tirado en el suelo, con la cara completamente desfigurada y llena de sangre.
Chichi se agacha junto a él.
– “Has luchado bien.” – murmura ella. – “Al ser un androide, no sé si tienes alma… pero rezaré por ti.”
La muchacha aplaude frente a su pecho, dispuesta a orar.
– “Aún no estoy muerto.” – responde Yamcha con una sorprendente calma.
– “¡AAAH!” – un repelús recorre la espalda de Chichi.
El androide suspira.
– “Soy un androide. No siento dolor ni cansancio.” – dice Yamcha.
– “¿En serio?” – se sorprende Chichi.
– “Pero no puedo moverme.” – añade él. – “Ese bastardo me ha dejado hecho papilla.”
Mientras tanto, Pino golpea el tablero de comandos de su robot, frustrado.
– “Esto no puede estar pasando…” – gruñe el soldado. – “¡Tiene que haber una forma!”
Pino teclea rápidamente.
– “Tiene que tener un punto débil…” – piensa con desesperación. – “¡ALGO!”
Con los sensores del robot, Pino intenta analizar a Chilled.
El demonio del frío mira de reojo a los clones de Krilín y Ten que lo rodean.
Un Ten Shin Han se abalanza sobre él por la espalda.
– “Ridículo.” – gruñe Chilled, que se revuelve y parte al terrícola por la mitad.
Pero es otro espejismo.
– “Tsk…” – protesta Chilled.
Furioso, el demonio del frio se revuelve y con un gesto de su mano levanta un muro de piedras que salen disparadas contra varios enemigos.
Las rocas atraviesan a varias imágenes residuales, pero chocan contra uno de los Ten Shin Han.
– “Je…” – se ilumina el rostro de Chilled.
Como un misil, el demonio del frio se abalanza sobre Ten y le propina una patada en el pecho que lo lanza a través del páramo desértico.
– “Uno menos…” – sonríe Chilled.
Pero en ese instante, otros dos Ten Shin Han le agarran por la espalda, cada uno le sujeta un brazo.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Chilled. – “¡¿Cómo…?!”
En la cabina del gigante de hierro, Pino observa en su pantalla como el robot detecta energía proveniente de esos dos Ten Shin Han.
– “¿Son de verdad?” – se pregunta el soldado. – “¡Y hay otro!”
Un tercer Ten Shin Han se abalanza directo con el enemigo.
Pero con un estallido de energía, Chilled repele a los dos clones.
El demonio intercepta al tercer Ten y lo agarra del cuello.
– “¡¿Qué clase de técnica es esa?!” – gruñe Chilled.
Ten dispara un rayo con su tercer ojo directo contra el ojo derecho de Chilled.
– “¡¡AAH!!” – grita el demonio del frío, que no esperaba tal treta.
El demonio suelta a Ten y se lleva las manos al ojo herido.
Justo en ese momento, Krilín lanza su Kienzan.
– “¡¡TOMA ESTO!!” – grita el terrícola.
El disco cortante se aproxima a toda velocidad contra el enemigo.
Pero Chilled, en lugar de intentar esquivarlo, se cuadra frente al ataque.
– “¡¡YAAAH!!” – grita el demonio del frio.
Chilled caza Kienzan entre sus manos.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden Ten Shin Han y Krilín.
El disco gira cada vez con menos fuerza entre las manos del demonio del frío.
– “Tsk…” – gruñe Chilled.
El Kienzan acaba deteniéndose y se desvanece un instante después.
– “Maldita sea…” – retrocede Krilín, asustado.
Ten Shin Han está de rodillas en el suelo.
Los dos clones que intentaron sujetar a Chilled, regresan hasta él, agotados, y se unen en uno solo.
Ten puede así levantarse.
Pino se sorprende de nuevo.
– “El asesino Ten Shin Han…” – piensa asombrado. – “Qué tipo tan impresionante…”
Pero eso le da una idea.
– “¡Y SI…!” – exclama de repente.
