ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XIII: Monte Frypan


Red World / Parte XIII: Monte Frypan

“La montaña está furiosa…”

Es de noche en el Monte Frypan. El calor es abrasador. Las llamas gigantes arden en un terrible pero hermoso espectáculo que ilumina los alrededores de la montaña.

El fuego se refleja en los ojos de un asombrado Krilín.

– “Vaaayaa…” – murmura el artista marcial.

El joven se encuentra en la avenida principal de un pequeño pueblo al pie de la montaña de fuego.

De repente, el suelo tiembla. La montaña ruge.


La gente sale apresurada de sus casas, con sus hijos en brazos y ayudando a sus ancianos.

– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama Krilín.


Pero en solo un instante, así como empezó, todo se calma.

Krilín sigue perplejo ante lo ocurrido.

Los lugareños regresan a sus casas.

El joven decide acercarse a una señora mayor que ya estaba entrando en su hogar.

– “Disculpe, señora…” – dice Krilín.

– “¡Oh!” – se sorprende al ver a un extranjero. – “Hola, muchacho.”

– “No quiero molestarla, pero… ¿qué ocurre aquí?” – pregunta Krilín. – “¿Qué ha sido eso?”

– “Es el Monte Frypan.” – responde la anciana. – “La montaña de fuego.”

– “¿No es peligroso?” – pregunta Krilín.

– “Tiene su temperamento…” – sonríe la mujer. – “Reclama respeto.”

– “¿Respeto?” – pregunta el joven, confuso.

– “Hace unos años, la Red Ribbon llegó a nuestro pueblo con la intención de utilizar el poder que genera nuestra montaña.” – explica la señora.

– “La Red Ribbon…” – repite Krilín, sorprendido. – “¿Y el Rey del Mundo lo permite?”

– “¿Has pasado los últimos en una isla desierta?” – se extraña la abuela. – “La Red Ribbon ahora domina el mundo.”

En ese instante, otro rugido proviene de la montaña, pero es completamente distinto al anterior, pues tiene un timbre mecánico.

– “¿Y ahora qué?” – se sobresalta Krilín.

– “Es la central geotérmica.” – dice la mujer. – “La Red Ribbon llegó aquí prometiendo que el poder de nuestra montaña podría generar energía para toda la zona… pero con el tiempo acabaron revelando sus verdaderas intenciones.” – suspira. – “Usaron esa energía para alimentar sus fábricas de armamento y construir máquinas de guerra.”

– “Es terrible…” – dice Krilín.

– “Y ahora la montaña está furiosa…” – suspira de nuevo la anciana. – “Cada vez es peor…”

Sin previo aviso, un nuevo terremoto sacude el pueblo. 

La gente sale de nuevo de las casas.

Esta vez, el seísmo es mucho más violento.

Los cristales de las casas estallan. Las paredes se resquebrajan.

De repente, se resquebraja el pavimento en la avenida principal.

Krilín agarra a la abuela y la pone a salvo de un salto, pero cuando va a aterrizar, el suelo se abre bajo sus pies.

– “¡AAAH!” – gritan Krilín y la anciana.

Rápidamente, el muchacho usa el bastón mágico para detener su descenso, alargándolo entre las dos paredes de la grieta, quedando colgado de él, agarrándose al bastón con una mano y sujetando a la anciana con la otra.

– “¡¡AAH!! ¡AAH!” – grita aterrada la mujer, observando el fondo de lava.

– “¡La sacaré de aquí!” – dice Krilín.

Con una sorprendente fuerza, Krilín se balancea y salta sobre el bastón, sujetando a la mujer en brazos mientras se sostiene en equilibrio.

Con otro salto, saca a la mujer de la fisura.

Cuando va a aterrizar, una vez más, el suelo se rompe, haciendo que el salto se quede corto.

– “¡MALDICIÓN!” – exclama Krilín.

Pero de repente, una bocanada de viento milagrosa empuja a Krilín y a la mujer, permitiéndoles llegar a tierra firme.

– “¿EH?” – se extraña el muchacho.

