ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XIX: Nuevos frentes de batalla

Red World / Parte XIX: Nuevos frentes de batalla

“¿Por qué razón se demora la conquista?”

Ten Shin Han y Krilín han llegado al campo de batalla. A su alrededor, la guerra continúa. Los soldados extraterrestres masacran a los mechs terrícolas.

Basin, que había sido golpeado por Krilín, logra sacar la cabeza del pavimento.

– “Maldición…” – protesta el sink. – “Así que había otro…”

Maringa se pone en pie después de recibir un golpe de Ten.

– “¿Por qué no los hemos detectado con los scouters?” – se pregunta el butir.

Krilín sonríe.

– “Parece que tenías razón, Ten.” – dice Krilín.

Maringa analiza a la pareja con su scouter

– “¿Por debajo de las 10 unidades?” – murmura el butir. – “Esta cosa está estropeada…” – gruñe.

Basin también comprueba su dispositivo.

– “El mío indica lo mismo.” – confirma el sink.

Ten Shin Han sonríe.

– “Te lo dije” – confirma el antiguo alumno de la escuela Grulla. – “Tienen fe ciega en esos aparatos.”

Krilín da un paso al frente.

– “Puede que sean muy fuertes…” – dice el terrícola. – “Pero no son verdaderos luchadores.”

– “¡¿Cómo dices, pequeñajo?!” – refunfuña Basin.

– “¡Digo que no sois verdaderos luchadores!” – grita Krilín, poniendo sus manos alrededor de su boca para crear un altavoz.

– “¡¡YA TE HABÍA OÍDO!!” – protesta el sink, furioso.

Ten Shin Han avanza hasta Krilín.

– “¿Qué te parece si tú te ocupas de ese y yo me encargo del tipo naranja?” – pregunta el luchador de tres ojos.

– “A mí me toca el feo, ¿eh?” – suspira Krilín.

– “¡¿CÓMO DICES?!” – protesta Basin.

– “¡¡DIGO QUE AMÍ ME TOCA…!!” – le grita Krilín.

– “¡¡ERA UNA PREGUNTA RETÓRICA!!” – replica rápidamente el soldado sink.

Basin aprieta con sus puños con ira.

– “Te vas a enterar, renacuajo…” – gruñe.

El soldado se abalanza sobre Krilín.

– “¿Ya empezamos?” – se pone en guardia el pequeño terrícola rápidamente.

Basin le propina un fuerte puñetazo que Krilín defiende poniendo los brazos en cruz frente a su pecho.

El impacto es potente y empuja a Krilín a través del páramo desértico, manteniendo el equilibrio y dejando un surco bajo sus pies.

– “Es bastante fuerte…” – piensa el terrícola.

– “Je…” – sonríe el enemigo.

Ten Shin Han mira de reojo el duelo que acaba de empezar cuando, de repente, Maringa se abalanza sobre él como un rayo.

– “¡ES MEJOR QUE NO TE DISTRAIGAS!” – exclama el butir.

El tercer ojo de Ten se clava en Maringa y reacciona rápidamente intentando interceptar al butir antes de que éste le propine una patada… pero gracias a su velocidad vertiginosa, Maringa desaparece frente a los ojos del terrícola.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Ten.

Maringa reaparece detrás de Ten. El tercer ojo del terrícola lo detecta rápidamente, pero aun así el extraterrestre le propina un codazo en la nuca que lo hace caer al suelo.

Mientras tanto, en la nave alienígena, Shugo habla con el prisionero, aún en su jaula, en manos de un soldado litt.

– “Espero que hayas comprendido tu situación…” – sonríe el comandante.

Shugo aprieta un botón en la parte superior de la jaula y luego retrocede un paso.

La esfera se abre por su parte superior ante la mirada de toda la sala… pero nada sale de su interior.

Los soldados se miran entre ellos sin saber qué pensar.

El soldado litt que la porta acerca su rostro al hueco de la jaula para mirar en su interior, intentando averiguar qué sucede.

Shugo sonríe.

Como un resorte, una criatura rosada parecida a un cefalópodo terrestre se abalanza sobre rostro del soldado, aferrándose a él con sus tentáculos. 