Pino se pone a trabajar, tecleando desesperadamente.
Chilled clava su mirada en Krilín.
– “Esa técnica es muy peligrosa…” – murmura el demonio del frío.
– “Je… je…” – sonríe el terrícola, dándose por vencido. – “Lo tomaré como un halago…”
– “Será mejor que me libre de ti primero.” – sentencia Chilled.
– “Si es por eso… creo que no me quedan fuerzas para otro Kienzan…” – dice Krilín. – “No tienes que tomarte esas molestias…” – añade levantando las manos.
– “Insisto.” – sonríe Chilled.
El demonio del frío apunta al terrícola con su dedo índice.
– “Muere.” – sentencia Chilled.
El extraterrestre dispara.
Un haz de luz aparece frente a Krilín y el disparo sale repelido hacia el cielo.
La luz se disipa y revela al viejo Roshi.
– “¡KAMISAMA!” – exclama Krilín.
– “¡Maestro…!” – se sorprende Ten.
Roshi ha desviado el disparo con su báculo de madera, que se desintegra en su mano un segundo después.
– “Vaya…” – suspira decepcionado.
Chilled, confuso ante el recién llegado, observa al anciano detenidamente.
– “¿De dónde ha salido ese tipo?” – se pregunta el demonio del frío.
El anciano camina hacia Chilled.
– “¡Maestro, tenga cuidado!” – exclama Ten.
Roshi se detiene.
– “Joven Ten Shin Han…” – dice el anciano. – “Cuando te conocí te preguntabas por qué no intervine cuando los extraterrestres atacaron por primera vez…”
– “¿Eh?” – se extraña Ten.
– “¿Qué piensas ahora?” – pregunta Roshi.
La pregunta pilla desprevenido a Ten.
– “Eh… pues…” – cavila el alumno. – “Si hubiera intervenido en ese momento… la Tierra se hubiera salvado… pero es probable que no estuviéramos preparados para la próxima vez. Quería que la Tierra estuviera preparada para protegerse sola.”
Roshi se acaricia la barba.
– “Pues eso lo deja claro.” – murmura el viejo. – “Mi labor ha terminado.”
El viejo se quita la capa, revelando un gi negro con detalles blancos.
Roshi se pone en guardia.
Chilled frunce el ceño.
– “Este tipo…” – piensa el demonio del frío. – “No es como los demás…”
– “Tienes toda la razón.” – responde Roshi.
– “¡¿EH?!” – se sobresalta Chilled al ver que el enemigo le ha leído la mente.
En ese instante y como una exhalación, Roshi se lanza al ataque.
Chilld intenta interceptar al viejo, pero éste se convierte en una imagen residual y desparece ante sus ojos.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Chilled.
Roshi aparece flotando detrás del enemigo, y le propina una coz casi cómica en la nuca, como una colleja, que lo hace dar un paso al frente.
El demonio, confuso ante la velocidad de su nuevo adversario, se revuelve para golpearlo, pero Roshi desaparece de nuevo.
Esta vez, reaparece agachado frente a Chilled.
El demonio del frío intenta propinarle una patada, pero de nuevo, Roshi se desvanece y aparece detrás de Chilled.
Ten Shin Han y Krilín lo observan boquiabiertos.
– “El maestro es fascinante…” – dice Krilín.
Roshi evade cada golpe de Chilled.
– “El tipo está perdiendo fuerza…” – piensa Roshi. – “Si me hubiera enfrentado a él desde el principio… odio admitir que me hubiera noqueado en el primer asalto…”
Pino sigue trabajando en la cabina del robot.
– “¡¡ESO ES!!” – exclama de repente. – “¡¡PODRÍA FUNCIONAR!!
Roshi retrocede de un salto. Chilled se abalanza sobre él.
– “Qué viejo tan escurridizo…” – protesta el demonio del frío.
Kamisama aplaude frente a su pecho y apunta al enemigo con sus manos; así dispara un zigzagueante rayo eléctrico que impacta contra Chilled.
