DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro

 DBSNL // Capítulo 351: Esperando el milagro 

“¡Tráeme un rotulador!”

El microscópico Onisen se arranca la última astilla frente a Cell. 

– “Tú…” – gruñe el androide.

Cell sonríe.

– “Para ser la creación definitiva, parece que estás teniendo problemas con unos simples mortales…” – lo provoca el insecto.

Onisen lanza la astilla al fondo del barranco.

– “No lo entendéis.” – insiste el androide, con la voz de Raichi. – “Ya he ganado.” – proclama una vez más.

– “Estás escondiéndote en una grieta del pavimento.” – sonríe Cell. – “¿Es esta tu idea de victoria?”

El tsufur suspira decepcionado.

– “Vosotros… y vuestras limitadas mentes…” – dice Raichi.

– “Ese espadachín ha venido del futuro.” – responde Cell. – “El caos reina en el Universo por culpa de tu maldito árbol. ¿Es ese tu objetivo? ¿Así es tu nuevo mundo?”

Mientras tanto, Freezer deja respirar al torturado Zahha, que sigue inmóvil tumbado en el suelo bocarriba, y retrocede unos pocos pasos.

– “No me gusta que intenten manipularme.” – refunfuña el tirano.

– “Demasiada información podría cambiar el curso de la historia en la dirección equivocada…” – dice Zahha.

– “¿No crees que cualquier destino es mejor que el futuro que conoces?” – pregunta Freezer, dándoselas de listo. – “Otra secta del demonio…” – gruñe al recordar a los kashvar.

– “No lo entiendes…” – dice el espadachín.

Onisen sonríe, casi conmovido por la inocencia de Cell.

– “Este universo es solo la tierra sobre la que se planta mi nuevo mundo.” – dice el androide. – “Y los mortales sois el abono que nutre mi creación.”

Cell aprieta los dientes, molesto frente a la prepotencia de su adversario.

– “Subestimas a los mortales.” – dice el insecto.

– “¿Te consideras uno de ellos?” – ríe Raichi.

– “Comparto su afán de superación.” – sonríe Cell.

El insecto se abalanza sobre Onisen, que se cubre con ambos antebrazos para detener el puñetazo directo de Cell.

– “No bajes la guardia.” – lo provoca el insecto. – “Nosotros no necesitamos astillas para golpearte.”

– “¿Eh?” – se extraña Onisen al oír a Cell hablar en plural.

De repente, medio centenar de Cell Jr salen de la grieta, volando directos hacia Onisen.

Mientras tanto, en la Tierra, el hijo de Trunks ha traído un termo de café a Bulma, que sigue trabajando frente a su ordenador, ahora con dos monitores, tecleando a toda velocidad. 

– “Gracias.” – dice la científica, escueta, sin dejar de mirar la pantalla.

Pino está a su lado, instalando un tercer monitor.

La información pasa fugazmente por las pantallas. Los ojos de Bulma van de un lado a otro.

En uno de los monitores ya en funcionamiento, Oli desde las Montañas Tsumisumbri, Jaco desde la Cuarte General de la Patrulla Galáctica y Turbo desde Villa Pingüino, asisten a la hija de Brief.

Cerca de ella, Hedo trabaja en el cuerpo de 7-3, que está conectado por un centenar de cables al ordenador principal.

– “Creo que esto debería funcionar.” – dice el científico, reajustando una minúscula conexión a la piedra frontal del androide.

– “Es la segunda vez que lo dices…” – refunfuña Bulma.

– “¡Hago lo que puedo!” – protesta Hedo, con más agobio y vergüenza que enfado, pues tiene en alta estima a Bulma. – “Ese Shido… o Raichi… o como se llame… no es alguien fácil de hackear…”

Bulma aprieta ENTER en su ordenador.

La información de las pantallas se detiene. 

Un solo segundo se hace eterno. 

Los presentes no se atreven ni a respirar.

Un chispazo en la frente de 7-3… y las luces se apagan. 

La Corporación Cápsula se queda sin energía.

– “¡MALDITA SEA!” – grita Bulma, golpeando la mesa con los puños, asustando a Gohan y a Hedo.

Se encienden las luces rojas de emergencia gracias a una fuente de energía secundaria.

– “Tardará unos minutos en reiniciarse.” – advierte Pino.

Su nieto se recupera del sobresalto y coloca la mano en el hombro, intentando consolarla.

– “¿Se… se puede probar otra vez?” – pregunta el joven Gohan.

