ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXV: Error de cálculo

Red World / Parte XXV: Error de cálculo

“Es la primera vez que se enfrenta a alguien tan superior.”

El terrible señor Chilled, del que tanto hablaban los invasores, ha aparecido.

El demonio del frio se encuentra frente a nuestros amigos.

La muerte de la Número 18 ha helado la sangre de los presentes. La facilidad con la que el enemigo ha acabado con ella y la brutalidad del acto son un claro aviso del rival al que se enfrentan.

Ten Shin Han y Krilín tiemblan ante la inabarcable presencia del enemigo.

– “¿Tú también lo sientes, Ten?” – pregunta Krilín.

Su compañero asiente.

Los fragmentos metálicos humeantes del androide 18 siguen lloviendo sobre el terreno de combate.

Chilled sonríe con chulería.

– “Habéis luchado muy bien.” – dice el demonio del frío. – “Habéis derrotado a mis mejores hombres.”

El Número 17 mira con rabia al enemigo.

– “Bastardo…” – gruñe el androide.

Chilled continúa su discurso.

– “Sois fuertes y valientes.” – añade. – “No sabéis a lo que os enfrentáis, pero al ser un planeta primitivo, puedo pasarlo por alto.” – sonríe. – “¿Qué os parecería formar parte de mi ejército? Os aseguro que…”

Pero el Número 17, sin mediar palabra le apunta con sus manos formando un triángulo.

Krilín y Ten Shin Han se sorprenden al ver la rápida reacción del androide.

– “¡¡KIKO-HO!!” – dispara el 17.

Un torrente de energía gigantesco es proyectado hacia el enemigo.

En el mar, Blue, sobre la cubierta de un portaviones muy dañado, se cubre frente a una tormenta de misiles lanzados por Pino.

En ese instante, Chichi aterriza sobre el hombro del titán robótico.

– “¿Eh?” – se sorprende Pino.

– “¡HOLA!” – grita Chichi. – “¡¿Me oyes?!” – golpea con su lanza la cabeza del robot. – “¡¿Hay alguien ahí?!”

El gigantesco robot levanta el pulgar para que ella lo vea.

– “Está bien.” – asiente ella. – “¡¡Tenemos que llevar el combate a tierra firme!!” – exclama. – “¡Pelear aquí es muy complicado! ¡Y hay demasiada gente!”

De repente, Blue sale de la humareda. Su cuerpo se ha transformado aún más. Sus ojos salen de sus órbitas. Su mandíbula ha aumentado de tamaño, revelando grandes colmillos. Sus orejas ahora son puntiagudas. Su cuerpo hiperdesarrollado ahora está cubierto de un extraño pelaje azul de aspecto viscoso.

Pino amplia la imagen en su panel de comandos.

– “¡¿Pero a qué demonios nos estamos enfrentando…?!” – se pregunta ante el bizarro aspecto del enemigo.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Chichi.

Blue carga directo contra el robot gigante, propinándole un puñetazo en el pecho que lo desequilibra y lo hace retroceder.

Mientras el gigante cae, Chichi salta sobre el enemigo y con su lanza, desde la distancia, propina varias estocadas que se propagan por el aire hasta impactar en el enemigo, provocándole varios cortes.

Chichi hace girar la lanza sobre su cabeza para impulsarse de nuevo ligeramente hacia arriba y preparar un último golpe de lanza vertical con el que pretende partir al enemigo en dos… pero Blue se anticipa disparando su rayo ocular.

El ataque de Watagash es demasiado rápido para Chichi… que se salva al ser protegida por la mano robótica de Pino.

Ella aprovecha la cobertura para cambiar de arma.

Cuando el ataque del extraterrestre cesa, ella sale de su escondite empuñando su abanico y sacude los vientos con fuerza tres veces.

Un tornado se genera frente a ella, uniendo el cielo y el mar y creando una tromba de agua que avanza rápidamente hasta el enemigo y lo engulle mientras sigue su camino hacia tierra firme.

Mientras tanto, la nave de Chilled ha saltado por los aires. 

Ten Shin Han vuela sobre la humareda, cargando con Krilín bajo el brazo.

– “Gracias…” – dice Krilín.

Ten suelta a su compañero.

– “El Kiko-ho a esa distancia…” – responde Ten. – “¿A quién se le ocurre?”

El Número 17, aún en tierra firme, sonríe.

– “Misión cumplida.” – afirma el androide.

El sonido de pasos del enemigo llama la atención del 17.

– “Mi paciencia tiene un límite.” – advierte Chilled. 

El demonio del frio sale de la polvareda sin ningún rasguño.

– “No tolero que me interrumpan.” – sentencia.

El androide se queda perplejo al sentir por primera vez que su fuerza es insuficiente.

Durante un instante y sin entender por qué, el androide ve en el rostro de Chilled los ojos azules del Coronel Blue.

Chilled apunta al 17 con su dedo índice. El androide no reacciona; se ha quedado inmóvil, presa del pánico.

