DBSNL // Capítulo 355: Tamagami

DBSNL // Capítulo 355: Tamagami

“No sois los únicos con una misión.”

En el mundo virtual que conforma la mente de Raichi, Bulma corre por la autopista semitransparente, mientras Pino se enfrenta a los enemigos que han aparecido para detener la incursión.

Pino se ve superado por la fuerza del enemigo, cuya atención está puesta en Bulma; pero antes que dejarle marchar, Pino decide disparar al suelo con su ametralladora de antebrazo, provocando su derrumbe y haciendo que los dos caigan a carriles inferiores.

En el planeta oscuro, Gowas ya está curando a Gohan. El mestizo está tumbado en el suelo con el ira-aru arrodillado a su lado, imponiendo las manos sobre él. Mirai Trunks, Reitan y Okure los rodean.

– “Un poder como el suyo no es fácil de reponer…” – refunfuña el viejo.

– “Gracias, anciano.” – dice Trunks.

Onisen ya ha superado el impacto del Taiyoken del hijo de Vegeta y busca a sus contrincantes.

Una gota de sudor recorre la frente de Reitan.

– “¿Tienes algún plan, Trunks?” – pregunta el herajín.

– “Creíamos que fragmentar su cuerpo y atacar sus núcleos era nuestra mejor opción.” – responde Trunks. – “Pero ya no sé qué pensar… Además, hemos perdido las espadas.”

Reitan mira de reojo al malherido Gohan.

– “Vas a necesitar ayuda.” – dice el herajín.

– “No quiero sonar brusco…” – responde Trunks. – “Pero este enemigo…”

– “Cállate.” – le interrumpe Reitan. – “No necesito compasión.”

– “No pretendía ofenderte.” – sonríe el mestizo saiyajín.

Reitan da un paso al frente y se transforma en Súper Herajín, imbuyéndose en su aura verde.

– “Saiyajín…” – murmura Reitan. – “Siempre tan pedantes.”

– “Je.” – sonríe Trunks.

Otro personaje entra en escena.

– “¿Es que pensáis enfrentaros a él sin mí?” – dice Turles que, magullado por completo, se acerca a sus dos compañeros de patrulla.

– “¡Turles!” – se sorprende Trunks.

El saiyajín se acerca a Gowas.

– “¡Tú! ¡Viejo!” – exclama Turles.

– “¿Eh?” – lo mira sorprendido el ira-aru.

– “¡Cúrame!” – exige.

Reitan mira extrañado a su compañero.

– “Turles…” – dice el herajín. – “No creo que…”

– “Soy más fácil de curar que el nieto de Bardock.” – dice el saiyajín. – “¡Vamos!”

Gowas, ante tan extraña petición, mira a Trunks, buscando algún tipo de respuesta.

Pero es Gohan quien agarra al ira-aru del brazo.

– “Cu… cúrele…” – dice un débil Son Gohan.

– “Pero…” – se extraña Gowas.

– “Puedo sentir… sus ansias de pelear…” – sonríe con esfuerzo el mestizo. – “Y Trunks… necesita ayuda.”

– “Ya ha oído al muchacho.” – sonríe Turles. – “¡Cúrame de una vez!”

Gowas agarra el tobillo de Turles y en un instante el saiyajín ya se siente totalmente sanado.

– “¡Eso es!” – sonríe el saiyajín. – “¿Tan difícil era?” – mira con recelo a Gowas.

– “Gracias.” – murmura Gohan, antes de soltar el brazo del ira-aru.

– “Sois todos de lo más peculiar…” – refunfuña Gowas.

Turles camina hasta colocarse al lado de Reitan y se transforma en Súper Saiyajín.

Trunks se une a ellos, colocándose entre ambos.

– “Gracias, compañeros.” – sonríe el mestizo.

Okure frunce el ceño.

– “¡Reitan!” – exclama ella.

– “Lo sé, lo sé…” – responde el herajín. – “Tendré cuidado.”