Bulma golpea su cabeza violentamente contra la mesa.

– “Tsk…” – protesta ella, furiosa.

– “Bulma…” – dice Hedo, preocupado.

Ella sigue con la cabeza sobre la mesa, cerrando los ojos con fuerza.

– “No puedo hacerlo…” – piensa Bulma.

En el planeta oscuro, Onisen lanza un fogonazo de ki verde por su boca y pulveriza una docena de Cell Jr.

Otra docena le ataca por la espalda, pero él alarga sus tentáculos craneales y los empala.

Los pocos Cell Jr restantes vuelan directos hacia el enemigo, pero con una pasada de su rayo ocular los desintegra a todos.

El Cell original aprovecha para atacarle de frente, surgiendo por sorpresa de entre la polvareda, sobrepasando su guardia y propinándole un puñetazo directo en el abdomen.

Onisen encaja el golpe y agarra el puño de Cell para no dejarle escapar.

– “Se acabó…” – sonríe Onisen. – “Ya solo quedas tú…”

– “Creo que subestimas mi capacidad de previsión.” – sonríe Cell.

Una segunda oleada de Cell Jr sale de varias grietas colindantes.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Raichi.

– “He utilizado la energía sobrante de las lunas que ha usado Gotenks para transformarse y las he invertido en ellos.” – explica Cell.

– “¿Crees que puedes derrotarme solo con números?” – protesta el tsufur, ofendido.

– “No estoy intentando derrotarte.” – responde Cell.

Tanto el insecto como Onisen disparan rayos oculares que estallan al hacer impacto, empujando a los dos y apartándolos el uno del otro.

Los Cell Jr vuelan hacia Onisen, cuyos ojos hacen un rápido recuento de los enemigos.

– “Así que solo quiere distraerme…” – gruñe Raichi.

Onisen decide no seguir jugando y aumenta de tamaño, recuperando su estatura original en un abrir y cerrar de ojos.

Pero al hacerse visible para todos, se encuentra rodeado por Vegeta, Broly, Liquir y Cooler.

– “¡¿EH?!” – se sorprende al verlos preparados.

Piccolo, cansado, observa desde la retaguardia.

– “En un lugar tan silencioso, nada escapa a mi oído.” – sonríe el namekiano.

Los cuatro guerreros se abalanzan sobre Onisen.

En el laboratorio, Bulma sigue frustrada, con la cabeza apoyada en su mesa.

– “Mi yo del futuro fue capaz de crear una máquina del tiempo en un mundo sin recursos… ¿y yo voy a fracasar?” – se pregunta. – “¡¿Yo voy a dejar que mi mundo desaparezca?!”

La mujer da otro cabezazo contra la mesa.

– “¡ABUELA!” – se asusta Gohan, que da un paso atrás.

Al retroceder, Gohan choca contra Pino, que lo recibe poniendo la mano sobre su cabeza con un gesto cariñoso, intentando aliviar su angustia.

Broly, con su cabello verdoso, se adelanta un poco a los demás y lanza un puñetazo.

– “Idiotas… Me he deshecho de las astillas del árbol…” – sonríe el androide, que ni intenta esquivarlo. – “Ahora ya no podéis tocar…”

Pero resulta que el golpe es efectivo y rompe la mandíbula del androide.

Antes de que Onisen pueda reaccionar, Cooler le propina otro puñetazo en sentido contrario.

Liquir se revuelve y le atiza la espalda con ocho colas, empujándolo hacia delante, donde le espera Vegeta, que lo espera con el Ikigai activo.

El saiyajín le propina un puñetazo que se hunde en su abdomen y lo dobla sobre sí mismo al frenar su avance de repente.

El puño de Vegeta se ilumina, concentrando en él toda su aura, dejándole en estado base.

– “¡¡FINAL SHINE!!” – anuncia Vegeta.

Todo el poder del saiyajín emana de su mano y empuja a Onisen a través del páramo desértico, sacándole del cráter que había creado la explosión de Gotenks y adentrándole en su propio bosque de raíces.

En la Corporación Cápsula, Bulma sigue con la cabeza en la mesa. La mujer cierra sus ojos con fuerza, pero no logra evitar que se llenen de lágrimas.

– “Trunks…” – piensa Bulma. – “Has confiado en mí… y yo…”

Pino empuja un poco a Gohan Jr, animándolo a acercarse a su abuela.

Gohan se acerca a Bulma y la abraza.

