DBSNL // Capítulo 361: Mi pequeña victoria
“Creo que me toca.”
Las raíces reclaman los cuerpos de Champa y Zamas, ambos con un hálito de vida aún en ellos. Los apéndices del árbol los envuelven lentamente.
Onisen sonríe, calculando ya la expansión que tal poder representará para su árbol.
Un centenar de raíces de unos pocos metros de altura brotan del suelo a alrededor del androide y se contonean como serpientes encantadas, cubriendo un perímetro entorno al androide y las vainas para evitar que nadie intervenga mientras el árbol consume a sus presas.
Son Goten, Trunks, Marron e Ikose contemplan la escena desde la distancia.
– “Si el árbol los absorbe…” – murmura el hijo de Vegeta.
Goten se transforma en Súper Saiyajín, dispuesto a intervenir.
– “¡Espera!” – le sujeta Marron del brazo. – “¡No seas imprudente!”
– “¡Tenemos que evitarlo!” – insiste el hijo de Goku.
Dabra se acerca a las raíces, que rápidamente reaccionan al sentir su presencia, intentando atraparlo. El diablo invoca su espada para abrirse paso… pero aunque intenta cortarlas, éstas no dejan de regenerarse e incluso nacen brotes nuevos, abrumándole, enrollándose en sus piernas y brazos hasta que el demonio se ve obligado a invocar las llamas negras para liberarse.
Dabra retrocede, regresando junto a Cell.
– “Eso ha sido una estupidez.” – sonríe el insecto, con cierta burla.
– “¿Es que no te importa nada?” – refunfuña el demonio.
– “Es inútil.” – responde Cell. – “Nosotros solo alimentaríamos el árbol.”
Mientras tanto, Freezer levanta su dedo índice hacia el cielo… cuando Cooler le detiene, agarrándole del brazo.
– “¿Qué crees que estás haciendo?” – gruñe el hermano mayor.
– “No hay otra forma.” – responde el tirano con frialdad.
– “No dejaré que lo hagas.” – insiste Cooler.
– “No seas estúpido, hermano.” – insiste Freezer. – “No podemos permitirnos el lujo de dudar.”
Cooler mira a Champa siendo engullido por las raíces.
– “Tsk…” – sufre Cooler, apretando los dientes, dudando.
Goten aprieta los puños con rabia, mirando como los cuerpos de los Dioses siguen cubriéndose de raíces.
– “¡No voy a quedarme de brazos cruzados!” – insiste Goten.
– “¡Esas raíces te consumirán!” – exclama Marron, con ojos llorosos. – “¡Ya viste lo que le hicieron a Reitan!”
– “Marron tiene razón.” – interviene Ikose, calmado y solemne. – “Esas raíces se nutren de toda la energía vital que encuentran a su paso.”
Goten percata el tono de voz extraño de su compañero.
– “Ikose…” – murmura el mestizo, con cierta preocupación.
Cuando Trunks, Marron y Goten miran a su compañero, éste los ciega por sorpresa con un Taiyoken.
– “¡AAH!” – exclaman los tres ante tan inesperado movimiento.
Ikose retrocede ante los aspavientos de Goten, que pese a estar cegado intenta llegar hasta él.
El androide sonríe.
– “Creo que me toca.” – dice Ikose. – “Esta vez gano yo, Son Goten.”
– “¡IKOSE!” – exclama su rival, asustado. – “¡NO SEAS ESTÚPIDO!”
Ikose pone su mirada en el cuerpo de Zamas, que está siendo envuelto en una vaina de raíces.
El androide sale volando hacia allí a toda velocidad.
Todos los guerreros se sorprenden al ver al terrícola avanzar solo hacia la muerte.
Ikose se aproxima a las raíces.
– “¡VAMOS!” – exclama el androide, motivándose.
Onisen lo mira levantando una ceja, con cierta curiosidad.
Ikose se adentra en el perímetro de raíces, zigzagueando entre ellas mientras avanza hacia Zamas.
Al rozar las raíces éstas se activan e intentan cazar al androide, que se abre paso activando su barrera intermitentemente para repelerlas y lanzando algún Dodonpa para abrirse camino.
Ikose llega hasta Zamas y empieza a tirar de las raíces que lo aprisionan, arrancándolas como puede.
El androide genera una barrera protectora alrededor de los dos para ganar tiempo.
Goten y los demás ya se han recuperado de la ceguera y ven con horror el esfuerzo de su amigo.
– “¡IKOSE!” – exclama el hijo de Goku, preocupado.
Las raíces se arremolinan alrededor de la bóveda de energía que protege al androide y al Dios.
Goten, transformado en Súper Saiyajín se libera fácilmente del agarre de Marron con intención de ayudar a su amigo… pero ahora es Trunks quien lo detiene, transformándose también y agarrándolo por la espalda, sujetándolo.
– “¡IKOSE!” – insististe el mestizo. – “¡TENEMOS QUE AYUDARLE!”
La presión que ejercen las raíces alrededor de la barrera de ki aumenta, haciendo que encoja unos centímetros.
Ikose oye el eco de los gritos de su amigo y rival.
– “Son Goten…” – piensa el androide, mientras sigue determinado a liberar al Dai Kaioshin. – “Gracias por aceptarme como rival. No tenías porqué ayudarme, pero gracias a vosotros he encontrado otro camino…” – piensa en Goten y Marron. – “He conocido a gente fantástica…” – recuerda a Mai y Lapis. – “Y he superado mis límites…” – recuerda a Ten Shin Han y Chaoz. – “Puede que no sea tan fuerte como tú, Goten… pero esta es mi pequeña victoria.” – sonríe.