El soldado lucha por liberarse de la criatura, pero parece que por mucho que luche no puede quitársela de encima.

Varios compañeros se acercan con la intención de ayudarlo, pero un gesto de Shugo los detiene.

El comandante parece estar al corriente de lo que sucede.

Con ciertas dudas y mucho miedo, los soldados se detienen a su orden, dejando a su compañero sufriendo ante el ataque del extraño cefalópodo.

El soldado se está asfixiando.

Lentamente, el extraterrestre cae al suelo de rodillas, casi sin fuerzas, y poco a poco deja de luchar, dejando que su cuerpo se quede inerte; su torso se inclina hacia delante hasta que su cabeza queda apoyada en sus propias rodillas.

En ese instante, la criatura se mueve, desplazándose hasta la coronilla del soldado. 

Dos minúsculos ojos rojos pueden adivinarse en el cuerpo del cefalópodo. Diez de sus once tentáculos se aferran a la cabeza del soldado, mientras el onceavo está en alto como si fuera una antena, revelando un extraño pompón en su extremo.

El soldado se endereza. Los ojos inconscientes del soldado, escondidos bajos sus párpados, vuelven a mirar al frente repentinamente mientras sus escleras se tiñen de rojo.

– “Aahh…” – el litt emite un sonido gutural.

Los otros soldados, asustados, dan un paso atrás.

Pero Shugo da un paso al frente con seguridad.

– “¿Estás dispuesto a colaborar, Watagash?” – pregunta el comandante.

– “Está… bien…” – responde el soldado con la boca pastosa.

El soldado hace unas cuantas muecas. Las primeras son perezosas, pero poco a poco su rostro se mueve con más agilidad y coordinación hasta que revela una media sonrisa.

– “Acepto.” – añade con naturalidad.

En el exterior de la nave, los androides investigan el perímetro.

– “Parece que hay una especie de barrera…” – dice la Número 18, acercando su mano a la bóveda invisible.

– “¿Crees que podemos cruzarla?” – pregunta el Número 17.

La Número 18 empuja su mano a través de la barrera.

– “Puedo sentir un fuerte componente electromagnético…” – responde ella.

Su mano se entumece. Al retirarla, se mueve torpemente, como si fallara.

– “Me parece arriesgado.” – añade. – “No sabemos qué efectos podría tener en nosotros.”

– “¿Tan poco ha durado la fase de sigilo?” – se pregunta con una sonrisa que delata su satisfacción.

La número 18 se coloca al lado del 17, espalda con espalda, y ambos extienden su mano hacia delante; ella su mano derecha, él su mano izquierda.

– “Je…” – sonríen los dos.

Juntos proyectan un poderoso disparo de energía que impacta directamente contra la cúpula invisible que protege la nave enemiga.

Las alarmas saltan en el puente de mando alienígena.

– “¡¿Qué ocurre ahora?!” – se molesta Shugo ante tanto ruido.

– “¡Nos atacan de nuevo!” – responde un soldado sentado frente a un radar.

– “¿Aún no se dan por vencidos?” – suspira Shugo, molesto.

– “Esta vez… esta vez es diferente…” – responde tímidamente el soldado.

– “¿Eh?” – se extraña Shugo.

– “La… la barrera…” – titubea el soldado, asustado. – “Creo que…”

El ataque de los androides está forzando la barrera, cuyo patrón hexagonal se torna visible ante la presión ejercida hasta que algunos pequeños polígonos ceden al ataque, causando que éste atraviese fragmentado la bóveda invisible, causando múltiples explosiones menores en el casco de la embarcación. 

La nave es sacudida por el ataque. Shugo y los demás soldados, cogidos por sorpresa, son zarandeados en el puente de mano.

– “¡¿Cómo es posible?!” – gruñe Shugo.

– “No… no lo sé…” – responde el soldado del radar, aterrado.

El camarote de Chilled, al otro extremo de la nave, tiembla ligeramente, meciendo el vino de la copa que descansa en el reposabrazos de su trono.

Los androides sonríen satisfechos.

– “Es muy resistente.” – admite el Número 17.

– “No importa. Acabará cediendo.” – presume la Número 18.

