DBSNL // Capítulo 365: Retirada
“Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.”
En la Tierra, Reitan, Broly y el cuerpo de Turles han caído en el jardín de la Corporación Cápsula.
Goku Jr, Toppo y Cheelai acomodan a los heridos mientras Punch sigue a Gohan Jr y juntos corren hacia el laboratorio.
Un nuevo portal se abre en el cielo y esta vez es el Doctor Kamakiri quien cae.
– “¡¿EH?!” – se sorprenden los patrulleros.
Toppo mira con recelo al recién llegado. Cheelai desenfunda al instante.
– “¿Es un enemigo?” – se pregunta la patrullera brench.
– “Kamakiri…” – murmura Toppo.
El doctor levanta las manos.
Una voz alerta a nuestros amigos.
– “¡ESTÁ CON NOSOTROS!” – advierte el hijo de Yamcha.
Todos miran al cielo y ven al muchacho a través del portal, que ya se está cerrando.
– “¡BAICHA!” – exclama Goku.
En el planeta oscuro, el portal se cierra. Ogilvie cae de rodillas, jadeando por el cansancio.
– “Ya queda menos…” – le anima Baicha.
– “Tranquilo…” – dice Ogilvie. – “No pienso rendirme…” – se esfuerza para esbozar una media sonrisa.
Freezer aterriza a su lado y lanza a Gamma 2 hacia ellos con desprecio.
– “¿No os han enseñado que es de mala educación dejar basura tirada por ahí?” – se burla el demonio del frío.
En el jardín, un nuevo portal se abre y es el androide quien se precipita contra el suelo.
– “¡GAMMA 2!” – exclama Goku, preocupado.
El pequeño enseguida corre a verlo. Gamma 2 tiene su piel artificial muy deteriorada. Partes de su esqueleto metálico están expuestas. Sus heridas rezuman distintos líquidos.
– “¡Necesita ayuda!” – exclama Goku Jr. – “¡DOCTOR HEDO!” – exclama.
Mientras tanto, Onisen ha recibido un ataque del avatar gigante de Liquir; una bocanada de energía directa sobre él que lo ha empujado hasta el suelo, enterrándolo en el fondo de un gran pozo sobre el que aún espera el kurama.
Onisen se pone en pie mientras se regenera una vez más.
El androide, desde la oscuridad de las profundidades, puede ver la salida del pozo sobre la que Liquir, cual zorro que espera en la liebre en la salida de su madriguera.
– “Esa forma no funciona contra mí…” – refunfuña Onisen. – “¡No puedes esconderte!”
Onisen asciende a toda velocidad y se torna intangible para atravesar la forma de zorro hasta llegar a Liquir con la intención de propinarle un puñetazo; pero el kurama, que ya ha sido sorprendido antes por esta estrategia, se cubre con sus colas para encajar el golpe.
Liquir es empujado por el impacto fuera de su avatar. El zorro gigante se desvanece.
Onisen sonríe con prepotencia.
Liquir no tarda en recuperar su estabilidad en el aire y abrir sus nueve colas, como si intentara intimidar a su adversario.
Onisen sonríe.
– “Supongo que, si quiero acabar con los dioses para siempre, tengo que eliminar a sus aprendices.” – piensa Raichi.
En tierra firme, Marron y Goten, que carga con Ikose, aterrizan al lado de los demás.
– “¡Marron! ¡Goten!” – se alegra Baicha al verlos.
– “Ikose necesita ayuda.” – dice el hijo de Goku.
En el horizonte, los golpes de la batalla entre Onisen, Liquir, Dabra y Cell retumban en el aire.
Cooler los observa con atención mientras Ogilvie abre un portal para Ikose.
– “Ayudaré a Liquir y a los demás a retrasarlo.” – dice el demonio del frio.
Freezer esboza una sonrisa burlona.
– “Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.” – dice el tirano.
– “No lo hago por ti, hermano.” – responde Cooler, tajante.
– “Creía que nuestro combate contra el fantoche dorado nos había ayudado a reconectar…” – añade Freezer con retintín.
Cooler ignora la impertinencia de su hermano.
– “Nunca fui tu enemigo, Freezer.” – dice el mayor. – “Fallé a nuestro padre y eso me apartó del trono…”
– “¿Esperas que te de las gracias?” – sonríe el tirano. – “Nunca fuiste el favorito de padre.”
Cooler sonríe.
– “Supongo que tienes razón.” – dice el mayor. – “La burocracia nunca ha sido mi fuerte.”
Freezer mira a su hermano con rabia, molesto por su réplica tranquila.
Cooler se eleva lentamente.
– “Buena suerte, hermano.” – dice el mayor.
Cooler se marcha hacia la batalla a toda velocidad.
– “Tsk…” – protesta Freezer.