La fuerza de las raíces sobre la barrera es insostenible y ésta empieza a resquebrajarse.
El androide entiende que se está quedando sin tiempo.
Desesperado, Ikose apunta al Dios formando un rombo con sus manos.
– “Lo siento…” – se preocupa Ikose. – “¡¡KIKO-HO!!” – dispara.
El interior de la barrera es inundado por la cegadora luz de la técnica.
Tanto Freezer como Cooler se sorprenden ante la decisión del muchacho.
Pero cuando el destello se disipa, Zamas sigue vivo, tumbado en el suelo. Su cuerpo ha sufrido quemaduras por el ataque, pero Ikose ha logrado limitar la mayoría del impacto a las raíces que lo cubrían.
Ikose sonríe satisfecho.
– “¡BIEN HECHO!” – celebra Marron.
Trunks afloja su agarre sobre Goten, que parece más calmado.
Pero la alegría dura poco. De repente, la barrera colapsa y se desvanece.
Las raíces se abalanzan directamente sobre el Dai Kaioshin.
Ikose intenta detenerlas, agarrando varias con las manos y haciendo que todas reaccionen a su presencia y desvíen su atención hacia él, enrollándose en su cuerpo.
Onisen mira a Champa de reojo. Las raíces que intentaban encapsular al Hakaishin parecen adormecidas.
– “Con tanto alboroto ha retrasado también su proceso…” – piensa Raichi, molesto.
Las raíces se enrollan en sus brazos y piernas, pero él no deja de zarandearse.
– “Mientras me siga moviendo…” – piensa Ikose. – “Me detectarán como un peligro… y retrasaré el final. ¡A mí no pueden absorberme!”
Las raíces enrolladas en su brazo derecho tiran cada vez con más fuerza.
– “¡AAH!” – grita Ikose, que siente como su extremidad se disloca y se desgarra su piel.
Su grito hace que más raíces detecten la vibración y reaccionen atacándole.
Las raíces se enrollan en su cuerpo y le tapan la boca.
Lentamente, algunas vuelven a centrar su atención en Zamas.
– “Hmmmf…” – luchaba Ikose, sin poder hablar.
Goten reaviva su aura y sale volando hacia allí.
– “¡GOTEN!” – exclama Marron.
– “¡Maldita sea!” – gruñe Trunks, que sale tras él.
En ese instante, un portal se abre debajo del Dai Kaioshin, haciendo que éste se precipite a través de él.
– “¡¿EH?!” – se sorprende Goten, que se detiene al instante, y Trunks con él.
Otro se abre detrás de Pan, Bra, Ub y Broly, desde el que cae al suelo Zamas, cerca del malherido Son Gohan.
– “¡AH!” – se sorprenden todos.
– “¡Dai Kaioshin!” – exclama Ub.
Cerca de una montaña de roca y escombros, Ogilvie, magullado y ensangrentado, sonríe. Está tan débil que se está de rodillas, apoyando su mano izquierda en el suelo, solo con la derecha levantada hacia el enemigo.
– “Je…” – sonríe el debilitado erizo.
Onisen clava su airada mirada en él.
– “Maldito…” – gruñe Raichi.
De repente, un nuevo portal aparece sobre la vaina que encierra a Champa… y Gamma 2 cae de él, delante del capullo.
El androide, con una media sonrisa chulesca, dispara a las raíces que rodean a Ikose, haciéndolas estallar por los aires y, con la explosión, lanzando al terrícola fuera del perímetro de raíces.
– “No está mal, chaval.” – dice Gamma. – “Pero esto de hacerse el héroe… deberías dejarlo a los profesionales.” – sonríe.
Marron corre a socorrer a Ikose.
El androide saca un pequeño artilugio esférico de su cinturón y, tras apretar un botón, lo lanza haca atrás, hacia la vaina de Champa.
¡KABOOM! Un estallido sacude la zona.
Gamma 2 se toma un instante para posar delante de la bola de fuego como si fuera un Power Ranger.
– “Je…” – presume el androide.
La explosión ha destruido el ataúd de madera que encerraba a Champa.
Onisen frunce el ceño, furioso.
– “¡BASTARDO!” – grita Raichi.
Gamma 2 se revuelve y agarra al moribundo Hakaishin, cargándolo sobre su hombro.
– “¡OGILVIE!” – exclama el androide.
El erizo, por desgracia, ha perdido el conocimiento tras su último esfuerzo.
Gamma 2 zigzaguea mientras retrocede, evadiendo las acometidas de las raíces.
El androide tiene problemas para moverse rápido mientras carga con el Dios y decide intentar huir hacia el cielo.
Gamma 2 asciende, casi perdiendo a Champa por el camino y teniendo que agarrarlo de la muñeca mientras es perseguido por las danzantes raíces, que crecen para intentar darles caza.
Un kienzan de Goten corta las raíces que lo persiguen, dándole un segundo de respiro antes de que otras asciendan a por él… pero el androide ya está fuera de su alcance.
Gamma sigue ascendiendo para asegurarse, con Champa sobre su hombro.
– “Ha estado cerca…” – piensa el androide.
Pero de repente, Gamma 2 choca contra algo.
Rápidamente, el androide se revuelve. El temible Onisen está frente a él.