El ataque engulle al extraterrestre y lo frena de repente.
– “¡¿Qué diablos…?!” – piensa el demonio del frío, apretando los dientes.
– “Has venido hasta este planeta para satisfacer tu egoísmo y tus aires de grandeza…” – le dice Roshi telepáticamente.
– “Este planeta es mi derecho como caudillo del sector…” – refunfuña Chilled. – “¡Y CÓMO EL SER MÁS FUERTE DE ESTA GALAXIA!”
Con un estallido de energía, Chilled se libera.
– “Sí que es fuerte…” – se sorprende Roshi. – “Qué tipo tan asombroso…”
Chilled apunta a Roshi y le dispara una poderosa onda de ki.
El viejo se cubre con los brazos en cruz frente a su rostro y frena el ataque un instante… antes de que estalle.
La explosión destroza la parte superior del gi de Kamisama, revelando su escuálido y anciano cuerpo.
Chilled sonríe, mofándose de Roshi.
– “Je…” – ríe el alienígena. – “Mírate… solo eres un saco de huesos…”
Roshi frunce el ceño.
De repente, Chilled recuerda su nombramiento como caudillo, frente a su ejército, arrodillado ante una ominosa figura de pantalón morado.
– “¿Eh?” – se sorprende el demonio del frío. – “¿Por qué…?” – murmura confundido. – “¿Por qué recuerdo eso ahora?”
– “Así que el gran conquistador también se arrodilla…” – le dice Roshi, que ha estado escudriñando su mente.
– “Maldito viejo…” – gruñe Chilled. – “¡¡SAL DE MI CABEZA!!”
Chichi carga con el malherido Yamcha, cuando Pino le sale al paso.
– “¿Cómo se encuentra?” – pregunta el soldado.
– “Sigo vivo.” – responde Yamcha.
– “¡Estupendo!” – exclama Pino.
– “¿Te parece que estoy estupendo?” – protesta el androide.
– “¡Venid conmigo!” – insiste Pino. – “Tengo una idea, pero necesito a Yamcha.”
Chilled acosa de nuevo a Roshi, que sigue evadiendo unos golpes y desviando otros con una técnica pulida y precisa, solo al alcance de los grandes maestros.
Chichi acuesta a Yamcha frente al robot gigante.
Pino escala por una pierna del robot hasta su abdomen, donde hay una pequeña manilla insertada de la que tira para extraerá y luego la hace girar, revelando así una un gran amasijo de cables.
– “Eso es…” – murmura Pino, que busca entre ellos hasta encontrar el los adecuados. – “¡Los tengo!”
Pino se lanza del robot usando los propios cables para frenar lentamente su caída y llevarlos hasta el suelo.
– “¿Qué vas a hacer con todo eso?” – pregunta Yamcha, inmóvil en el suelo.
– “Voy a conectarte a mi robot.” – responde Pino. – “Dame un minuto…”
– “¿Para qué?” – pregunta Chichi.
– “La wheeloíta que de mi robot tiene mucha más capacidad que la tuya.” – responde Pino. – “Es mucho más grande.”
– “¿Wheeloíta?” – pregunta Chichi.
Pino levanta la mano de Yamcha, mostrando su palma.
– “Los androides tienen tres rocas como esta.” – dice el mecánico. – “Una en cada palma, que usan para absorber energía, y otra en su pecho, que usan para almacenar su energía… y como dispositivo de autodestrucción, si fuera necesario.”
– “No me quedan fuerzas.” – dice Yamcha. – “Y no puedo moverme.”
– “Solo necesito tu dispositivo de absorción.” – responde Pino. – “Sobrecargaremos el núcleo de mi robot.”
– “¿Una bomba?” – pregunta Chichi.
Yamcha observa al soldado atentamente.
– “Espera…” – interrumpe Yamcha. – “Te conozco…”
Pino se queda en silencio.
