ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXVI: Todo a una carta

Red World / Parte XXVI: Todo a una carta

“Los débiles son el alimento de los fuertes.”

En la costa, el gigante de la Red Ribbon propina otro derechazo a Watagash, impidiendo que se levante… pero cuando va a darle otro puñetazo, Pino recuerda que ha perdido el brazo izquierdo.

– “Maldita sea…” – refunfuño el piloto.

En su lugar, el gigante propina un rodillazo en la barbilla al enemigo.

Entre las rocas, Krilín y Ten Shin Han intentan idear una ofensiva, mientras el androide Número 17 sigue atrapado en su pesadilla particular; sobrevolados por Chilled que, con asombrosa calma, los busca con la mirada.

– “¿Estás seguro?” – pregunta Ten.

– “Confía en mí.” – responde Krilín.  – “Estuve entrenando duro en la Sala del Espíritu y el Tiempo. Puedo hacerlo.”

– “Está bien…” – asiente Ten. – “Pero no será fácil.” – añade mirando a Chilled. – “Necesitaremos una distracción… y no parece de los que se dejan engañar dos veces por la misma técnica.”

Ten Shin Han mira de reojo al Número 17.

– “Hemos desperdiciado el factor sorpresa salvándolo.” – protesta Ten. – “Y ahora el enemigo conoce el Taiyoken.”

El Número 17 no responde.

– “No seas tan duro con él.” – suspira Krilín. – “Su compañera acaba de morir.”

– “¿Los androides tienen compañeros?” – refunfuña Ten.

El Número 17 sigue con la mirada perdida.

De repente, Chilled asciende hasta tornarse un diminuto punto en el cielo. 

– “¡¿EH?!” – miran nuestros amigos al darse cuenta de que el enemigo se mueve.

El demonio del frío levanta el brazo con el dedo extendido. Un chispazo en la yema de su dedo. Una minúscula partícula de ki morado se materializa sobre él, cuyo destello puede verse desde el escondite de los terrícolas.

– “¡TENEMOS QUE ALEJARNOS DE AQUÍ!” – exclama Krilín.

La partícula de energía se expande repentinamente y forma una gigantesca bola de energía que cubre el cielo y lo tiñe todo con luz morada.

Ten Shin Han mira con horror la esfera de ki.

– “No podemos huir de algo así…” – piensa el guerrero de tres ojos.


Chilled lanza el ataque. El enorme orbe de energía se precipita lentamente sobre la Tierra.

– “¡¡TEN!!” – exclama Krilín, intentando obtener una respuesta de su compañero.

Sin mediar palabra, Ten Shin Han vuela directo hacia el ataque de Chilled.

– “¡¿A DÓNDE VAS?!” – se preocupa Krilín. – “¡Maldita sea…!” – refunfuña. – “Espero que sepa lo que hace…” – murmura.

Ten Shin Han, envuelto en su aura incolora, se planta delante del ataque enemigo, que sigue avanzando lentamente hacia la superficie terrestre.

Ten Shin Han realiza varios sellos con las manos, canalizando así su energía.

De repente, el guerrero aprieta los puños y su musculatura se hiperdesarrolla en un instante. Venas marcadas. Es la técnica del legendario Maestro Tortuga.

Ten apunta al orbe morado con sus manos formando un triángulo.

– “¡¡BAKU KIKO-HO!!” – grita Ten.

Un poderoso torrente de ki amarillo es proyectado hacia el orbe morado de Chilled.

Cuando las dos energías impactan la una contra la otra, un destello cegador; una explosión.

La onda expansiva de tan tremendo impacto avanza rápidamente, derrumbando las montañas rocosas a medida que avanza.

Krilín y el Número 17 son arrollados por la fuerte ventisca generada.

La explosión puede verse desde el espacio como una gran cúpula luminosa.

El resplandor puede verse desde la Capital Central y la Capital del Norte, que unos segundos más tarde son sacudidas por el vendaval, que rompe todas las ventanas de lo edificios.

Lo mismo ocurre en el Palacio Real. Los ventanales del despacho del Comandante Red estallan de repente, sorprendiendo a los allí reunidos.

En la costa, la onda expansiva sorprende también a los combatientes. Watagash y el gigante de Pino resisten el viento, mientras Chichi lo contrarresta en el último instante con un golpe de abanico.

En el mar, los navíos de la Red Ribbon son azotados violentamente por el viento y la marea.

– “¡¿Qué ha sido eso!?” – se pregunta Chichi.

Cuando se disipa la humareda, un kilométrico desierto es todo lo que queda en los aledaños de la explosión.

Silencio absoluto.

Krilín y el Número 17, semienterrados bajo la arena resultante. El primero bocabajo y el segundo bocarriba.

El alumno de la escuela Tortuga es el primero en reaccionar, incorporándose repentinamente.

– “¡PUAJ!” – escupe tierra. – “Creía que no lo contaba…”

El muchacho mira a su alrededor con clara preocupación.

– “¡¿Ten?!” – se pregunta. – “¡TEN SHIN HAN!” – exclama, buscando a su amigo.

El Número 17 está tumbado bocarriba, mirando al cielo.

– “Esa técnica… ¿era el Kiko-ho?” – se pregunta. – “No puede ser…”

Krilín encuentra a su amigo tirado en la arena.