Una muchacha vestida con una armadura azul, capa celeste, guantes y botas rosados y un casco a juego con una cuchilla a modo de cresta, armada con un abanico gigante ha llegado a la escena.

– “Muchas gracias, princesa Chichi.” – dice la anciana con una gran reverencia.

– “Princesa Chichi…” – repite Krilín, sorprendido ante su presencia.

La joven muchacha dedica una sonrisa a la anciana antes de salir corriendo a ayudar a otros habitantes.

Un árbol va a caer sobre una casa, pero Chichi, con un golpe de abanico genera un fuerte viento que hace que el árbol caiga hacia el lado opuesto.

Una pared de una casa va a derrumbarse sobre sus inquilinos, pero con una ráfaga de viento de su abanico, Chichi hace volar los escombros por los aires.

Krilín la observa asombrado.

El terremoto cesa.

Chichi suspira aliviada.

– “¿Están todos bien?” – pregunta ella.

La gente del pueblo se reúne a su alrededor.

– “Muchas gracias.” – dicen todos.

– “Tenemos mucha suerte de tenerla.” – dice un anciano.

Krilín ha recuperado su bastón y lo enfunda mientras se acerca a la multitud.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta Chichi, fijándose enseguida en él.

– “Yo… pues…” – se pone nervioso Krilín ante la actitud directa de la Princesa. – “Me llamo Krilín.” – responde con una reverencia.

Chichi lo mira con cierta desconfianza.

– “No nos gustan los extranjeros…” – dice la Princesa.

La anciana que Krilín salvó enseguida intercede por él, agarrándolo del brazo.

– “Este muchacho me ha salvado la vida antes de que usted llegara.” – dice la mujer. – “No seamuy dura con él.”

Chichi se sorprende al ver que la anciana lo defiende.

– “¿De verdad has ayudado a esta anciana?” – pregunta Chichi, con recelo.

– “Eh… bueno…” – dice Krilín, con un poco de vergüenza. – “Solo he actuado…”

En ese instante, el suelo tiembla de nuevo, esta vez de forma intermitente.

La gente regresa a sus casas rápidamente.

– “¡¿Y ahora qué?!” – se extraña Krilín.

– “Lo siento joven.” – dice la anciana. – “Lo he intentado.”

La mujer deja a Krilín y corre hacia su casa, dejándolo con un palmo de narices.

Un gigantesco hombre con armadura y cuernos en su casco aparece entre las pequeñas casas. El suelo tiembla con sus pasos. En su mano derecha empuña un hacha acorde a su estatura.

Krilín, instintivamente, se pone en guardia.

El gigante lanza su arma sin previo aviso, obligando a Krilín a retroceder de un salto.

– “Así que esas tenemos, ¿eh?” – frunce el ceño el alumno de la escuela Kame.

El gigante camina hasta su hacha, que aguarda clavada en el suelo, y la recoge.

Chichi se interpone entre Krilín y el gigante.

– “Papá…” – dice ella, intentando calmarlo.

– “¡¿PAPÁ?!” – se sorprende Krilín.

El gigante aparta a la muchacha.

– “¡¿Has venido a robarme mis tesoros?!” – pregunta el gigante. – “¡¿O acaso pretendes robarme a mi hija?!”

– “Ninguna de las dos cosas…” – dice Krilín, confuso. – “En realidad vengo a…”

– “¡¡MIENTES!!” – exclama el gigantón, cargando contra Krilín con el hacha en alto.

Krilín retrocede de nuevo ante otro hachazo.

– “¡Ya basta!” – protesta el alumno de Gohan, desenfundando su bastón.

El grandullón ataca de nuevo, pero Krilín detiene el hachazo levantando el báculo. La violencia del ataque del enemigo es tal que los pies del joven se hunden en el suelo.

– “Hmm…” – gruñe el gigante.

Krilín empuja el bastón y hace retroceder al enemigo, que se sorprende ante la fuerza del joven.

El gigante asesta un nuevo hachazo con la intención de decapitar a Krilín, pero el joven desaparece en el último instante.