Los soldados que hacían guardia en el exterior de la nave corren al lugar de la explosión, donde se encuentran con la extraña pareja.

El androide 17 sonríe al ver a una docena de enemigos reunirse frente a ellos.

– “Tenemos compañía.” – dice antes de hacer crujir sus puños.

En el puente de mando extraterrestre ya llegan imágenes de los scouters de los soldados.

– “Son dos terrícolas…” – dice el soldado que procesa el vídeo.

– “Fuerza de combate…” – lee los datos otro. – “¿Cero?” – dice confundido. – “Tiene que haber un error…”

– “¿Qué hacemos, señor?” – pregunta un tercero.

Shugo mira atentamente a los dos extraños terrícolas.

– “Será mejor evitar que destruyan la barrera…” – dice el comandante. – “Al menos hasta que Watagash se haya encargado de esos molestos bombardeos.” – añade. – “Veamos de qué son capaces. ¡Ataquen!”

– “¡Sí, señor!” – responde el soldado.

Los soldados del exterior, que esperaban dentro de la barrera, reciben las órdenes.

– “¡Recibido!” – exclama el líder. – “¡Ya lo habéis oído! ¡AL ATAQUE!” – ordena.

Los extraterrestres salen de la bóveda protectora y se abalanzan sobre los androides.

A través de un monitor, Shugo puede ver como sus hombres son masacrados fácilmente.

– “Es muy extraño…” – dice un soldado. – “Ese pelotón tiene una media de fuerza de combate de 800 unidades, pero parece que esos dos los mantienen a raya… sin revelar la suya…”

– “Hmm…” – piensa Shugo, mirando como pelean. – “Es realmente extraño…”

– “¿Qué sugiere, señor?” – pregunta el soldado.

– “No importa.” – responde Shugo. – “Analizaremos los datos y…”

Las puertas del puente de mando se abren de repente. Es el mismísimo Chilled.

– “¡Señor Chilled!” – se sorprende Shugo.

Todos los soldados, incluido el comandante, hacen una gran reverencia.

– “¿Por qué razón se demora la conquista?” – pregunta el demonio del frio.

– “Señor…” – el miedo se siente en el timbre de voz de Shugo. – “Ha sido solo un contratiempo…”

Chilled observa el monitor, dando poca importancia a las excusas de Shugo.

– “Pero está todo bajo control…” – continúa el comandante. – “Justo ahora iba a enviar a…”

– “¿Por qué no vas tú mismo?” – le interrumpe el demonio del frío, sin dejar de mirar la pantalla.

Los soldados presentes se miran entre sí, sorprendidos ante la petición del caudillo.

– “¿Yo, señor?” – Shugo fuerza una sonrisa. – “No creo que sea necesario que yo…”

Chilled clava una mirada helada en Shugo, que nota como su cuerpo se estremece ante el terror que le genera su señor.

– “Por supuesto, seño.” – hace una gran reverencia. – “Me encargaré de ellos personalmente.”

Mientras tanto, lejos de allí, el Capitán Dark se prepara para ordenar un nuevo ataque, pero uno de sus hombres le detiene.

– “¡Señor!” – exclama el soldado. – “¡Nos informan de cubierta que hay un individuo sospechoso sobrevolándonos!”

– “¿Cómo dice?” – se extraña Dark.

Sobre un mar plagado de portaviones, buques de guerra y submarinos, el soldado poseído por Watagash contempla la escena mientras materializa una esfera de ki en su mano derecha.

El soldado lanza el ataque contra una de las embarcaciones, haciéndola saltar por los aires.

Cunde el pánico entre el ejército terrícola.

– “¡¡NOS ATACAN!!” – exclama un soldado.

– “¡¡EL ENEMIGO!!” – grita otro.

Una segunda embarcación es destruida.

Mientras Watagash prepara su tercer ataque, de repente, las ametralladoras de todas las embarcaciones disparan al soldado extraterrestre.

Watagash esquiva las primeras ráfagas, pero son tantas que es alcanzado varias veces, sufriendo pequeños daños en su armadura.

– “Je…” – sonríe con prepotencia el soldado.