– “¡TEN!” – lo socorre inmediatamente.

Pronto se da cuenta de que su compañero ha sobrevivido, aunque respira quejoso y con dificultad.

– “Y sigues con vida…” – sonríe Krilín, aliviado. – “Eres de lo que no hay…” – suspira.

Krilín intenta levantarlo, poniendo el brazo de Ten alrededor de su cuello para poder sostenerlo. 

– “¿Estás listo?” – pregunta Ten.

– “¿Eh?” – responde Krilín, confundido.

– “No tendremos… no tendremos otra oportunidad…” – insiste Ten.

En el cielo, Chilled desciende lentamente.

– “Ese tipo ha contrarrestado mi ataque…” – piensa el demonio del frío. – “¿Cómo puede haber alguien tan fuerte en un planeta como este? Voy a tener que despedir a quien hizo el informe de scout…”


Chilled encuentra a Ten Shin Han, de rodillas sobre la arena; solo.

– “Ahí está…” – sonríe el demonio.

Chilled desciende hasta tierra firme, delante de su contrincante.

Ten Shin Han está agotado. Su respiración le delata.

– “Tienes mal aspecto.” – se mofa el demonio del frío. – “Seguro que has puesto todas tus fuerzas en ese ataque.”

– “Ah… ah…” – respira Ten, mirando al suelo.

– “Mírate…” – continúa Chilled. – “¿Entiendes ahora la diferencia entre nosotros?”

En la distancia, detrás de Chilled. Krilín levanta la mano derecha hacia el cielo.

– “Tiene que funcionar…” – piensa Krilín. – “Por favor… Tiene que funcionar…” – repite.

Ten Shin Han levanta la mirada lentamente. Entre las piernas de Chilled, puede ver a su compañero preparando su nueva técnica.

– “Este es el resultado de mi entrenamiento.” – piensa Krilín. – “Esto es el Kienzan.”

Ten Shin Han encuentra la mirada de Chilled.

– “¿Por qué…?” – pregunta Ten.

– “¿Hmm…?” – levanta una ceja el tirano.

– “¿Por qué… este planeta…?” – insiste el terrícola.

– “Je…” – sonríe Chilled. – “Es un planeta muy interesante. Múltiples climas, paisajes la mar de variopintos… No abundan los planetas así.” – responde. – “Me parece el lugar perfecto para construir mi nuevo palacio vacacional.”

– “Tsk…” – responde Ten, enfadado. – “Todo esto… Tanta destrucción… y muerte… ¿solo por eso?”

Un disco giratorio de energía, como si fuera una sierra radial, se materializa sobre la palma de la mano de Krilín.

– “¡Estoy listo!” – piensa el terrícola.

Chilled sonríe.

– “En el Universo se impone la ley del más fuerte.” – revela el demonio. – “¿Por qué no debería tomar este planeta si me apetece?” – continúa. – “Los débiles son el alimento de los fuertes.” – sonríe con prepotencia. – “Y, ¿sabes qué? Yo siempre tengo apetito.” – se relame mientras apunta a Ten con el dedo índice de su mano derecha.

Krilín lanza su ataque.

El Kienzan avanza rápidamente por el páramo desértico, volando paralelo al suelo, emitiendo un tenue zumbido.

Ten Shin Han se inclina hacia delante, como si hiciera una reverencia.

– “¿Crees que suplicar va a servirte de algo?” – se mofa el enemigo.

El zumbido aumenta rápidamente hasta que Chilled puede oírlo.

– “¿Eh?” – se da la vuelta, extrañado.

El Kienzan se encuentra a tan solo unos metros de distancia y avanzando rápido.

La sonrisa se borra del rostro de Chilled.

El Kiensan sigue su camino, pasa sobre Ten Shin Han y si pierde en el horizonte.

Ten escucha algo cayendo al suelo.

– “¿Lo ha logrado?” – se pregunta Ten, levantando la mirada lentamente.

Un trozo de la cola de Chilled se encuentra frente a él, moviéndose espásticamente como si fuera de una lagartija.

Sangre gotea sobre la arena.

Ten sigue levantando la cabeza y se encuentra con el enemigo flotando en el aire. Su extremidad cercenada sangrando.

El rostro de Chilled revela una mezcla de sorpresa y rabia, mientras observa su herida. 

Krilín mira al enemigo desde su posición, completamente aterrado.

– “He fallado…” – piensa el terrícola.

La sorpresa desaparece lentamente de la expresión de Chilled y da lugar a la mismísima encarnación de la ira.

– “Me las pagaréis…” – gruñe el demonio del frío. – “Eso me ha dolido…” – aprieta su puño con rabia. – “¡¡ME LAS VAIS A PAGAR!!” – grita.

2 thoughts on “ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXVI: Todo a una carta

  1. La guerra por la tierra sigue, watagash da marcha parece no caer

    Chilled muestra ser una amenaza, me pregunto que nivel tienen krillin y ten, pues por mucho multiplicado que tenga ese baku kiko ho, la diferencia debe ser muy grande

    El kienzan no corta, o al menos no al enemigo pero si su cola, enserio krillin parece condenado a que su técnica no corte completamente

    Buen capítulo, veremos si roshi hace acto de presencia

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