– “¿EH?” – se extraña el enemigo.

Krilín se encuentra de pie sobre la cabeza del hacha.

– “Ahora verás…” – refunfuña Krilín.

El bastón se alarga y el joven propina un golpe en la nuca al grandullón como si de un a colleja se tratara, quitándole el casco, que rueda por el suelo.

– “¡Ay…!” – se lamenta el enemigo. – “Ay… ay…”

– “Así aprenderás.” – sentencia Krilín.

El gigante se levanta de nuevo, aún con su hacha en la mano, dispuesto a continuar.

Pero la Princesa interviene de nuevo.

– “¡Ya basta, papá!” – dice ella.

– “Hmm…” – gruñe el hombretón.

De repente, el gigante deja caer su hacha, que se clava en el suelo.

– “Dime, muchacho…” – dice el grandullón. – “¿De dónde has sacado ese bastón?”

– “¿Eh?” – se extraña Krilín. – “¿Este bastón?” – lo mira. – “Es un regalo de mi maestro.”

– “¿Tú maestro?” – pregunta el gigante. – “No será… ¿Cómo se llama tu maestro?”

– “Mi maestro se llamaba Son Gohan.” – dice Krilín.

– “Son… ¡¿Son Gohan?!” – se sorprende el gigante, que de repente parece estar emocionado. – “¿Eres alumno de Son Gohan?”

– “Sí…” – dice Krilín, sorprendido ante el cambio de actitud. – “He venido hasta aquí buscando a un viejo amigo suyo…” – en ese momento, Krilín ata cabos. – “Espere… ¡¿Es usted Gyuma?!”

El gigante asiente.

– “¡Ese soy yo!” – sonríe. – “¡El Rey Gyuma!”

– “Vaya…” – dice Krilín, asombrado.

– “¡¿Qué tal se encuentra Son Gohan?!” – pregunta el gigantón emocionado. – “Debí suponerlo. ¡Por eso eres tan fuerte!”

– “Pues… tengo malas noticias…” – dice Krilín, agachando la cabeza, apenado.

En la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han se encuentra tumbado en el suelo, con los brazos y piernas abiertos, intentando recuperar el aliento.

– “Ah… ah…” – respira el antiguo alumno de la escuela Grulla.

Mr. Popo se encuentra de pie a su lado, inexpresivo y calmado.

– “¿Ya te has cansado otra vez?” – dice el guardián de la atalaya.

– “No lo entiendo…” – dice Ten, con dificultad. – “Usted está como si nada…”

– “Haces muchos movimientos inútiles.” – dice Popo. – “Y piensas demasiado.”

– “¿A qué se refiere?” – pregunta Ten, mientras se incorpora y se sienta con las piernas cruzadas.

– “Estamos a mucha altura y el aire tiene poco oxígeno.” – dice Popo. – “El castigo que sufre tu cuerpo es mucho mayor que en tierra firme. Aquí cada error se paga caro. Tienes que ser mucho más eficiente y conservar energías.”

– “Más eficiente…” – repite Ten.

– “Además, en lugar de centrarte en el momento, llenas tu mente de pensamientos innecesarios.” – dice Popo. – “Tienes más sentidos a parte de la vista. Escúchalos. Préstales la atención que merecen.”

– “Entiendo…” – murmura Ten.

– “Vacía tu mente de todo lo que no necesites.” – insiste Popo. – “Y confía más en tu instinto.”

Ten asiente.

– “¿Le importa si medito un rato?” – pregunta el guerrero.

– “Adelante.” – asiente Popo.

Ten Shin Han cierra los ojos, suspira, y se prepara para meditar.

– “Tienes que ser tan tranquilo como el cielo y tan rápido como un relámpago.” – dice Popo.

– “Tranquilo como el cielo.” – repite Ten. – “Rápido como un relámpago.”

En el Monte Frypan, Gyuma se sienta sobre una roca, apenado por la noticia del fallecimiento de su viejo amigo.

– “Son Gohan…” – suspira Gyuma.