– “Estabas ahí…” – dice Yamcha. – “Ese día… Eres…”
– “Entiendo que no confíes en la Red Ribbon…” – dice Pino. – “Pero no tenemos otra opción.”
– “Nos convirtieron en androides… por tu culpa…” – gruñe Yamcha.
– “Blue os hubiera asesinado, torturado o cosas peores…” – responde Pino.
– “Nos borraron la mente…” – gruñe Yamcha. – “Nos convirtieron en esclavos…”
– “Lo siento.” – responde Pino. – “Pero ahora mismo, tenemos que hacer algo, o ese maldito extraterrestre va a matarnos a todos.”
– “Como dije antes… No me quedan fuerzas. No puedo moverme.” – refunfuña Yamcha. – “¿Podría negarme?”
Chichi pone la mano sobre el pecho de Yamcha.
– “Es tu decisión.” – dice ella. – “Si no aceptas, no dejaré que te ponga la mano encima.”
– “Pero…” – protesta Pino.
– “En la Red Ribbon no estáis acostumbrados a las negativas, ¿no?” – protesta Chichi.
Yamcha suspira.
– “Muchacha…” – dice el androide. – “Pareces una chica sensata… y bastante guapa…”
– “¿Y eso a qué viene?” – protesta Chichi.
– “¿Confías en él?” – pregunta Yamcha.
Chichi mira a Pino.
– “He luchado junto a él contra los invasores.” – responde ella. – “Creo que podemos fiarnos de él… por ahora.”
– “Eso está bien…” – dice Yamcha. – “Vamos…”
– “Te conectaré al robot.” – dice Pino, poniéndose en marcha.
– “Pero tu plan es ridículo…” – protesta Yamcha. – “No puedes hacer estallar una bomba que acabe con ese tipo sin destruir la Tierra.”
– “Déjame a mí los cálculos.” – sonríe Pino, mientras trastea con su mano metida en las heridas en el abdomen de Yamcha. – “Pronto se presentará la oportunidad, estoy seguro.”
Roshi observa la escena de reojo.
– “Vamos, muchacho…” – piensa Kamisama.
En ese instante, Chilled conecta el primer golpe. Roshi recibe un puñetazo en la cara que lo lanza directamente contra el suelo.
– “Al fin…” – suspira Chilled, con la respiración pesada. – “Maldito viejo…”
Roshi se incorpora, de rodillas.
El anciano escupe varios dientes. Su boca completamente ensangrentada.
– “¡MAESTRO!” – exclama Krilín.
Kamisama se levanta, apoyándose en sus rodillas para mantenerse erguido.
– “Menuda fuerza…” – piensa Dios. – “Y esos dos han estado peleando contra este tipo…” – una media sonrisa se dibuja en su rostro. – “El futuro del planeta está en buenas manos.”
Roshi se pone de nuevo en guardia.
Chilled frunce el ceño, harto del anciano.
– “Voy a acabar contigo de una vez por todas.” – refunfuña el extraterrestre.
Chilled da un paso al frente, cuando se da cuenta de que su musculatura está regresando a la normalidad.
– “¿Hmm?” – se extraña, mirándose las manos.
Ten Shin Han levanta las cejas.
– “¡Pues claro!” – exclama Ten. – “Estábamos tan asustados que no nos dimos cuenta de que su poder estaba disminuyendo rápidamente… ¡Esa forma tiene un límite!”
– “Eso es fantástico…” – dice Krilín, con menos emoción. – “Pero aun así… sigue siendo mucho más fuerte que nosotros…”
Roshi sonríe.
– “Ese chico es el único que se había dado cuenta…” – piensa mirando de reojo a Pino. – “Supongo que a mis alumnos aún les quedan cosas que aprender.” – sonríe con cierta ilusión.
Pino sube a la cabina y activa un interruptor.
El orbe en el centro del pecho del robot se ilumina.
– “Todo listo.” – sonríe el soldado.
Chichi lanza una pequeña ráfaga de vienta a Krilín y Ten Shin Han, llamándoles así la atención sin alertar al enemigo.