En la Corporación Cápsula, Gohan Jr y Punch irrumpen en el laboratorio.
El hijo de Hit observa sorprendida a Bulma y Pino conectados al ordenador.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta, confuso.
– “¡Mira ahí!” – exclama Gohan. – “¡Mira!”
Mientras tanto, en el mundo digital, Bulma está sufriendo para infiltrarse en el sistema de Onisen. Saltan alarmas continuamente.
En el exterior de la torre, Hit sigue peleando con los tamagami.
Armado con la espada serrada de Koorogi, el asesino avanza hacia Ka, que intenta ensartarlo de una estocada con su tridente, pero Hit lo repele, desviando el golpe con la espada para saltar sobre él, listo para partirlo en dos.
Kabuto salta por encima de su compañero y propina un martillazo a Hit, pero éste se cubre con la hoja de la espada para amortiguar el impacto, viéndose obligado a retroceder.
De repente, Hit se da cuenta de que Koorogi está escalando el exterior de la torre como un insecto, usando sus finos dedos para clavarlos en la pared, con la intención de detener a Bulma.
Hit lanza su espada hacia el grillo, que en el último instante se aparta y logra evadirla. La espada se clava en el muro.
Koorogi intenta recuperar su arma, agarrándola del mango y tirando de ella con fuerza… pero Hit, gracias al salto temporal, aparece sobre el arma.
– “Je…” – sonríe el asesino.
El asesino propina una patada en la cara del tamagami, que sale disparado hacia el suelo, pero logra llevarse la espada.
Hit desciende hasta la base de la torre.
Koorogi se levanta y empuña su arma, amenazando a Hit con ella. Kabuto y Ka se reúnen con él, flanqueándolo.
Hit extiende la mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles de nuevo.
Los tamagami se ponen en guardia. El suelo tiembla. El poder de los guardianes aumenta rápidamente y la parte superior de su torso se ilumina ligeramente; Koorogi de color verde, Ka de color azul y Kabuto de color rojo.
Hit frunce el ceño.
– “Veamos de qué sois capaces…” – murmura el asesino.
En la cima de la torre, Bulma sigue tecleando cuando de repente Hit atraviesa el suelo y cae sobre una de las computadoras.
– “¡AH!” – se asusta ella.
En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Punch se sobresalta.
– “¡¡ES MI PADRE!!” – exclama el joven al verlo en el monitor.
– “¡TE LO DIJE!” – celebra Gohan Jr.
Hit se levanta y escupe al suelo un salivajo ensangrentado.
– “Han mejorado…” – refunfuña el asesino.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Bulma, asustada.
Toppo irrumpe en el laboratorio cargando con Ikose y Gamma 2 bajo los brazos.
– “¡Necesitamos su ayuda, Doctor!” – dice el patrullero.
– “¡¡OH, NO!!” – exclama Hedo al ver a Gamma 2.
En el planeta oscuro, Piccolo se pone en pie tras regenerarse.
– “Vuestros amigos se están reuniendo.” – dice el Granola.
– “¿Qué estará pasando?” – se pregunta Bra.
– “¡Puedo sentir la energía de Goku!” – exclama Ub. – “¿No se habían marchado a la Tierra?”
– “El erizo seguro que ha abierto un portal.” – dice Piccolo. – “Creo que ha llegado el momento de la retirada…” – confiesa con rabia.
– “¡No podemos irnos sin destruir ese árbol!” – exclama Pan.
La nieta de Goku aviva su aura de Súper Saiyajín.
– “¡Voy a vengar a papá y a los demás!” – añade con ira.
Gohan agarra a su hija del tobillo.
– “Piccolo… tiene razón…” – dice el mestizo. – “Debes reagruparnos y pensar un plan…”
Ub se acerca a Zamas y lo levanta para cargarlo sobre su espalda.
– “De momento, lo mejor será poner a salvo a los heridos.” – dice el terrícola.
Pan vuelve a su estado base, apenada, apretando los dientes ante la frustración.
De repente, Trunks y Vegeta aterrizan frente a ellos.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Trunks. – “¿Qué tal está Son Gohan?”
– “¡Hermano!” – se anima Bra. – “¡Papá!”
Piccolo se acerca a Vegeta.
– “¿La retirada ha sido idea tuya?” – pregunta el namekiano.
– “Baicha y el erizo pondrán a todos a salvo en la Tierra.” – dice Vegeta.
En el horizonte, Cooler se ha unido al combate.
– “¡¡GRAAAAH!!” – exclama el demonio del frio, transformándose frente al enemigo.
– “¿Aún os queda tanta fuerza?” – refunfuña Onisen. – “¡Aceptadlo de una vez! ¡Ya estáis muertos!” – exclama.
Vegeta observa la batalla desde la distancia. Piccolo lo observa de reojo, sabiendo que algo ronda la mente del saiyajín.
