Red World // Parte XXIX: Colmillos de lobo
“Te mientes a ti mismo.”
Los cuatro terrícolas se encuentran cara a cara con el demonio del frio.
Chichi, Ten Shin Han, Krilín y Yamcha se preparan para pelear, listos en poses de combate.
Chilled los mira frunciendo el ceño.
– “No importa cuantos seáis.” – advierte el alienígena. – “Este desierto será vuestra tumba.”
Los cuatro tragan saliva.
– “Tsk…” – protesta Krilín. – “Odio admitirlo, pero creo que tiene razón…”
– “¿Tan fuerte es ese tipo?” – pregunta Chichi, con una gota de sudor frio recorriendo su sien.
– “Eso no importa.” – responde Ten. – “Tenemos que intentarlo.”
Yamcha se mira la palma de la mano derecha, absorto.
– “Creo que tengo una idea.” – dice el androide.
– “¿Eh?” – le miran todos.
– “¿Estás seguro?” – pregunta Krilín.
– “Escuchadme bien.” – dice Yamcha. – “No tenemos tiempo.”
Chilled los observa, molesto, al sentirse ignorado mientras susurran entre ellos.
El demonio da un paso al frente y los guerreros Z reaccionan.
– “¡Ya viene!” – exclama Krilín.
Chichi sacude su abanico y levanta una gran nube de polvo que engulle al enemigo, nublando su vista.
Chilled suspira.
– “Basta de trucos.” – sentencia.
Con un estallido de energía invisible, disipa la polvareda.
Ten Shin Han y Krilín lo están flanqueando.
– “¡KAMEHAMEHA!” – dispara Krilín por la derecha.
Chilled repele el ataque golpeándolo con desdén con el dorso de la mano.
– “¡DODONPA!” – dispara Ten por la izquierda.
Chilled se inclina ligeramente hacia atrás para dejar pasar de largo el ataque de Ten Shin Han.
En ese instante, varias etiquetas de papel marcadas con los kanji de “Fuego” llueven sobre el demonio del frío, lanzados por Chichi, que ha saltado por encima del enemigo.
Haciendo un sello con sus manos, la muchacha activa los sellos sagrados, que liberan el fuego sellado del Monte Frypan.
Las llamas engullen a Chilled.
Una gota de sudor recorre la frente de Krilín, que recuerda el terrible calor del corazón de la montaña.
Como una centella, Chilled sale del fuego. Las llamas que aún lo envuelven se apagan gracias a su velocidad.
El demonio se dirige directo hacia Chichi. Ella intenta cubrirse con su lanza, pero la velocidad y fuerza de Chilled supera toda expectativa, rompe su lanza y le propina una patada en el pecho que la lanza campo a través.
– “¡¡CHICHI!!” – se preocupa Krilín.
Chilled apunta a la mujer con su mano derecha y dispara un blast de energía rosado.
Krilín no duda en interceptarlo, con sus brazos cruzados frente a su rostro, recibe el impacto directo.
– “¡GRAAAH!” – resiste Krilín.
El ataque estalla, lanzando a Krilín por los aires.
Ten Shin Han aparece detrás de Chilled y le apunta con su dedo índice iluminado a bocajarro; el dedo de Ten está a dos centímetros de la nuca del enemigo.
– “¡¡DODON…!!” – anuncia Ten.
Pero una vez más, la velocidad de Chilled sorprende al terrícola; se revuelve en un parpadeo y agarra el brazo Ten, apartándolo.
Con la otra mano, Chilled agarra el cuello de Ten Shin Han.
El terrícola agarra el brazo de Chilled, luchando por su vida.
– “Tsk…” – pelea Ten. – “Ghaaagh…”
De la espalda de Ten salen dos brazos más que golpean por sorpresa la cara de Chilled, pero ni siquiera provocan una reacción por parte del demonio.
El terrícola insiste; golpea a Chilled con sus brazos libres, pero sin éxito.