Con el dedo les indica que se acerquen.
Roshi ataca a Chilled.
Lo rodea con varias docenas de imágenes residuales.
– “Otra vez este estúpido truco…” – gruñe el demonio del frío.
Durante un instante, Chilled se rodea por un orbe de energía fucsia y después lo hace estallar, convirtiéndolo en un centenar de pequeños rayos de ki que bombardean la zona de imágenes residuales, atravesándolas a todas.
Roshi está escondido detrás de una roca, no muy lejos de allí.
– “Este tipo me va a matar si me descuido…” – piensa Kamisama.
Mientras tanto, Chichi ayuda a Yamcha a cerrar la mano alrededor del brazo de Krilín.
Lentamente, Krilín siente como su energía se esfuma.
El núcleo del robot aumenta su brillo.
Krilín se marea.
– “Ay, ay…” – dice mientras cae de espaldas al suelo.
Ten Shin Han se agacha y agarra la mano de Yamcha. Duda.
– “Si esto fracasa… estaremos a merced del enemigo.” – dice Ten.
– “¿No lo estamos ahora?” – responde Chichi.
– “Buen punto.” – levanta el brazo derecho Krilín, con el dedo índice extendido… solo un instante, pues se queda sin fuerzas.
– “Tsk…” – protesta Ten.
Roshi sale de su escondite.
Chilled clava su mirada en él.
Kamisama se mantiene erguido, desafiante.
Chilled sonríe.
– “Hubiera sido mejor que siguieras escondido, viejo.” – se burla el demonio del frio.
Ten Shin Han ha dado toda su energía y cae sentado en el suelo.
Pino comprueba los cálculos en su monitor.
– “No es suficiente…” – dice Pino. – “¡NO ES SUFICIENTE!” – exclama alarmado.
– “Estamos… muy cansados…” – dice Ten.
– “Pero… yo tenía las baterías cargadas… y Yamcha aún tenía energía…” – cavila Pino.
Chichi intenta donar su energía, pero Ten la detiene agarrándola del brazo.
– “Sé que no aportaré mucho, pero quiero ayudar.” – protesta ella.
– “Eso podría matarte.” – dice Ten.
Roshi sigue atentamente lo que ocurre, mirando de reojo a Pino y a los demás.
El anciano respira profundamente… y de repente ¡BROOM!
Roshi aprieta los puños con fuerza y su musculatura aumenta de tamaño de forma desmesurada.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Chilled. – “Se parece a mi transformación…” – piensa el demonio del frío.
Roshi extiende sus manos hacia delante, haciendo chocar sus muñecas, y después lleva las manos al lado derecho de su cadera.
– “¡KAAA… MEEE… HAAA…. MEEE…!” – se prepara el anciano.
Chilled sonríe.
– “No vas a asustarme con esa forma musculosa.” – dice con prepotencia. – “Sigues siendo un humano. ¿Hasta dónde puede llegar tu fuerza?”
– “Crees que la fuerza lo es todo…” – dice Roshi. – “Por eso vas a perder.”
El anciano deja de apuntar a Chilled y apunta hacia donde se encuentran sus alumnos.
– “¡¡PREPARÁOS MUCHACHOS!!” – exclama. – “¡¡HAAAAAAAA!!”
– “¿Eh?” – mira confuso el demonio del frío.
Un inmenso Kamehameha es proyectado hacia nuestros amigos.
Krilín y Ten Shin Han se quedan boquiabiertos al ver viajar este torrente de energía hacia ellos.
Chichi es la única con fuerzas para reaccionar. Rápidamente, incorpora a Yamcha y extiende su mano hacia delante.
El gran Kamehameha es absorbido por el dispositivo en la palma del androide.
La energía recorre el cable, que chispea por la sobrecarga de energía, hasta el núcleo del robot.
El brillo del orbe morado se torna tan intenso que es casi cegador.
