DBSNL // Capítulo 348: El regreso de Ultra Gotenks
“Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.”
Onisen mira con atención a enemigo, que se ha transformado ante sus ojos gracias a las ondas blutz generadas por el impacto directo de las lunas artificiales creadas por Broly, Turles, Vegeta y Son Gohan.
– “Ultra Gotenks.” – se presenta el guerrero metamor, señalándose a sí mismo con el pulgar.
El androide frunce el ceño.
– “No importa cuántos seáis.” – advierte Raichi.
Onisen alarga sus brazos hacia Gotenks.
El guerrero se pone en guardia rápidamente, pero los brazos del androide se enrollan en los suyos.
– “¡OH, NO!” – exclama Gotenks con un miedo exagerado. – “¡ME HA ATRAPADO!”
– “¡IDIOTA!” – se preocupa Vegeta.
– “¡¡NO PODÉIS DETENERME!!” – exclama el androide.
Onisen acorta sus brazos, proyectándose a toda velocidad hacia Gotenks.
– “¡¡JAJAJAJA!!” – grita el androide, que parece tener la intención de propinar un cabezazo a los chicos.
Pero la fusión sorprende con una pícara media sonrisa antes de levantar su pierna derecha.
El pie de Gotenks se introduce en la boca de Onisen.
– “Je…” – sonríe el guerrero metamor.
– “Ghhaagh…” – protesta el androide.
Gotenks levanta el pie izquierdo y propina una patada directa a la frente a Onisen, que lo empuja y permite a la fusión sacar su otro pie de la boca del enemigo.
Ahora es Gotenks quien aprovecha que los brazos de Onisen siguen enredados en los suyos para acercarlo y propinarle un cabezazo directo en la nariz.
Onisen libera a la fusión y sus brazos vuelven a la normalidad mientras toma distancia.
– “Maldito…” – gruñe Raichi.
Vegeta parece confuso; quiere celebrar la ventaja de Gotenks, pero no confía del todo en el estilo de lucha de los muchachos.
Gotenks parece confiado.
– “Sin tus trucos ya no pareces tan duro.” – se mofa.
– “Aunque lograrais derrotar mi avatar, ya no os servirá de nada.” – advierte Raichi. – “La semilla ha sido plantada. El destino del Universo es inevitable.”
– “Blah… blah… blah…” – se burla Gotenks imitando el movimiento de su boca con la mano. – “¿Vais todos a la misma escuela de villanos?”
– “Insensatos…” – gruñe Onisen, ofendido.
Lentamente, la mueca del androide se torna una sonrisa diabólica.
– “Supongo que no sois conscientes…” – dice Raichi. – “Vuestra percepción del tiempo es tan primitiva que no podéis comprender que vuestro futuro está sellado…”
– “¿Hmm?” – levanta la ceja el guerrero metamor, prestando atención.
– “Vuestras mentes son incapaces de comprender el Universo.” – añade Onisen. – “¡Porque el tiempo es algo que se escapa a vuestro entendimiento!”
Gotenks sonríe con chulería, desafiante.
– “No me hace falta comprenderlo más allá de cinco minutos.” – dice extendiendo el brazo hacia él, mostrándole los cinco dedos de su mano. – “Porque ese es el tiempo que necesito para derrotarte.”
Vegeta mira al guerrero metamor con desconfianza.
– “Creo… creo que sobreestima su propia fuerza…” – piensa el saiyajín.
Gotenks se pone en guardia.
– “¡Empieza la diversión!” – advierte el guerrero.
Mientras tanto, Gohan y Mirai Trunks intentan recuperarse para poder pelear de nuevo mientras observan los acontecimientos.
– “¿Crees que Gotenks tiene alguna posibilidad?” – pregunta el hijo de Vegeta, con dudas en su mirada.
– “No sabría decírtelo…” – sonríe Gohan. – “Creo que el enemigo les supera en poder… esos dos son tan impredecibles…”
– “¿Crees que nosotros tenemos alguna?” – pregunta Trunks.
Gohan, sin perder la sonrisa, mira a su compañero un instante antes de centrarse de nuevo en el combate que está a punto de comenzar.
– “Lucharé hasta que no me queden fuerzas.” – responde el hijo de Goku. – “Eso es todo lo que sé.”
Trunks oye a su viejo maestro en esas palabras y eso le devuelve la esperanza.
– “Ya veo.” – sonríe Trunks. – “Supongo que eso es todo lo que hace falta.”
En ese instante, Gowas, Reitan y Okure llegan hasta ellos.
– “¡Reitan!” – exclama Trunks. – “¡Me alegro de que estéis todos bien!”
– “Los herajín somos más resistente que los saiyajín.” – presume Reitan.
– “Te ha curado el viejo.” – le delata Okure.
– “Tsk…” – protesta el herajín, molesto.
– “Ja… jaja…” – ríe Trunks con cierta incomodidad.
Gowas agarra del hombro a los dos mestizos saiyajín.
– “Dejad que os ayude.” – dice el ira-aru, iluminando sus manos para sanar a los guerreros.
En la Tierra, Bulma y Oli trabajan en el cuerpo de 7-3, ahora con la ayuda de Hedo.
Hit yace sobre la mesa de trabajo del laboratorio, conectado a los ordenadores de la Corporación Cápsula por docenas de cables.
Bulma, sentada en una mesita adjunta, teclea frente a una pantalla.
Oli examina el cuerpo del androide, deteniéndose en la gema de su frente.
– “Nunca pensé que alguien pudiera llevar esta tecnología tan lejos…” – murmura la doctora. – “Gero usaba unas gemas similares en sus diseños. Son excelentes conductoras de energía.”
– “El Número 19 y el Número 20 las tenían integradas en la palma de la mano.” – dice Hedo. – “El Número 16 tiene algunas en sus cañones y…”
– “Todo eso parece un proyecto de feria ciencias comparado con esto.” – les interrumpe Bulma.
Oli traga saliva, incómoda ante la envergadura de la obra del enemigo.
– “Este tipo ha llevado ese principio mucho más allá…” – dice Bulma. – “Estas piedras no solo pueden conducir y almacenar energía, si no también tienen la capacidad para análisis e interpretación de datos…”
– “Inteligencia artificial…” – dice Oli, asombrada.
– “Consciencia…” – añade Hedo, preocupado.
– “Eleva ese concepto a niveles que jamás habría imaginado…” – sonríe Bulma, entusiasmada con lo que está averiguando, pero a la vez asustada; una sonrisa que no dista mucho de la que se dibuja en los rostros de Goku y Vegeta ante un contrincante formidable. – “Esa piedra es más potente que cualquier superordenador.”
– “¿Qué clase de genio ha podido desarrollar una tecnología así?” – se pregunta Oli.
Una ventana se abre en el ordenador de Bulma, mostrando a Senbei y a Turbo Norimaki trabajando juntos en su laboratorio.
– “Uno sin precedentes…”– dice Turbo.
– “Gracias por la ayuda.” – responde Bulma.
Oli mira al pequeño Hedo.
– “Tú has trabajado con él.” – dice la doctora. – “Eso tiene que sernos útil.”
Hedo traga saliva.
– “Decirlo de esa forma sería una exageración…” – dice el doctor. – “Pero haré todo lo que pueda para ser de ayuda.”
Oli pone sus manos sobre la mesa de operaciones y respira profundamente.
– “Si trabajamos todos juntos…” – dice la doctora. – “Puede que en unos meses…”
– “No tenemos tanto tiempo.” – le interrumpe Bulma.
– “¿Cuánto tenemos?” – pregunta Hedo.
En el planeta oscuro, Gotenks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro.
