ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXI: El gigante de hierro

Red World / Parte XXI: El gigante de hierro

“Los dos se han convertido en excelentes luchadores.”

En el campo de batalla, mientras unos cuantos battle jacket aún dan guerra a las tropas alienígenas, Krilín y Ten Shin Han luchan contra los cabecillas.

Basin está furioso al ver que su contrincante, un simple terrícola, le supera en habilidad.

– “¿Crees que puedes derrotarme así de fácil?” – gruñe el sink. – “¡Soy un soldado de élite del ejército del señor Chilled!”

– “¿Y a mí qué?” – resopla Krilín. – “Tú eres el que ha venido hasta aquí buscando pelea…”

– “No sabéis el grave error que cometéis al oponeros a él…” – continúa Basin. – “Este sector le ha sido asignado. ¡Este planeta le pertenece!”

Krilín frunce el ceño.

– “No sé de qué estás hablando, pero no me gusta tu tono.” – dice el terrícola. – “Bastantes problemas tenemos aquí como para que vengan ahora de otro lado a decirnos lo que hacer…”

Basin golpe sus puños frente a su pecho.

– “Te borraré esa sonrisa de la cara, enano.” – amenaza el sink. – “¡Seguro que si te mato conseguiré el favor del señor Chilled!”

Basin se abalanza sobre el terrícola, pero éste salta cientos de metros por encima de él, evadiendo el ataque.

El sink sonríe al ver a su enemigo en el cielo.

– “¡NO TIENES ESCAPATORIA!” – exclama Basin, que salta en persecución de su contrincante.

Krilín sonríe.

– “Ka… Me…” – prepara la técnica que le enseñó su viejo maestro. – “Ha… Me…” – un orbe de luz azul se materializa entre sus manos.

– “¿Eh?” – murmura un confundido Basin al ver tanta energía concentrándose en un punto… pero ya es demasiado tarde.

Krilín ha esperado a que el sink esté a menos de dos metros de distancia de él.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara la técnica de la escuela Tortuga.

El Kamehameha golpea de lleno al enemigo y lo remite al suelo a toda velocidad, donde termina con un gran estallido que sacude el campo de batalla.

Maringa, en el suelo tras recibir una tormenta de golpes de Ten Shin Han, mira hacia el lugar de la explosión, donde ve que Krilín acaba de lanzar su ataque.

– “No… no puede ser…” – titubea el butir. – “Basin…”

Ten Shin Han, en la pose de la grulla, advierte al alienígena.

– “Habéis cometido un grave error viniendo hasta aquí.” – dice el guerrero de tres ojos.

– “Espera… ¡ESPERA!” – exclama Maringa.

El butir agarra tierra del suelo disimuladamente.

– “Yo solo… yo cumplo órdenes…” – se excusa Maringa. – “Basin disfrutaba matando gente… pero yo no soy así… solo es un trabajo…”

Ten Shin Han abandona su pose y parece relajarse.

Maringa sonríe, listo para atacar.

– “No lo hagas.” – dice Ten.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el butir. – “¡¿Qué…?!” – intenta disimular.

– “Esa treta infantil no funcionará.” – advierte Ten.

– “Tsk…” – protesta Maringa, frustrado.

Al mirar al terrícola a la cara, el butir siente como sus tres ojos le observan fijamente, como si le vieran desde todos lados a la vez, como si la figura de Ten Shin Han fuera omnisciente.

– “¿Qué…? ¿qué eres…?” – pregunta Maringa.

– “Levántate.” – dice Ten, asertivo.

Maringa se levanta lentamente, sintiendo como le tiembla todo el cuerpo de una forma incomprensible para él.

Krilín desciende al lado de Ten Shin Han.

– “¿Aún no has acabado?” – pregunta el pequeño terrícola. – “¿A qué esperas?”

Maringa ve su oportunidad. Ahora o nunca.

El butir sale volando de regreso a la nave, apostándolo todo a su velocidad.

Una gran polvareda sacude la zona con su despegue. 

– “Maldita sea…” – lamenta Krilín.

En un instante ya es solo un pequeño punto brillante en el cielo azul.

– “¡JAJAJA!” – ríe Maringa. – “¡AHÍ OS QUEDÁIS, ESTÚPIDOS!”

Ten Shin Han coloca los dedos índice y corazón de sus dos manos a cada lado de su tercer ojo, concentrando su mirada en el enemigo. 

Un haz de luz disparado desde su ojo cruza el cielo en un instante y alcanza a Maringa en la espalda.

– “¡AAAH!” – grita el butir.

El soldado es derribado. Humeante, se precipita contra el suelo.

Krilín entrecierra los ojos y pone su mano en la frente a modo de visera para intentar ver lo que ha ocurrido.

– “¿Le has dado?” – pregunta el terrícola.

Ten Shin Han sonríe.

A su alrededor sigue la guerra entre el ejército y los invasores.

– “Echémosles una mano.” – dice Ten.

En la Atalaya de Kamisama, Roshi observa con atención lo que ocurre en la Tierra.

– “¿Qué tal les va?” – pregunta Popo.