– “¡No digas tonterías!” – protesta ella, sonrojada. – “¡Haz lo que te plazca!”

– “Protege a Son Gohan y al anciano.” – responde Reitan.

– “¡No me des órdenes!” – replica ella.

– “Por favor.” – sonríe él.

– “Tsk…” – protesta Okure.

Trunks le da un codazo a Reitan.

– “La tienes en el bote.” – murmura el mestizo.

– “¡¿Es que no pensáis tomaros esto en serio?!” – gruñe Turles.

Los tres guerreros miran al frente, donde Onisen ya les ha puesto el ojo encima.

Trunks extiende su mano, reclamando la espada de Whis, que vuela hasta él.

– “¡VAMOS!” – exclama el mestizo.

Los tres guerreros se abalanzan sobre Onisen.

– “Malditos…” – gruñe el androide.

Onisen dispara su rayo ocular, pero Trunks lo repele con su espada.

El mestizo centra su atención en la espada morada de Zahha que empuñaba Gohan, que sigue clavada en el suelo, cerca del enemigo.

– “¡Necesito recuperarla!” – piensa el mestizo.


Reitan, sin detener el avance, dispara una ráfaga de ki que cae alrededor del enemigo… pero el androide, intangible, sigue impertérrito. 

Turles acelera, inyectando un extra de energía a su aura, adelantando a Trunks y Reitan.

– “¡NO TE PRECIPITES!” – exclama Trunks.

El saiyajín carga directamente contra Onisen con los pies por delante, pero lo atraviesa sin dañarlo.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

Tal cual toca el suelo con los pies, Turles se impulsa de nuevo contra el enemigo con la intención de propinarle otro golpe.

Onisen encaja un puñetazo directo en la nuca sin inmutarse.

– “¿Eh?” – se queda de piedra el saiyajín.

– “No merece la pena esquivarte.” – sentencia el androide.

– “Grrrh…” – gruñe Turles.

El saiyajín, furioso, intentan contraatacar, pero Onisen se revuelve y agarra su brazo y se lo retuerce antes de propinarle un fuerte codazo que lo lanza lejos de allí.

Trunks, espada en mano, intenta cortar a Onisen atacándole por la espalda, pero éste se hace intangible de nuevo.

– “Demasiado lento, Trunks.” – se mofa el androide.

Reitan cae detrás de Onisen e intenta sorprenderle con una patada giratoria, pero el androide sigue siendo intocable.

– “Maldición…” – lamenta el herajín.

– “Saiyajín… herajín…” – murmura Onisen. – “Compartiréis tumba en este planeta.”

Pero de repente, un estallido de energía llama la atención de los tres. 

Turles se pone en pie, envuelto por una gran aura de Súper Saiyajín, con rayos de energía chasqueando a su alrededor.

– “¡¿Qué…?!” – se sorprende Reitan.

Mirai Trunks sonríe.

Turles aprieta los puños con rabia. Sus ojos se quedan en blanco.

– “¡¡YAAAAAAAAAH!!” – grita el saiyajín.

Su aura estalla, generando una violenta onda expansiva cuyos vientos sacuden la zona.

Las pupilas regresan a los ojos de Turles. Su cabello se ha erizado más.

– “Se ha transformado…” – murmura Reitan.

– “El Súper Saiyajín 2.” – confirma Trunks.

Turles levanta su mano derecha y concentra ahí su energía, materializando una esfera de ki anaranjado en la palma de su mano que parece atraer el aire a su alrededor.

El saiyajín lanza la esfera con todas sus fuerzas.

– “¡¡SUPERNOVA VENGATIVA!!” – exclama Turles.

La esfera de energía, que parece una versión reducida del ataque estrella de Cooler, viaja a toda velocidad hacia Onisen… y, por lo tanto, hacia Reitan y Trunks.

– “¡¡ESO ES PELIGROSO!!” – se asusta el herajín.

Una gran explosión sacude el planeta y lo tiñe de naranja.

Mientras tanto, en el interior de Raichi, Pino sigue enzarzado en su combate.