De repente, los ojos del enemigo se iluminan y con un rápido vistazo lanza su rayo ocular y cercena los dos brazos extra de Ten.
– “¡¡GHRAAAG!!” – sufre Ten.
En ese instante, Yamcha se abalanza sobre Chilled por la espada.
– “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – exclama.
El demonio lo intercepta de un coletazo y lo lanza contra el suelo.
Ten Shin Han pelea cada vez con menos fuerza.
Chilled lanza a Ten a un lado y ahora centra su atención en Yamcha.
– “De repente tienes prisa por morir…” – se mofa el demonio, avanzando hacia él con paso firme.
En ese instante, un poderoso torrente de energía impacta contra la espalda del demonio del frío, obligándolo a dar un paso al frente y casi haciendo que se tropiece.
– “¿EH?” – se sorprende Chilled, que se revuelve para ver quién le ha atacado.
Ten Shin Han ha lanzado un Kiko-ho desde el suelo y con una sola mano.
– “¿Aún le quedaba tanta fuerza?” – piensa Chilled. – “¿Acaso esa rata estaba fingiendo…?”
Yamcha se abalanza sobre Chilled por la espalda, tapándole la boca con la mano derecha, rodeándole el cuello con el brazo izquierdo y agarrándose a él con las piernas alrededor de la cintura.
El demonio del frío parece confuso ante tan extraño y fútil ataque.
Chilled usa su cola para agarrar a Yamcha de la cintura y lanzarlo al suelo.
El demonio del frío le apunta con su mano y dispara un blast de ki.
Yamcha activa su barrera de energía, que resiste el ataque del enemigo.
Chilled prepara otro ataque con el que pretende acabar con él.
Pero de repente, un estallido en el cielo llama la atención de todos los presentes.
El gigante de metal de la Red Ribbon cae sobre Chilled, propinándole un puñetazo directo con el que pretende aplastarlo. ¡¡BROOOM!! El suelo tiembla.
Chichi, malherida, con varias costillas rotas, se alegra de ver a Pino llegar al campo de batalla.
El gigante tiene un brazo nuevo, pero sin armadura, con los circuitos expuestos, demostrando que no fue acabado a tiempo.
– “Así aprenderás, extraterrestre.” – gruñe Pino.
Krilín observa asombrado la envergadura del robot.
– “Esa cosa es enorme…” – murmura el terrícola con cierto miedo.
Ten Shin Han se pone en pie, tambaleándose.
– “La Red Ribbon ha llegado muy lejos…” – piensa el terrícola.
De repente, un resplandor fucsia emana de debajo del puño del titán.
– “¡¿EH?!” – se preocupan todos.
Con un estallido de energía, Chilled, envuelto por un orbe de energía, asciende destruyendo por completo el brazo del titán.
En el cielo se detiene, observando con rabia a sus cinco enemigos.
– “Se acabaron los juegos.” – refunfuña entre dientes.
Chilled levanta su dedo índice y prepara una esfera de energía que brilla como una pequeña estrella.
Ten Shin Han intenta dar un paso, pero hinca la rodilla, agotado.
Yamcha, sin dudarlo, corre entre nuestros amigos y sale volando a toda velocidad hacia Chilled.
– “¿EH?” – se sorprende Ten.
– “¡Yamcha!” – se preocupa Krilín.
El androide vuela directo hacia el enemigo.
Chilled es sorprendido por la velocidad de Yamcha y desvanece su ataque para evadir el puñetazo del androide.
– “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – insiste Yamcha.
El androide intenta golpearlo otra vez; y otra. Una tormenta de golpes de garra.
Chilled evade los golpes, pero parece sentirse presionado por la insistencia de su adversario.
Finalmente, Yamcha roza la mejilla de Chilled con uno de sus ataques.
– “Je…” – sonríe el androide.
Chilled aprieta los dientes y pasa a la ofensiva.
El demonio del frío propina un puñetazo directo al estómago de Yamcha, que se dobla sobre sí mismo.
– “¡¡GGHAAAGH!!” – sufre el androide.