– “El maestro me habló de usted, me contaba historias de cuando entrenaron juntos.” – dice Krilín. – “Pensé que debía saberlo.”

– “Son Gohan…” – suspira Gyuma de nuevo. – “Es una pena… Me vendría bien su ayuda…”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Krilín.

– “Mi castillo…” – dice Gyuma. – “Las llamas del Monte Frypan lo están devorando.”

– “Y la gente del pueblo.” – interviene Chichi. – “Ya has visto cuál es su situación.”

Krilín mira a la gente, que los observan a través de sus ventanas, y luego mira la montaña en llamas.

– “¿Y tu abanico no puede apagar el incendio?” – le pregunta Krilín a Chichi.

Chichi niega con la cabeza.

– “Este abanico ha mantenido a raya las llamas durante siglos…” – dice ella. – “Pero ha dejado de funcionar. El viento del abanico ya no es suficiente.”

– “La desgracia nos persigue.” – dice Gyuma.

Krilín mira el incendio con determinación.

– “¿Puedo intentarlo?” – pregunta el joven.

– “¿Intentarlo?” – se sorprenden Chichi y Gyuma.

– “¿Es que crees que no tengo fuerza para batir el abanico?” – protesta Chichi, ofendida. – “¿Es porque soy una chica?”

– “No…” – dice Krilín. – “No es eso…”

Gyuma suspira.

– “Es inútil…” – dice el amigo de Gohan. – “Pero, adelante. Supongo que no hay nada que perder…”

Krilín salta sobre el tejado de una casa.

– “Veamos…” – dice cerrando los ojos y tomar aire antes de abrirlos de nuevo.

El joven empieza a realizar los movimientos de la técnica de su maestro.

– “Ka… Me…” – recita Krilín.

Gyuma se queda boquiabierto.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el gigantón. – “No es posible… ¡tan joven!”

– “Ha… Me…” – continúa Krilín.

Una esfera de ki azulado se materializa en sus manos.

Chichi lo observa con ojos como platos, pues nunca ha visto una técnica similar.

– “¡¡¡HAAAAAA!!!” – dispara Krilín.

El Kamehameha asciende por la ladera de la montaña, creando un fuerte viento que arrastra las llamas tras él, hasta que asciende hacia el cielo por encima del castillo, seguida por un remolino de llamas.

Chichi se agarra a Gyuma para no salir volando con la ventisca creada.

Tras un instante, todo se calma. Las llamas se han desvanecido.

– “Im… impresionante…” – titubea Gyuma

– “Lo ha apagado…” – murmura Chichi.

El pueblo estalla en júbilo. La gente sale de sus casas. Gyuma y Chichi bailan agarrados de las manos. El gigantón llora de alegría.

Krilín se deja caer al suelo, pues ha puesto toda su energía en ese Kamehameha.

Pero de repente, un nuevo temblor. Esta vez es mucho más violento.

La fiesta se detiene. Todos miran con horror hacia la montaña. 

Ante la mirada atónita de todos, la cima estalla, llevándose por delante el castillo del Rey Gyuma.

La montaña de fuego Frypan se ha convertido en un verdadero volcán y la ladera vuelve a arder.

– “No… mi hogar…” – dice Gyuma. – “Mis tesoros…”

Chichi, en cambio, mira a la pobre gente del pueblo, preocupada por su destino.

DBSNL // Capítulo 325: Defensas activadas

DBSNL // Capítulo 325: Defensas activadas

“Esos mocosos…”

Los sistemas de Raichi vuelven a estar en pleno funcionamiento.

La jungla reaparece alrededor de Dabra, Turles, Broly, Liquir, Ub y Kamakiri.

– “¡Atentos!” – advierte Liquir.

– “¿Nos atacan?” – se pregunta Ub.

Un dorobochi surge de la frondosa jungla intentando sorprender a Turles por la espalda, pero Dabra materializa una lanza con la que ensarta al enemigo, dejándolo clavado en un árbol.

Varias docenas de dorobochi siguen al primero y se abalanzan sobre nuestros amigos.

