Red World / Parte XXVIII: La última batalla
“Quieren devolverles el favor…”
Entre la polvareda alzada por el ataque de Chilled, Krilín intenta recomponerse.
Desorientado y magullado por la explosión, mira a su alrededor con miedo de que aparezca su enemigo.
– “Maldita sea…” – refunfuña el terrícola. – “Pensé que esta vez podría conseguirlo…”
De repente, un estallido de ki invisible sacude la zona con una ventisca. Chilled está en el epicentro.
Krillín, Ten Shin Han y el Número 17 quedan completamente desprotegidos y a la vista del enemigo.
Chilled levanta su dedo índice, que se ilumina de color fucsia.
– “¿Quién será el primero?” – sonríe el demonio.
De repente, una lluvia de misiles cae sobre Chilled.
Media docena de Battle Jackets, acompañados por diez Battle Mechs medio escacharrados descienden sobre el campo de batalla, formando una línea de fuego frente al demonio del frío.
– “¡LISTOS PARA DISPARAR!” – anuncia el piloto de Battle Jacket de mayor rango.
Krilín se asusta al ver a los soldados.
– “¡¿QUÉ ESTÁIS HACIENDO?!” – exclama el terrícola. – “¡¡SALID DE AQUÍ!!”
Mientras tanto, tres soldados corren por detrás de la línea de robots hacia Ten Shin Han, Krilín y el Número 17.
– “¿Estáis bien?” – pregunta el primer soldado, que intenta levantar a Krilín.
Krilín se saca de encima al soldado y lo agarra de la solapa.
– “¡ESCÚCHAME!” – exclama el terrícola. – “¡Tienes que decirles a tus compañeros que se marchen! ¡No entendéis lo fuerte que es ese tipo! ¡No podrán…!”
– “¡Quieren ayudar, señor!” – le interrumpe el soldado.
– “¿Eh?” – se calla Krilín.
– “Quieren devolverles el favor…” – continúa el soldado.
Krilín libera al hombre y se queda mirando asombrado a los Mechs en el campo de batalla.
Mientras tanto, otro soldado socorre a Ten Shin Han.
Un tercer soldado intenta ayudar al Número 17, que sigue sin responder.
– “¡Número 17!” – lo sacude ligeramente el soldado. – “¡Señor!”
El androide lo mira de reojo y lo reconoce.
– “Zendaki…” – murmura el 17.
– “¿Qué te pasa?” – protesta el soldado. – “¡Tienes que pelear!”
El androide mira a Chilled, que sigue de pie frente a los soldados, con su dedo brillante.
– “¿Es eso posible?” – se pregunta el androide.
Los Mechs están preparados, apuntando al extraterrestre.
– “¡¡FUEGO!!” – exclama el líder.
Pero antes de que puedan disparar, Chilled dispara su rayo y lo desliza de forma horizontal, cortando por la mitad a todos sus enemigos.
El macabro suceso hiela la sangre de Ten Shin Han, Krilín, el Número 17 y de los tres soldados supervivientes.
Zendaki agarra de la pechera al Número 17 y lo zarandea.
– “¡¡ESCÚCHAME!!” – exclama el soldado. – “¡Tienes que recomponerte!”
– “No lo entiendes…” – responde el 17. – “No se puede pelear con alguien así…”
Zendaki suelta al androide, que cae sentado en el suelo.
– “Estamos muertos.” – sentencia el 17. – “Todos…”
– “Tsk…” – gruñe el soldado.
Zendaki desenfunda su pistola. Las manos le tiemblan.
– “No…” – murmura el soldado. – “No perderé a mis amigos otra vez… por no hacer nada…”
– “¿Eh?” – lo mira el 17, confuso.
El soldado lo mira con ojos melancólicos.
– “Lo siento, Yamcha.” – sentencia. – “Has sido mi mejor amigo.”
Las palabras despiertan algo en la mente del androide; como si oyera repetido ese nombre como un eco profundo en su cabeza.