– “Así aprenderás.” – se burla Chilled.
Pero Yamcha se engancha al brazo del extraterrestre.
– “¿Qué demonios haces…?” – protesta Chilled. – “¡¡SUÉLTAME!!”
El demonio sacude el brazo, pero Yamcha no está dispuesto a soltarle.
Chilled acaba propinando un puñetazo en la cara del androide para sacárselo de encima.
Yamcha retrocede ligeramente. Su mejilla sangra por el golpe. Una media sonrisa se dibuja en su rostro.
– “Probemos de nuevo.” – sonríe el androide.
Chilled parece confuso.
– “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – exclama Yamcha.
Chilled de nuevo evade el primer puñetazo, pero su sorpresa es mayúscula cuando Yamcha conecta el segundo, y después el tercero, y finalmente lo empuja golpeándolo con sus dos manos en garra en el pecho simultáneamente, simulando las fauces de un lobo.
Chilled retrocede unos metros.
– “¿Qué significa esto…?” – gruñe el extraterrestre. – “¡¿Cómo es posible?!”
En tierra firme, Krilín abre los ojos como platos.
– “El androide tenía razón…” – murmura, asombrado.
– “¿De verdad puede ganar?” – se pregunta Chichi.
Ten Shin Han recuerda cuando se enfrentó al bandido durante el Torneo Mundial de Artes Marciales.
El presentador anuncia la victoria de Ten Shin Han mientras éste ya se dirige al vestuario.
De camino por la pasarela se cruza con Yamcha, que se recompone tras haber caído fuera del ring.
– “Si no fuera por esas estúpidas normas, hubiera machacado a ese calvorota.” – refunfuña el bandido. – “Estúpido torneo…”
Ten Shin Han se detiene.
– “Te mientes a ti mismo.” – dice el guerrero de la escuela Grulla.
– “¡¿Cómo dices?!” – reacciona rápidamente Yamcha, encarando a Ten.
El presentador interviene rápidamente, colocándose entre los dos luchadores, frenando al bandido.
– “¡Caballeros, por favor…!” – dice el presentador, tapando el micro. – “Estamos en un torneo de Artes Marciales… ¡Sean respetuosos!”
Sin mirar a Yamcha, el guerrero de tres ojos responde.
– “Has aprendido a pelear por tu cuenta.” – dice Ten. – “¿Verdad?”
– “¿Y qué tiene eso de malo?” – pregunta Yamcha, ofendido.
– “Tu técnica es burda y descuidada.” – responde Ten. – “No eres un artista marcial. Este torneo te va grande.”
– “Bastardo…” – gruñe el bandido.
Ten Shin Han sigue su camino hacia el vestuario, cruzándose con Puar, que vuela hacia su amigo.
– “¡Señor Yamcha!” – exclama Puar, preocupado por su derrota.
En el presente, Ten Shin Han sonríe.
Yamcha se pone en guardia, listo para un nuevo ataque de su particular estilo.
En el despacho de la Red Ribbon, completamente desordenado tras ser sacudido previamente por la onda expansiva del ataque de Chilled, la conexión con el campo de batalla se ha perdido.
– “¡¡NECESITO SABER QUÉ ESTÁ PASANDO!!” – exige un despeinado Comandante Red. – “¡¡AHORA!!”

me sorprende que hayas sacado el capítulo pronto pero no me quejo
Chilled parece no caer pero veo que yamcha sabe que la única oportunidad que tienen es aprovechar su mecanismo de absorción de energía para chuparle a chilled el poder cómo una sanguijuela, aunque me preguntó si yamcha tiene un limite de energía
Sobre lo de chichi disparando fuego a chilled de su hogar, eso es técnicamente magia? Me ha sorprendido ese ataque
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Desde que estoy en japón, los horarios de publicación son un poco irregulares, pero mantengo los domingos. (Aquí son las 20:20 ahora).
Podríamos decir que lo de Chichi roza la magia. Es más una sacerdotisa que una guerrera al uso.
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