Turles se transforma en Súper Saiyajín. Broly lo sigue. Ub se envuelve en el aura del Kaioken.

Turles, con el orgullo herido, carga contra un dorobochi y le estalla la cabeza de un codazo.

Broly intercepta la patada de uno agarrándole de la pierna para luego estamparlo contra el suelo.

Ub intercepta el avance de otro dorobochi propinándole una patada en la barbilla.

Liquir activa una espada de ki naranja con la que cercena el brazo de un enemigo que intentaba sorprenderle por la espalda.

En otro lugar de la jungla, Okure y Reitan también han sido atacados por los dorobochi. Espalda con espalda, los dos se han transformado en Súper Herajín y mantienen a raya a los enemigos.

Dibujado por Ipocrito

En la sala de juegos, Goten, Trunks, Avo y Cado también son avasallados por los enemigos.

Los muchachos, transformados en Súper Saiyajín, protegen a los dos soldados imperiales. 

Trunks intenta retener a los enemigos lanzando ráfagas de ki con las que bombardea la zona, sobrevolando a Avo y Cado, dando vueltas a su alrededor para cubrir todos los frentes. Goten se encarga de confrontar cuerpo a cuerpo a los que logran superar los ataques de su amigo.

Sin que Goten pueda dar abasto, un dorobochi se escabulle por su espalda e intenta atacarle, pero Avo y Cado lo interceptan al vuelo con un cabezazo.

Mientras tanto, en una sección del laboratorio, una compuerta estalla. 

Punch la ha reventado con un ataque de ki.

– “¿Crees que se han dado cuenta?” – pregunta Gohan con cierto retintín.

Las alarmas suenan en la sala de Raichi y Shido.

– “Esos mocosos…” – gruñe el doctor al ver una de sus pantallas.

– “Ya he tenido suficiente.” – dice Shido.

Un ejército de Godgardons recorre rápidamente los pasillos del laboratorio con el objetivo de detenerlos.

En el hielo, Golden asciende con los puños por delante y envuelto en un orbe de energía roja, directo hacia Cooler, que recibe el golpe en el abdomen.

El mayor de los demonios del frío, transformado, encaja la embestida y agarra el orbe de energía con sus dos manos.

Golden sigue intentando avanzar, clavando sus puños en el abdomen de Cooler, pero éste insiste en atravesar la barrera de energía, que poco a poco se deforma entre sus dedos.

Finalmente, el orbe estalla como una pompa de jabón, permitiendo a Cooler agarrar a Golden por la cintura.

Cooler levanta al demonio dorado por encima de su cabeza y desciende a toda velocidad hacia el mar.

El mayor de los hermanos del frío entra en el agua como un misil. 

Tras un instante de calma, el agua se aparta, revelando el fondo marino, donde Cooler ha estampado a Golden, enterrándolo de cabeza hasta la cintura.

De repente, el suelo se resquebraja, emanando luz roja.

Cooler enseguida retrocede. El agua recupera su terreno.

Pero pronto se genera una explosión en el suelo marino que evapora toneladas de agua.

Cooler se reagrupa con su hermano.

Golden resurge del mar mientras los daños en su rostro y torso se regeneran.

– “Me habéis engañado una vez…” – dice Golden. – “No se repetirá.”

Freezer sonríe con prepotencia.

– “¿Estás seguro?” – se mofa el tirano.

Golden ataca de nuevo, esta vez centrándose en Freezer.

El tirano intenta interceptarlo con un taque de energía, agarrándose el brazo derecho con la mano izquierda para aumentar su potencia.

Pero Golden se introduce en el torrente de energía como si nada. Sus heridas se van curando a medida que las causa el ki del tirano.

Al salir del ataque de ki frente a Freezer, Cooler se abalanza sobre Golden con una patada, apartándolo de su hermano.

Los dos demonios del frío comparten una media sonrisa antes de salir tras su enemigo.

Golden detiene su descenso estabilizándose en el aire a pocos metros del agua, creando una onda expansiva que se extiende sobre el mar como las olas que genera una piedra cuando cae en un charco.

