DBSNL // Capítulo 354: La mente de Raichi

DBSNL // Capítulo 354: La mente de Raichi

“Las raíces del árbol atan vuestro tiempo al mío.”

Bulma, gracias a su casco de realidad virtual, ha conectado con el interior de la mente de Raichi.

La madre de Trunks se encuentra inmersa en un mundo digital formado por una gigantesca autopista interconectada como una red neuronal semitransparente, de un color verdoso que recuerda al de las piedras shintai; todo sobre una oscuridad abismal. En el aire flotan pequeños elementos poligonales de similar textura, pero variado color; rojo, verde y azul, que se mueven por el cielo negro, desplazándose nuevamente y chocando entre ellos, dando lugar a elementos más pequeños con colores fruto del impacto; cian, magenta y amarillo.

Bulma se queda anonadada ante tan extraño pero bello escenario.

– “Así que esta… es la mente de un genio…” – murmura, asombrada.

La ropa de Bulma se ha adaptado a esta nueva dimensión; su bata blanca se ha transformado en un uniforme blanco con detalles de neón azul celeste.

En el fondo del paisaje, en el horizonte, una columna de luz verde brilla e ilumina parcialmente el lugar.

– “Creo que ese es mi objetivo.” – piensa Bulma. – “¡Aguantad, chicos!” – aprieta los puños con decisión. – “¡No me he rendido!”

La mujer echa a correr por la autopista digital.

En la Corporación Cápsula, todos asisten preocupados al viaje de Bulma; atentos a la pantalla del ordenador, que muestra lo que ella está viviendo.

– “Es increíble…” – dice Hedo, mirando el paisaje a través de los ojos de la doctora.

Bulma se agarra con fuerza a los reposabrazos de la silla.

– “Estamos contigo, abuela.” – dice Gohan, poniendo su mano sobre la de Bulma.

Mientras tanto, en el jardín, Toppo, Cheelai, Punch y Goku Jr están sentados en sillas de jardín.

– “Estar sin hacer nada… es frustrante.” – refunfuña el hijo de Hit.

– “A veces, los tiempos no dependen de uno mismo.” – dice Toppo. – “Solo cabe esperar y estar preparado.”

En el planeta oscuro, Onisen mira con superioridad a sus adversarios. Todos están cansados y heridos. Pocos logran mantenerse en pie.

– “Esta farsa ya ha durado demasiado.” – declara Raichi.

Baicha está cansado, pues ha lanzado tres Sokidan seguidas… pero viendo a los demás, el chico siente que su aportación ha sido insignificante.

– “Baicha.” – dice Vegeta, sacándolo de su trance.

– “¿Eh?” – se sorprende el muchacho.

– “Tengo que pedirte un favor.” – dice el saiyajín.

En otro lugar del bosque de raíces, Zahha, malherido, camina tambaleándose hasta apoyarse en una raíz, mirando a Onisen desde la distancia.

Freezer, de brazos cruzados, observa al espadachín del futuro con recelo.

– “Empiezo a entenderlo…” – murmura Freezer. – “El árbol se alimenta del Universo de una forma similar a lo que hacía M2…”

El árbol sigue creciendo, ahora más despacio. Algunas de sus raíces se extienden más allá de la estratosfera, buscando extenderse hacia nuevos mundos. 

– “Así es.” – dice Zahha. – “Pero con un claro objetivo.”

– “Un nuevo Universo.” – dice Freezer.

– “Eso es.” – asiente Zahha.

– “Y eso aún no ha ocurrido.” – dice el tirano. – “Tampoco en tu tiempo.”

– “No.” – responde el espadachín. – “Y si eso ocurre… será el final.” – sentencia.


Freezer esboza una media sonrisa.

– “Si en tu tiempo aún no ha ocurrido, significa que nos sobran oportunidades.” – dice el demonio del frío con chulería.

– “Eso no es cierto.” – replica Zahha.

– “¿Eh?” – se extraña Freezer.

– “Las raíces del árbol atan vuestro tiempo al mío.” – explica Zahha. – “Nuestros destinos están entrelazados. El tiempo corre para ambos.”