– “Los dos se han convertido en excelentes luchadores.” – responde Dios.

Mientras tanto, en los aledaños de la nave, empieza el combate entre el androide Número 17 y el cabecilla invasor Shugo.

El Número 17 avanza directo hacia el enemigo, que le espera de brazos cruzados.

El androide le intenta propinar un puñetazo, pero Shugo, deslizándose sobre el suelo como si flotara a tan solo un milímetro de él, retrocede lo justo para evitar el golpe; el puño del Número 17 se queda a menos de un centímetro de su rostro.

– “¿Eh?” – se sorprende el androide, sin saber si ha calculado mal o el enemigo se ha movido.

El Número 17 intenta conectar otro puñetazo, pero sucede lo mismo.

– “Tsk…” – protesta el androide.

El Número 17 retrocede y se pone en guardia.

La Número 18 observa el combate.

– “Es rápido…” – piensa ella.

Shugo sonríe con prepotencia.

– “A pesar de atacarme no has emitido ningún tipo de energía.” – dice el extraterrestre. – “Empiezo a sospechar que no sois lo que aparentáis…” – añade mirando de reojo a la mujer.

El Número 17 sonríe.

– “Así que eres un listillo…” – dice el androide.

El androide dispara un blast de ki rápidamente, intentando sorprender a su contrincante… pero Shugo lo desvía hacia el cielo de un revés.

El Número 17 parece sorprendido, pero no desanimado.

– “Veo que no todo es cháchara…” – añade el androide.

– “No te confíes.” – le aconseja la Número 18. 

– “No te metas.” – protesta el 17.

Shugo los observa con una media sonrisa que pone de los nervios a su contrincante.

– “Me toca.” – avisa el extraterrestre.

Shugo apunta con su mano derecha al androide y las yemas de sus dedos se iluminan de color rojo.

Cinco proyectiles de energía independientes son lanzados contra el Número 17. Los disparos se separan ligeramente para bombardear al enemigo desde diferentes ángulos.

El androide levanta una barrera de energía para protegerse de los ataques, que estallan al chocar contra su defensa.

Shugo ataca de nuevo. Con su mano extendida y firme como si fuera una espada, gesticula un sablazo diagonal que emite un haz de ki que corta el aire a su paso y avanza rápidamente hacia el androide, que aguarda en el interior de su barrera protectora, creyéndose a salvo.

Pero la sorpresa del Número 17 es mayúscula al darse cuenta de que el área del ataque es tan pequeña que una porción logra atravesar la barrera, cortándole la ropa y el torso superficialmente.

El androide se mira la herida con incredulidad.

Mientras tanto, en el mar, la flota sufre el ataque de Watagash. 

Controlando un pulpo gigante se convierte en un azote para la flota de la Red Ribbon. A golpes de tentáculo, uno a uno destruye las embarcaciones terrícolas.

Pero de repente, un estruendo mecánico retumba en el mar y llega un oleaje en dirección contraria al que genera el kraken.

El gigantesco robot de Pino ha llegado y avanza hacia Watagash.

– “Enemigo a la vista.” – anuncia Pino. – “¡Inicio el ataque!”

De los hombros del titánico robot emergen unos lanzamisiles que liberan una ráfaga de doce proyectiles que surcan el cielo hacia el objetivo.

El pulpo se protege con sus tentáculos de la lluvia de fuego.

Cuando Watagash mira de nuevo a su enemigo se encuentra con que el robot ya está encima de él y le propina un puñetazo.

El gelatinoso pulpo encaja bien el golpe y enrolla sus tentáculos en los brazos del gigante de hierro.

Pino se da cuenta de la fuerza del enemigo, pues le cuesta mover al robot, aunque tire con fuerza de los mandos.

– “Ahora verás…” – refunfuña el piloto, que activa varios interruptores de su cabina.

El robot agarra los tentáculos del pulpo. Múltiples propulsores se activan en sus antebrazos y así aumentan la fuerza y velocidad a la que puede moverse.

El gigante tira de los tentáculos del pulpo con fuerza y lo levanta por encima de su cabeza antes de estamparlo contra el agua.

Las tropas supervivientes, algunos en las cubiertas de los navíos y otros en los puentes de mando, celebran la llegada del hijo de Gero. Entre ellos, Silver, que ha sido rescatado.

2 thoughts on “ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XXI: El gigante de hierro

  1. Un buen capítulo, el conflicto sigue, cada uno con sus combates, Pino ha llegado al combate y por alguna extraña razón me lo imagino en una especie de Iron Monger, no se porque

    Leyendo sobre sector, me hace preguntar el punto de divergencia del universo 1 y 2, pues sabemos que en el 2 Madas creo las tropas del orgullo para proteger el universo, así que en algún punto llegarán a la tierra, supongo, pero probablemente en un futuro lejano

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    1. El robot de Pino está inspirado en el que usa Black en “Camino al poder” 😉

      En cuanto a la divergencia, la Tierra está tan alejada y el Universo es tan grande que el cambio aún no ha llegado, aunque podría haber ocurrido ya.

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