La mujer abre los ojos de repente.

– “No… no ha terminado…” – piensa Bulma. – “¡No me rendiré!”

La mujer levanta la cabeza, revelando un golpe en la frente del que se derrama una gota de sangre que se bifurca al llegar a su nariz.

– “Bulma, ¿estás bien?” – pregunta Hedo.

Bulma esboza una media sonrisa que contagia cierta alegría a Gohan.

– “¡Gohan!” – dice ella. – “¡Tráeme un rotulador!”

– “S… ¡Sí!” – exclama el pequeño, que corre a buscarlo.

La energía vuelve a la Corporación Cápsula y los sistemas se reinician.

– “No voy a dejaros tirados…” – piensa Bulma. – “Nos enfrentamos a la mente más brillante del Universo… ¿cómo voy a rendirme?”

Hedo mira con asombro a Bulma y se acerca a Pino.

– “¿Seguro que está bien?” – pregunta el científico. – “De repente parece… emocionada.”

– “De repente… parece emocionada…” – dice el científico.

– “¿Y cómo no voy a estarlo?” – responde Bulma, con energías renovadas. – “¡Es un verdadero reto!”

– “¿Un… un reto?” – titubea Hedo.

– “Vamos, Hedo.” – insiste Bulma, mirándolo de reojo y esbozando una chulesca media sonrisa. – “¿Dónde está tu orgullo de científico?”

En el planeta oscuro, Onisen se pone en pie. Su pecho se ha desgarrado y revela entre las grietas una brillante piedra shintai que brilla de color azul.

– “Bastardos…” – piensa Raichi, mirándose el pecho. – “Eso ha sido realmente peligroso…”

Gohan y Mirai Trunks, que están siendo curados por Gowas, observan desde una colina.

– “A Piccolo no se le escapa una.” – sonríe el hijo de Goku.

– “Si Piccolo y Vegeta estuvieran más dispuestos a trabajar juntos, creo que todos saldríamos ganando…” – sonríe Trunks.

El cuerpo de Onisen intenta repararse, pero lo hace mucho más lento que antes.

– “Parece que mi regeneración está moderadamente afectada…” – dice el androide. – “Será mejor que me someta a un rápido análisis…”

Las alarmas repican en la mente de Onisen.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el androide. – “¡¿Cuerpos extraños?!”

Sus ojos pronto revelan lo ocurrido. Su cuerpo está invadido por pequeños Cell Jr que recorren su piel artificial como sarna.

– “Ese maldito engendro…” – gruñe Raichi.

Un agotado Vegeta respira con dificultad tras poner todas sus energías en ese ataque.

– “Esta vez parece que le has hecho daño.” – dice Cooler.

– “Buen trabajo, saiyajín.” – añade Liquir.

Cell aparece entre los demás repentinamente, pues ha regresado a su tamaño original.

– “Creo que merezco algo de mérito.” – sonríe el insecto. – “¿No os parece?”

– “Je…” – sonríe Vegeta.

– “No perdáis la concentración.” – advierte Piccolo. – “Ya vuelve.”

Onisen vuela a toda velocidad hacia nuestros amigos, que se ponen en guardia.

Cooler alza las manos, haciendo que se eleven un centenar de rocas bajo los pies de Onisen, que primero frenan su avance y poco a poco lo rodean mientras lo elevan en el cielo.

Liquir da un paso al frente y aprieta los dientes mientras revela su novena cola, imbuyendo su cuerpo en ki amarillo que toma forma de zorro gigante.

Onisen queda atrapado en una especie de luna artificial creada por el poder psíquico de Cooler.

El kurama abre su enorme boca y concentra una gran cantidad de energía antes de disparar.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita el zorro al liberar su ataque.

El ataque de Liquir impacta en la prisión de Onisen, provocando una gran explosión.

Liquir regresa a su forma habitual, perdiendo sus colas, pues no le quedan fuerzas después del ataque.

– “Eso no ha estado mal, ¿eh?” – murmura Liquir, mientras intenta cobrar el aliento.

Pero cuando se disipa la polvareda en el cielo, Onisen resulta que se había cubierto con sus tentáculos formando un capullo que le ha protegido del ataque mientras casi se ha regenerado.

– “Ese bastardo es invencible…” – gruñe Cooler.

En la Tierra, Bulma agarra el rotulador y escribe sobre su teclado.

– “Para que nos dé suerte.” – sonríe ella.