El tirano mira a Onisen, que sobrevuela el campo de batalla con mirada desafiante.

– “Qué molesto…” – refunfuña el tirano. – “¿Y no era más sencillo derrotarlo antes de plantar esa maldita semilla?”

Zahha agacha la cabeza, avergonzado.

– “Eso… ya lo he intentado.” – reconoce.

Mientras tanto, Bulma sigue corriendo por la autopista digital.

– “Ah… ah…” – jadea mientras avanza. – “¿Por qué es tan cansado?”

La mujer se detiene para recuperar el aliento. El destino sigue más allá del horizonte.

– “Este sitio… es inmenso…” – dice con dificultad.

Bulma se mira el antebrazo, que luce un guantelete con teclas luminosas que proyectan un teclado holográfico.

– “Pero puede que así…” – teclea rápidamente.

Una motocicleta con colores a juego con su ropa se materializa frente a ella.

– “¡Mucho mejor!” – celebra.

A los mandos de su nuevo vehículo, Bulma quema carretera.

En el planeta oscuro, Mirai Trunks sigue preocupado por Son Gohan.

– “¡Gohan!” – exclama el hijo de Bulma. – “¿Estás bien?”

– “No te preocupes por mí…” – dice Gohan.

Onisen pone su atención en ellos.

–  “Primero me desharé de ellos dos.” – murmura el androide.

Trunks suelta a Gohan y se pone delante de él, en guardia.

Onisen aterriza frente a Trunks y camina hacia él con una calma aterradora.

– “¿Qué vas a hacer?” – se burla el androide.

Trunks mira de reojo la espada de Gohan.

– “Adelante.” – sonríe Onisen, que se ha dado cuenta. – “Inténtalo.” – le provoca.

El hijo de Vegeta mira de nuevo a Onisen.

– “Me está observando con mucha atención… Y su capacidad de análisis y reacción supera con creces a la mía.” – piensa Trunks. – “Si intento hacerme con la espalda, estaré muerto antes de llegar a tocarla… Y si le atacó, se hará intangible… y es posible que vaya directo a por Gohan.”

Trunks mira fijamente a los inexpresivos ojos del enemigo.

– “No me quita los ojos de encima…” – piensa el mestizo.

Pero en ese instante, Trunks tiene una idea.

– “¡Eso es!” – piensa el mestizo.

Trunks se mueve. Onisen reacciona.

El androide se abalanza sobre Trunks mientras éste sube las manos hasta su rostro.

– “¡¡TAIYO-KEN!!” – exclama el hijo de Bulma.

El destello ilumina el planeta oscuro.

Onisen está a menos de un metro de distancia cuando es engullido por la luz, que satura sus sensores.

El androide se detiene y se tapa los ojos.

– “¡MALDITO!” – exclama Onisen.

Trunks se da la vuelta y agarra a Gohan.

El androide alarga sus tentáculos y los calva indiscriminadamente a su alrededor, intentando cazar a los mestizos en su retirada, pero gracias al salto temporal, Trunks logra desaparecer con su amigo.

En un parpadeo, Trunks y Gohan aparecen cerca de Gowas.

– “¡Cúrelo de nuevo, por favor!” – exclama el hijo de Vegeta.

Mientras tanto, en el interior de la mente de Raichi, Bulma sigue conduciendo a toda velocidad.

De repente, algo impacta contra la carretera, que se resquebraja bajo sus ruedas.

– “¡¿EH?!” – se asusta Bulma.

La doctora empieza a zigzaguear con su motocicleta para evitar los trozos que se desprenden de la carretera y caen al vacío.

– “¡AAAH!” – grita ella mientras sigue avanzando, luchando para no perder el control.

Una figura sigue a Bulma por el aire.

– “¡¿Qué quieres de mí?!” – pregunta ella, sin dejar de conducir. – “¡Solo estoy de paso!”

En la Corporación Cápsula, Hedo se pega a la pantalla.

– “¡¿Qué está pasando ahí dentro?!” – se preocupa el doctor.

– “Creo que Raichi se ha dado cuenta.” – dice Oli, desde el laboratorio de las montañas Tsumisumbri.