Freezer lleva la delantera y apunta a Golden con el dedo índice mientras avanza, disparando una ráfaga de rayos de ki.

Golden los intercepta con rayos de energía oculares. 

Finalmente, los dos chocan. Golden agarra los brazos de Freezer. Los dos prueban sus fuerzas, pero Golden tiene ventaja, separando lentamente los brazos del tirano.

– “Tsk…” – protesta Freezer.

La cola de Golden se enrolla en el pie de Freezer. El demonio dorado gira sobre sí mismo para lanzar al tirano al agua.

Cooler se aproxima por la espalda de Golden y le propina un puñetazo que, gracias a la aleta que tiene en su antebrazo, provoca un corte que casi parte en dos al enemigo.

Golden enseguida empieza a regenerarse, pero Cooler le apunta con ambas manos y dispara un poderoso ataque de ki.

Pero el demonio dorado se envuelve en una barrera de energía hasta que el torrente de energía cesa.

Freezer sale del agua. Golden queda entre los dos hermanos.

– “Je…” – sonríe el clon dorado.

Cooler y Freezer atacan de nuevo.

Cooler es el primero en toparse con Golden e inician un intercambio de golpes vertiginoso.

Freezer ataca por la espalda, viendo que Golden está muy ocupado con su hermano… pero de repente, un segundo Golden nace de la espalda del primero y sorprende al tirano, interceptando su embestida con un puñetazo.

Los dos hermanos retroceden. Medio cuerpo de un segundo Golden brota de la espalda del primero.

En un instante, ese clon es reabsorbido. 

En el laboratorio, los tres muchachos se enfrentan a un ejército de Godgardons en los pasillos.

Goku atiza a uno con el bastón mágico para luego hacer que se alargue hacia atrás y ensartarlo en otro, que luego usa como cabeza de martillo para golpear a un tercero.

Gohan usa el Ataque Ardiente de su padre para destruir a tres enemigos que intentaban impedirles el paso.

Punch usa el salto temporal para arrancar los cables de varios enemigos antes de que puedan defenderse.

Gohan sonríe.

– “¡Ya quedan menos!” – celebra el hijo de Trunks.

Pero en ese instante, un nuevo pelotón llega por el pasillo.

– “¡Para qué hablas!” – protesta Punch.

En la ciudad, Mirai Trunks da un paso al frente hacia el enemigo que se aproxima.

– “¡Yo me encargaré de él!” – dice el mestizo. – “¿Lo habéis oído?”

– “No seas idiota…” – protesta Piccolo. – “¿Crees que tú solo podrás con él?”

– “Piccolo”. – dice Trunks, muy serio. – “Llévatelos a todos. No puedo pelear pensando en protegerlos.”

– “¡Podemos defendernos solos!” – protesta Bra.

Trunks mira de reojo a Piccolo.

Durante un breve instante, el namekiano cree estar viendo a Majin Vegeta el día que se enfrentó a Majin Bu.

Sin decir nada, Piccolo se aleja.

– “Nos vamos.” – dice el namekiano.

– “¡Pero Piccolo!” – protesta Pan.

– “Ahora mismo, seríamos un estorbo.” – dice Piccolo.

Marron, Ikose, Baicha, Pan y Bra agachan la cabeza, sintiéndose impotentes.

Granola mira al horizonte desde el que se acerca el enemigo.

Piccolo lo mira sin decir nada.

Granola camina hasta Trunks, poniéndose a su lado.

– “Es mejor que…” – dice el mestizo.

– “Cállate.” – le interrumpe el cereliano.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

Piccolo ve a los dos guerreros esperando su destino.

– “Tened mucho cuidado.” – dice el namekiano.

Trunks mira a Piccolo por encima del hombro y sonríe mientras levanta el pulgar.

En el laboratorio, los chicos son avasallados por los robots de combate.

– “¡¿Qué hacemos?!” – protesta Goku. – “¡No se acaban nunca!”