En el planeta oscuro, Onisen se hace diminuto de nuevo, desapareciendo frente a la mirada de nuestros amigos.

El androide se libra así de los Cell Jr, pues ya no caben bajo su piel.

– “Je…” – sonríe Onisen.

Tras unos segundos de incertidumbre, Cooler no aguanta más.

– “¡¿Dónde se ha metido?!” – pregunta el demonio del frío.

Cell no tarda en comprender su estrategia.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Cell. – “¡¡ES POSIBLE QUE AHORA PUEDA…!!”

Onisen reaparece entre nuestros amigos, que casi sin energías, tardan en reaccionar.

Con su disparo ocular, el androide corta a Cell por la mitad, haciendo que el miedo embargue a los presentes.

Onisen abre su boca y emite un ruido supersónico que afecta gravemente a los presentes, pero sobre todo a Piccolo. 

– “¡¡AAAH!!” – exclama el namekiano, que sangra por los oídos.

Cooler lucha contra el dolor e intenta abalanzarse sobre Onisen, pero el golpe atraviesa al androide sin causarle ningún daño.

El demonio del frío siente el terror al darse cuenta de que ha quedado expuesto al contraataque de Onisen.

Broly intenta abalanzarse sobre el androide por la espalda, pero éste agarra una de las puntas de la corona de hueso de Cooler y tira de ella hacia atrás para movilizarlo y colocarlo en el camino del saiyajín, haciendo que éste le propine un fuerte golpe en el abdomen al demonio del frío.

Onisen salta por encima de Cooler, rompiendo el hueso de su corona en el camino y cae sobre la espalda de Broly, clavándole el hueso del demonio del frío.

Granola se une al combate y dispara al enemigo, pero los rayos de ki pasan a través de él.

Bulma teclea de nuevo.

– “¡¿TODO LISTO?!” – pregunta ella.

– “¡Listos!” – exclaman Oli, Turbo y Jaco.

– “¡¿HEDO?!” – pregunta Bulma, inquisitiva.

– “¡LISTO!” – exclama el nieto de Gero.

Bulma respira, dándose un instante antes de intentarlo de nuevo.

– “¡VAMOS ALLÁ!” – exclama.

Bulma aprieta la tecla ENTER, sobre la que ahora luce escrita la palabra HOPE!!

Onisen atiza a Granola, propinándole un puñetazo en la barriga que lo dobla sobre sí mismo.

Vegeta saca fuerzas para abalanzarse sobre Onisen, pero el androide se torna intangible, dejando que el saiyajín pase de largo y el cereliano se estampe contra el suelo.

Dabra se abalanza por la espalda sobre Onisen, espada en alto, pero éste alarga sus tentáculos y ensarta al demonio en el pecho.

– “¡¡Ghaah…!!” – sufre Dabra.

Goten y Trunks, en Súper Saiyajín, atacan a Onsien, pero éste les lanza al demonio, deteniendo su avance.

Vegeta, a duras penas logra darse la vuelta para confrontar de nuevo a Onisen.

– “Maldito…” – gruñe el saiyajín. – “No te saldrás con la tuya…”

– “Cuando acabe con vosotros, solo me quedará matar a esos dos de ahí…” – dice mirando de reojo a Gohan y Trunks. – “…para que mi mundo tenga vía libre.”

Vegeta aprieta los dientes y los puños con toda su rabia.

– “Bastardo…” – gruñe el saiyajín. – “¡¡No te lo permitiré!!” – exclama al emitir su aura incolora.

El saiyajín avanza torpemente hacia el androide e intenta golpearlo, atravesándolo.

– “No seas patético, Vegeta.” – dice Raichi. 

Vegeta se da la vuelta y lo intenta una vez más, con idéntico resultado. Onisen es intangible.

El saiyajín lo intenta otra vez. Y una vez más.

– “Ni siquiera puedes…” – presume el androide.

Ya sin fuerzas, el saiyajín conecta un golpe en el abdomen del androide.

– “…tocarme.” – acaba el androide, extrañado.

La sorpresa parece adueñarse tanto del saiyajín como de Onisen.

– “¿Eh?” – se preguntan ambos.

Trunks se quita a Dabra de encima y esboza una sonrisa esperanzadora.

– “¡¡MAMÁ LO HA CONSEGUIDO!!” – exclama el hijo de Bulma.

La sorpresa de Vegeta se torna una sonrisa orgullosa.

En la Tierra, frente al ordenador, Bulma sonríe igual que su hombre.

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