Pino tarda unos segundos en reaccionar, hasta que saltan las alarmas en la cabina.
– “¡¡ESTAMOS LISTOS!!” – exclama emocionado.
El soldado teclea rápidamente.
– “De hecho, hemos sobrepasado el límite…” – piensa. – “Si no actuamos rápido, esto podría explotar en cualquier momento…”
Roshi sonríe y recupera su forma escuálida.
El anciano, sin fuerzas, cae de rodillas, lo que aprovecha para sentarse sobre sus pies y cerrar los ojos, como si estuviera meditando.
Chilled lo mira furioso.
– “¡¿QUÉ HAS HECHO, VIEJO?!” – grita el demonio del frío.
Chilled mira el orbe brillante del robot.
– “¿Qué están tramando?” – se pregunta. – “¿Qué es eso?”
Pino se preocupa al ver que el enemigo ha puesto su atención en ellos.
– “Maldita sea…” – dice el soldado. – “¡Necesitamos una distracción!”
Pino activa los misiles del robot. Docenas de proyectiles salen disparados hacia el cielo y luego llueven sobre Chilled.
Una gran humareda rodea al demonio del frío.
De repente, de entre la humareda, Chichi aparece, armada con la hoja de su lanza rota, a modo de espada, en una mano, y con su abanico en la otra.
Chichi sorprende a Chilled. Ella intenta cortar al extraterrestre, pero él evade los espadazos ágilmente.
– “¡FUERA!” – exclama el demonio del frío, que propina un guantazo a la muchacha.
Chichi da varios pasos atrás.
Chilled dispara un rayo de ki a la guerrera, pero ella lo batea con su abanico, devolviéndoselo y provocando una explosión que hace retroceder al demonio del frío.
La propia Chichi se sorprende.
– “Está débil…” – piensa ella. – “¡Es mi oportunidad!”
Con un golpe de abanico crea un torbellino alrededor del demonio.
Chilled resiste el vendaval.
El demonio del frío ve que puede escapar por arriba y alza el vuelo.
Pero a medio camino se da cuenta de que dentro del tornado vuelan un centenar de papeles; sellos.
De repente, el tornado se convierte en un remolino de fuego.
Con un estallido de ki, Chilled deshace el torbellino.
– “¡¡YA BASTA!!” – grita el demonio del frío. – “¡VOY A MA…!”
Pero en ese instante, el gigantesco robot de la Red Ribbon lo atrapa en su mano.
Los propulsores del robot se activan y el gigante sale volando, surcando el cielo hacia el espacio.
– “¡¿Pero qué…?!” – protesta Chilled.
El demonio del frio intenta abrir la mano del robot, pero imbuido con toda esa energía, el robot es más fuerte que nunca.
Desde tierra firme, todos observan como el robot desaparece de la vista de todos.
En el espacio, Chilled logra destruir la mano del robot y liberarse.
– “Ya está bien…” – gruñe el demonio del frio.
El demonio genera una esfera de ki en su mano y apunta al robot, que flota inerte frente a él.
El brillo en el núcleo del robot es cegador.
De repente, en absoluto silencio, el núcleo estalla.
La Tierra puede ver como un nuevo sol aparece durante un instante en el firmamento, cubriendo el cielo y bañando la tierra en luz morada durante varios segundos.
Un instante después, la calma regresa a la Tierra.

capitulo intenso, roshi ha mostrado su experiencia y los guerreros han mantenido a raya a chilled
No esperaba que chilled tuviera la misma desventaja que Freezer en namek, pero es algo bueno para los humanos
no tengo todas conmigo de que la explosión haya acabado con el demonio del frío, pero lo habrá dejado para darle el golpe final
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Ya queda poco 😉
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gran capitulo como siempre, acostumbras a sorprender
cambiando de tema cuando volverá next level ansió ver qué prosigue con todo perdido
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¡Gracias!
Tengo planeado que vuelva pronto.
Cuando acabemos esta saga de RW, creo que volveremos a la saga principal 😉
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