– “¡Programar esa motocicleta ha sido tentar a la suerte!” – refunfuña Hedo.

En la pantalla, Bulma sigue conduciendo, esquivando blasts de energía caídos del cielo y baches en la carretera.

Gohan agarra con fuerza la mano de su abuela.

Pino, enternecido por el pequeño, sonríe.

– “Doctor Hedo.” – dice el androide. – “¿Puede conectarme a la red?”

– “¿Eh?” – se sorprende Hedo.

– “¡PINO!” – exclama Oli. – “¡Eso es peligroso!”

– “Si puedo ayudar, me gustaría hacerlo.” – responde el Número 16.

Bulma sigue conduciendo a toda velocidad.

– “Maldita sea…” – refunfuña ella. – “¡No me dejan en paz!”

Cuando de repente, el suelo delante de ella estalla en mil pedazos y se derrumba.

La doctora intenta frenar y pierde el control del vehículo, deslizándose hacia el abismo, pero salvándose en el último instante, aunque perdiendo su motocicleta, que cae a las oscuras profundidades.

– “Ah… ah…” – respira agitada. – “Ha faltado muy poco…”

Al otro lado del acantilado, una criatura con aspecto de insecto humanoide bio-mecánico levanta su martillo, con el que parece haber causado el socavón, y lo carga sobre su hombro. No tiene cuello, su coraza es blanca y sus ojos rojos.

– “Creo que será mejor que retroceda…” – dice Bulma, gateando hacia atrás.

Pero la mujer se topa con algo.

Otro insecto robótico la espera de pie detrás de ella. Mucho más alto y estilizado, de extremidades largas y delgadas, empuñando un tridente.

– “Ay…” – se asusta Bulma. – “Veréis… Esto es solo un malentendido…”

Un tercer individuo aterriza al lado de Bulma. Éste es tiene un aspecto fornido como el de un guerrero y va armado con una larga espada serrada.

– “Yo en realidad…” – se excusa Bulma.

Sin escuchar a la pobre mujer, el guerrero levanta su espada, dispuesto a ejecutar su sentencia.

Pero en ese instante, alguien toca el hombro del larguirucho, que se gira extrañado para ver de quién se trata.

¡PUM! El insecto recibe un puñetazo directo por parte de Pino que lo lanza por el acantilado. 

El espadachín intenta propinar un espadazo a Pino, pero éste detiene el filo del arma entre sus manos.

– “¡¡PINO!!” – celebra Bulma, aliviada de ver a su amigo.

El androide sufre para resistir la fuerza de su contrincante.

– “¡MÁRCHATE!” – exclama Pino. – “¡Yo me encargo de ellos!”

– “Ah… ¡Sí!” – responde ella. – “¡Gracias! ¡Ten mucho cuidado!”

Bulma se pone en pie y avanza hasta el precipicio.

– “¡¿Y cómo puedo voy a hacerlo?!” – se pregunta.

De repente, un pasadizo delgado y más translúcido que los demás se presenta ante ella.

– “¿Eh?” – se extraña Bulma.

En la Corporación Cápsula, Hedo teclea desesperado.

– “¡VAMOS!” – grita el doctor. – “¡¡CRUZA YA!!”

Bulma empieza a caminar por el poco fiable pasadizo, cuando se da cuenta de que el otro enemigo la espera al otro lado.

El insecto levanta su martillo, listo para dar un golpe al pasadizo y destruirlo… cuando el brazo de Pino golpea la cabeza del martillo, haciendo que el enemigo se desequilibre y deje caer su arma hacia atrás, rompiendo el suelo bajo sus pies y haciendo caiga a una carretera inferior carretera inferior.

– “¡NO MIRES ATRÁS!” – exclama Pino.

Bulma traga saliva, llenándose de coraje, y cruza la pasarela con decisión, mientras Pino sigue enzarzado en la pelea con su contrincante.

2 thoughts on “DBSNL // Capítulo 354: La mente de Raichi

  1. Gran capítulo, no lo dije en el anterior pero lo digo ahora

    Batalla digital entre Bulma y raichi!!!!!

    Onisen todavía es una bestia y no da tregua

    que le habra pedido vegeta a baicha?

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