Un Godgardon se abalanza sobre Goku por la espalda, pero Punch usa de nuevo el salto temporal para interceptarlo a tiempo y patearle la cabeza.

Gohan aprieta los puños con fuerza, con cierta frustración.

– “¡Punch!” – exclama el hijo de Trunks. – “¡Continúa sin nosotros!”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el hijo de Hit. – “¡¿Qué estás diciendo?!”

– “¡Te estamos entorpeciendo!” – insiste Gohan. – “¡Vamos! ¡Márchate!”

– “No digas estupideces…” – protesta Punch.

– “¡Gohan tiene razón!” – dice Goku. – “¡Los entretendremos!”

– “Pero…” – duda Punch.

Un nuevo escuadrón entra en escena.

Goku y Gohan se reúnen, hombro con hombro, y preparan rápidamente un Kamehameha y un Garlick-ho que lanzan a la vez, destruyendo a varios enemigos.

– “¡Encuentra a los demás!” – dice Gohan.

– “No te sobrevalores…” – protesta Punch.

– “¡Soy un patrullero, ¿no?! – insiste Gohan. – “¡Confía en mí!”

Punch recapacita un instante.

– “Si las cosas se complican… huid.” – dice el hijo de Hit.

Gohan y Goku sonríen y asiente.

Punch se adelanta en solitario. 

Cinco Godgardons se interponen en su camino, pero en un parpadeo los ha superado, y todos caen al suelo.

Punch se aleja rápidamente, escuchando el estruendo de la batalla que deja a su espalda.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XII: La Atalaya de Kamisama

Red World / Parte XII: La Atalaya de Kamisama

“Me gustaría ver a Kamisama.”

Krilín se despide de la cabaña de Son Gohan juntando las manos y haciendo una reverencia, con el bastón mágico en la espalda y un hatillo. Listo para emprender su viaje.

– “Gracias por todo, maestro.” – murmura con una sonrisa nostálgica. – “Haré que se sienta orgulloso.”

Mientras tanto, Ten Shin Han asciende a través del cielo cuando puede divisar un pequeño punto en el infinito azul.

El guerrero pronto descubre que se trata de una atalaya suspendida en el aire.

Ten aterriza en ella. Un palacio se encuentra en el centro de la gran plataforma blanca. Un cuidado jardín rodea el imponente lugar.

El guerrero se dispone a caminar hacia el palacio, esperando conocer a Kamisama, pero una voz lo detiene.

– “Bienvenido.” – dice la voz.

Ten Shin Han mira a su derecha y se encuentra a un hombre de piel negra con una regadera en la mano, cuidando unas flores, vestido con pantalón blanco y un chaleco rojo.

– “Hola.” – saluda Ten con una reverencia. – “No le había visto.”

– “¿Has llegado volando?” – pregunta el hombre. – “Eso es bastante inusual.”

– “Busco a Kamisama.” – revela Ten.

– “Lo he imaginado.” – sonríe el jardinero. – “Me llamo Mr. Popo. Soy el cuidador del santuario.”

El recién llegado hace una reverencia.

– “Ten Shin Han.” – se presenta.

Mr. Popo responde de la misma forma.

Ten insiste.

– “Me gustaría ver a Kamisama.” – dice el guerrero.

– “¿Tienes la aprobación del Duende Karín?” – pregunta Popo.

– “Por supuesto.” – responde Ten, sacando el cascabel de su cinturón. – “Aquí está.” – se lo muestra.

– “¡Oh!” – exclama Popo. – “Mi enhorabuena.”

– “Gracias.” – asiente Ten.

– “Pero no es suficiente.” – continúa Popo.

– “¿Cómo dice?” – se sorprende Ten.

Mr. Popo da la espalda a Ten y sigue regando las plantas.

– “Puedo sentir la oscuridad en tu corazón.” – dice Popo. – “Igual que tu maestro.”

– “¿Mi maestro?” – se sorprende Ten. – “¿Conoce al Duende Grulla?”


El guardián asiente y sigue centrado en sus plantas.

– “¡No soy como el Duende Grulla!” – protesta Ten. – “Puede que lo fuera… ¡pero he cambiado!”