El Número 16 está rodeado por los tres guardianes del núcleo; tamagami.

En la Corporación Cápsula, todos sufren por Pino. 

El androide, conectado al ordenador principal, yace sentado en el suelo, inerte, como si estuviera desactivado.

– “¿Por qué no reacciona como la abuela?” – pregunta Gohan Jr. – “No se mueve…”

– “Él puede desconectar sus funciones motrices.” – responde Hedo.

Pino intenta mantener a raya al espadachín, disparándole con su ametralladora de antebrazo, pero éste se protege con su espada.

El tamagami del martillo aprovecha para abalanzarse sobre Pino por detrás, pero el androide reacciona rápidamente lanzando un cañonazo con su otro antebrazo, empujando al enemigo, aunque no parece hacerle ningún daño.

En ese instante, el tridente del tercer tamagami se clava el pecho de Pino y éste cae de espaldas al suelo.

El tamagami desciende sobre él y recupera su tridente, arrancándoselo del pecho al androide.

El insecto levanta su tridente y parece dispuesto a darle el golpe de gracia… pero las manos voladoras el androide detienen los brazos del tamagami y liberan una descarga eléctrica que lo aturde y lo desarma.

Pino se incorpora repentinamente y dispara sus dos cañones de ki contra el pecho del enemigo, lanzándolo al vacío.

El espadachín se abalanza sobre Pino, pero éste recupera sus brazos, que han recogido al vuelo el tridente, y con él detiene la espada serrada.

– “No me deis por vencido tan fácilmente.” – sonríe Pino. – “No sois los únicos con una misión.”

El tamagami del martillo salta sobre Pino, dispuesto a aplastarlo de un solo golpe.

El Número 16, sin dejar de forcejear con el espadachín, intenta detener el golpe con la mano y, pese a frenar el terrible impacto, ésta es aplastada.

– “Tsk…” – protesta Pino, frente a la inexpresiva mirada de sus enemigos.

Mientras tanto, Bulma sigue corriendo.

En el planeta oscuro, la explosión de la técnica de Turles ha creado una cúpula de fuego.

Trunks y Reitan, gracias al salto temporal del primero, aparecen sanos y salvos fuera del alcance de la explosión, detrás del saiyajín.

– “Turles…” – suspira el herajín, aliviado. – “Maldito lunático…”

– “Ha llevado su cuerpo al límite en sus últimos combates…” – piensa Trunks. – “Y eso le ha llevado al siguiente nivel.”

Turles sonríe con chulería tras desatar su nuevo poder.

Pero Onisen, sin ningún rasguño, sale caminando del domo de fuego, que lentamente se desvanece.

– “¿Es este tu límite, saiyajín?” – se mofa Onisen.

Turles aprieta los dientes, frustrado.

– “No he llegado tan lejos para perder este combate.” – gruñe el saiyajín. – “¡Reitan!” – mira de reojo a su compañero. – “¡Ya estoy a tu altura! ¿Te has dado cuenta?”

– “¿Y eso qué importa?” – se extraña el herajín.

– “¡Trunks!” – sonríe el saiyajín con prepotencia. – “¡Tú eres mi próximo objetivo!”

– “Cuando quieras.” – asiente Trunks, que comprende el fuego que arde en el interior del saiyajín olvidado.

Turles aprieta los puños, reavivando al máximo su aura.

– “Mi cuerpo…” – piensa el saiyajín. – “Puedo sentirlo… el suelo bajo mis pies… el aire contra mi piel… el frio en el ambiente y el calor de mi poder…”

La ventisca sacude a Reitan y Trunks.

– “Soy un saiyajín…” – piensa Turles. – “Las heridas de la batalla me han hecho más fuerte… La muerte me acecha… ¡Qué sensación! Un sentimiento que tenía olvidado… ¡Estoy aquí! ¡Estoy despierto! ¡ESTOY VIVO!”

Onisen mira con desdén al emocionado guerrero.

El saiyajín se prepara para atacar.

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