El dedo del demonio se ilumina de color fucsia.

Krilín placa al Número 17 y se lo lleva volando.

– “Je…” – sonríe Chilled, que los sigue con el dedo.

Cuando está a punto de disparar, Ten Shin Han se coloca frente a ellos.

– “¡¡TAIYOKEN!!” – emite el destello de la escuela Grulla.

Chilled cierra los ojos en el último momento y su disparo sale desviado, rozando el hombro de Ten Shin Han.

Los tres descienden rápidamente entre las montañas rocas cercanas.

– “Ha estado cerca…” – suspira Krilín. – “¿Estás bien, Ten?” – le pregunta su compañero.

– “Solo es un rasguño.” – responde Ten.

El Número 17 sigue sin reaccionar. Krilín se da cuenta.

– “¿Y a ti qué te pasa?” – le pregunta Krilín, molesto. – “¿Te has quedado sin batería o algo así?”

– “Es la primera vez que se enfrenta a alguien tan superior.” – responde Ten Shin Han. – “Es una mirada que he visto muchas veces… Aunque yo solía estar al otro lado.”

– “No me gusta cuando hablas de esa forma…” – responde Krilín. – “Me da repelús.”

Ten mira al cielo.

– “Esperemos que ese tipo también necesite esos aparatos para poder localizarnos.” – dice Ten. – “Podemos idear alguna estratagema y recuperarnos un poco antes del verdadero combate.”

– “¿Podemos ganar a alguien así?” – pregunta Krilín.

– “El destino del mundo está en juego.” – responde Ten. – “Debemos ganar.”

En el otro frente, la tromba pierde fuerza cuando llega a tierra.

Blue emite una explosión de energía y logra deshacer el torbellino.

Pero en ese instante, el titán de hierro cae sobre él, pisándolo bajo su enorme pie derecho.

– “Je…” – sonríe Pino. – “Esta vez te he pillado.”

Chichi, en el hombro del gigante, no parece convencida.

De repente, el pie del titán de hierro empieza a levantarse.

– “¡¿Qué…?!” – se sorprende Pino, que intenta bajarlo de nuevo. – “¡¿Cómo…?!”

Bajo el pie metálico, Blue está aumentando de tamaño. Su rostro es aún más extraño que antes, revelando dos cuernos amarillos en su frente. Protuberancias puntiagudas en su espalda y brazos. Su pelaje se cae a medida que aumenta la envergadura, dando lugar a una piel azul viscosa como la de un anfibio.

El titán mecánico retrocede. 

Blue ha crecido tanto que su estatura rivaliza con la del mismísimo robot de la Red Ribbon.

Pino carga contra el monstruo, intentando propinarle un puñetazo, pero éste le agarra el brazo.

– “Maldita sea…” – protesta Pino.

Blue tira del brazo del titán hasta arrancárselo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Pino.

El monstruo usa el brazo del gigante para atizarle con él.

Chichi desciende grácilmente hasta el suelo haciendo girar su lanza.

– “Hacerte tan grande tiene sus desventajas.” – piensa ella.

Chichi corre entre las piernas del monstruo y con dos cortes a distancia de su lanza daña sus tobillos.

El monstruo cae de rodillas.

Pino se repone del golpe recibido y contraataca rápidamente, usando los propulsores de su codo para golpear más fuerte, atiza un puñetazo directo en la cara del enemigo.

Mientras tanto, Chilled ha ascendido para poder tener una mejor vista del terreno.

Nuestros amigos siguen escondidos.

– “Creo que se está impacientando…” – murmura Krilín, mirando de reojo al extraterrestre mientras se esconde detrás de una gran roca.

– “Tenemos que actuar.” – dice Ten.

– “¿Estás con nosotros, androide?” – pregunta Krilín.

El Número 17 no responde. Sigue con la mirada perdida.

– “Tendremos que hacerlo sin él.” – suspira Ten.

En el despacho del Comandante Red, ha cundido el pánico.

– “¡ESE TIPO HA DESTRUIDO A UNO DE SUS ANDROIDES COMO SI NADA!” – exclama Red. – “¡¿Me lo puede explicar, Doctor Gero?!”

El mismísimo Gero se encuentra boquiabierto ante lo que ha sucedido.

– “El enemigo ha superado todas nuestras expectativas…” – responde Gero.

– “¡¿Y PARA ESO LE HE DADO VIA LIBRE DURANTE ESTOS AÑOS?!” – protesta Red.

– “No había forma de predecir algo así…” – insiste Gero.

– “¡¡INTOLERABLE!!” – grita Red.

– “Comandante Red…” – interviene Black. – “Aún tenemos a otro efectivo en el campo de batalla…”

Pero Black se da cuenta de que Gero baja la mirada, como si supiera que eso no cambia nada.

– “Más le vale que ese otro androide cumpla su cometido…” – refunfuña Red. – “O le aseguro que le ejecutaré yo mismo, doctor.”

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