Watagash se prepara para atacar cuando, de forma inesperada, es derribado por un cañonazo de energía.

Sentado a los mandos en un gran cañón de alta tecnología, mirando a través de una mirilla que recuerda a los scouters enemigos, Silver ha disparado.

– “Te pillé…” – sonríe con prepotencia.

En el Palacio Real, Red cuelga el teléfono, se levanta sobre su silla y aplaude.

– “¡FANTÁSTICO!” – celebra el Comandante – “¡Ese cañón que ha creado su hijo es una maravilla!” – le dice a Gero. – “¡ZAS! ¡De un plumazo!”

– “Al fin y al cabo, es mi hijo…” – sonríe tímidamente el Doctor.

El enemigo cae sobre la cubierta de un portaviones, malherido. Su armadura ha sido completamente destruida y su cuerpo está chamuscado y sangrando. Solo le quedan las botas, los guantes y una pequeña parte del mono de lucha elástico que cubre su entrepierna.

– “Ahh…” – respira con dificultad mientras se levanta con dificultad.

Los soldados terrícolas corren despavoridos sobre la cubierta, buscando ponerse a salvo… pero uno avanza en dirección contraria; el General Blue, armado con una escopeta en la que carga un cartucho explosivo.

– “Hola, amigo…” – sonríe Blue.

Cuando ve el rostro del soldado litt, Blue pone una mueca de asco.

– “Uy… ¿sois todos tan feos?” – se mofa el General.

De repente, como si sangre nueva latiera por las venas del soldado extraterrestre, su musculatura se desarrolla, provocando que también aumente su envergadura. Sus manos y pies crecen, desgarrando los guantes y las botas del uniforme por completo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Blue.

El soldado litt intenta golpear a Blue, pero el General salta hacia tras en el último momento, logrando evadir el puñetazo, que se incrusta en la cubierta del portaviones.

– “¡¿Qué demonios le ha pasado?!” – se sorprende Blue.

El soldado ruge.

Blue recarga rápidamente su escopeta.

Watagash ataca de nuevo. Se abalanza sobre Blue.

– “Tsk…” – protesta el General. – “¡ESTATE QUIETO!” – grita clavando sus ojos en los del enemigo.

Pero el brillo de su mirada no causa ningún efecto en el soldado.

– “¡¿CÓMO?!” – se asusta Blue.

Esta vez, el General reacciona tarde y recibe un manotazo del enemigo que lo lanza a través de la cubierta del navío hasta estrellarse contra un jet, abollándolo y cayendo al suelo.

Pero mientras tanto, desde un navío cercano, Silver apunta al enemigo de nuevo con su cañón.

El coronel aprieta el gatillo.

De nuevo, el soldado recibe un impacto directo que lo empuja a través de la cubierta hasta lanzarlo al mar.

Blue se pone en pie, sujetándose las costillas.

– “Ay…” – sufre el General, que siente como se ha roto varios huesos.

Silver sonríe con chulería, victorioso.

2 thoughts on “ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XIX: Nuevos frentes de batalla

  1. Nuevo capítulo!!! Vemos la invasión a la tierra

    Supongo que chilled será como el del especial de bardock, pero aquí la única relación con freezer será de ser de la misma raza

    Ten y krillin mantienen su terreno, sabemos por las declaraciones de que al menos parecen tener mucho más que 800 unidades aunque no importan mucho aquí

    La red ribbon tecnológicamente ataca, sus soldados no podrán hacer mucho pero el desgraciado de gero, recopilando infocmación y usando a sus androides muestran su aterradora inteligencia

    Me pregunto que tipo de androides son estas versiones de 17 y 18 (que si no recuerdo mal son yamcha y una mujer rubia del relleno), son energía infinita o una versión primitiva de esta, dudas y más dudas

    Ahora, después de todo lo anterior, una duda que me asalto en cuanto a roshi siendo kami, ¿el es capaz de teletransportarse al más allá como kami en el canon? Supongo que sí ya que es una habilidad del dios de la tierra, aunque seguro que no importara, pero bueno, tengo esperanzas en ver a un krillin y ten con el kaioken, la esperanza es lo último que se pierde

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