El soldado carga directo hacia Chilled.
– “¡¡AAAAH!!” – grita intentando librarse así del miedo.
Los otros soldados se miran entre ellos al ver a su compañero.
– “¿Qué hacemos?” – se pregunta uno.
– “¿Atacamos?” – murmura otro.
Chilled oye el grito de Zendaki y lo mira de reojo antes hacer un grácil gesto de muñeca que lanza ventisca que impacta contra el soldado como un camión, lanzándolo por los aires.
El Número 17 sigue en el suelo, observando como su único amigo se precipita contra el suelo, sin vida… y recupera su forma original; un pequeño felino azulado.
Chilled mira a Krilín.
– “Creo que empezaré contigo…” – sonríe el demonio.
Krilín da un paso al frente, protegiendo al soldado que le socorría.
– “¡¡FUERA DE AQUÍ!!” – exclama el terrícola, preocupado.
Ten Shin Han se pone en pie y eso reclama la atención de Chilled.
– “Veo que tu amigo tiene prisa…” – dice el alienígena.
El soldado que ayudaba a Ten ya corre campo a través, lejos de la batalla.
El guerrero de tres ojos, pese a no tener fuerzas, se pone en guardia.
– “No se ha terminado…” – piensa Ten. – “Aún podemos seguir luchando…”
Chilled ignora a Krilín y vuela directo hacia Ten.
– “¡¡TU SERÁS EL PRIMERO!!” – exclama.
El demonio del frío se abalanza a toda velocidad sobre Ten Shin Han, que intenta cubrirse rápidamente.
Pero de repente…
– “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – exclama el androide 17.
Un golpe con la palma de la mano en forma de garra pilla por sorpresa a Chilled y lo aparta de Ten Shin Han, lanzándolo contra el suelo.
– “¡¿EH?!” – se sorprenden Ten y Krilín.
El androide 17 se pone en guardia. Ten Shin Han reconoce a su antiguo adversario al instante.
– “Lo sabía…” – piensa Ten. – “Es él…” – lo recuerda sobre el tatami, con el clamor del público. – “Es el tipo al que me enfrenté hace años en el Torneo Mundial de Artes Marciales…”
El androide aprieta los dientes con rabia.
– “¿Aún te quedan fuerzas, androide?” – pregunta Ten, con cierta ironía.
Krilín se une a Ten y al Número 17.
– “Me alegra que al final hayas decidido unirte…” – sonríe el discípulo del Gohan.
Chilled se pone en pie, furioso.
– “Ya te daba por muerto…” – gruñe el demonio. – “Pero ahora vas a…”
En ese instante, un tornado se alza alrededor del alienígena, aislándolo.
– “¿Qué…?” – protesta, harto de trucos. – “¡¡YA BASTA!!” – grita furioso.
Con un estallido de energía deshace el remolino.
Frente a él, Chichi se ha unido a los tres luchadores. Krilín y Ten Shin Han están masticando algo mientras el androide los mira con cierta confusión.
– “Como nuevo.” – sonríe Ten. – “Gracias.”
– “Me alegro de verte, Chichi.” – dice Krilín. – “Pareces toda una Diosa de la montaña con esa ropa.”
– “Tú no has cambiado nada.” – sonríe ella.
– “¿Eso es bueno?” – se pregunta Krilín.
– “¿Y quiénes son tus amigos?” – pregunta Chichi.
– “Ten Shin Han.” – se presenta el guerrero de tres ojos.
– “¿El despiadado asesino?” – frunce el ceño ella.
– “Es una larga historia…” – la calma Krilín. – “Y él es…” – señala al 17.
– “Me llamo Yamcha.” – se presenta el Número 17.

Empieza el segundo asalto, todos los guerreros se reúnen y yamcha recuerda finalmente
esperemos que la tecnología de absorción de yamcha ayude a acabar con chilled
Gran capitulo
LikeLiked by 1 person
¡Gracias!
LikeLike