– “Por supuesto…” – respondo Popo. – “Karín no te hubiera dado su bendición si no viera potencial en ti…”

– “¿Entonces?” – se extraña Ten.

Popo deja la regadera en el suelo y presta atención a Ten, colocando las manos detrás de la espalda.

– “Veo que no aceptas una negativa.” – dice Popo. – “Así que te propongo una prueba.”

– “¿Qué clase de prueba?” – pregunta Ten, molesto. – “No me gustan los juegos…”

– “Atácame.” – dice Popo.

– “¿Qué?” – pregunta un Ten confuso.

– “Si me golpeas, te llevaré ante Kamisama.” – dice Popo.

– “¿Golpearle?” – repite Ten, que no sale de su sorpresa. – “¿Es en serio?”

Popo asiente.

Una media sonrisa se dibuja en el rostro de Ten Shin Han, viéndose ya frente al Todopoderoso.

– “Me parece bien.” – dice el guerrero.

– “Estupendo.” – dice Popo. – “Pues cuando quie…”


Ten intenta sorprender al guardián con un puñetazo, pero Popo retrocede en un parpadeo, deslizándose sobre el suelo.

– “Impaciente…” – niega Popo.

Ten sonríe con prepotencia.

– “Muy hábil…” – dice el guerrero. – “Esta vez atacaré en serio.”

Mr. Popo sonríe.

– “Eso espero.” – dice el guardián.

Ten Shin Han se pone en guardia. Popo sigue en la misma postura tranquila.

Ten se abalanza sobre Popo, listo para darle un puñetazo, pero el guardián se desplaza unos pocos centímetros hacia un lado.

– “Tsk…” – protesta Ten.


El guerrero de la escuela Grulla lo intenta de nuevo, pero Popo se desplaza hacia el lado contrario.

– “¡¡HAA!!” – grita Ten, intentándolo una vez más.


Popo lo evita de nuevo.

– “¡HA! ¡HA! ¡HA!” – sigue insistiendo Ten.


Pero el guardián evita cada intento del aspirante.

Finalmente, Popo desaparece frente a los ojos de Ten.

– “¡¿CÓMO?!” – se sorprende Ten Shin Han, incapaz de seguirlo con sus tres ojos.

– “Eres fuerte y ágil.” – dice Popo.

Ten Shin Han se da la vuelta y se encuentra con Popo a varios metros de distancia, con las manos aún en la espalda.

– “Pero piensas demasiado.” – dice el guardián. – “Usas tus ojos porque tienes una vista extraordinaria, pero olvidas que tienes otros cuatro sentidos.”

– “Imposible…” – refunfuña Ten. – “Creía que me había hecho más fuerte, pero… ¿Quién es este tipo?”

Pero una vez interrumpe.

– “Es suficiente, Mr. Popo.” – dice una voz anciana.

Mr. Popo y Ten miran hacia el palacio. Kamisama hace acto de presencia.

– “Kamisama…” – se sorprende Popo, apresurándose a hacer una reverencia.

– “Kamisama…” – dice Ten, asombrado.

El anciano camina hacia ellos con parsimonia.

Ten hace la pertinente reverencia.

– “He venido.” – dice el guerrero. – “Necesito su ayuda.”

– “¿Mi ayuda?” – repite Kamisama, levantando una ceja.

– “Quiero enmendar mis errores y hacerme más fuerte.” – dice Ten.

Kamisama se acaricia la barba blanca.

– “Creo que tus intenciones son buenas.” – dice Kamisama. – “Aun así, es Mr. Popo quien tiene la última palabra.”

Ten Shin Han mira a Popo, que niega.

– “Por favor…” – dice Ten.

El guerrero se arrodilla frente a Kamisama.

– “Kamisama…” – suplica Ten. – “He venido hasta aquí… Como usted me dijo…”

– “Hmm…” – murmura Dios, acariciándose la barba de nuevo. – “Esta bien. Hagamos una cosa… Tienes un año para superar a Popo.”

– “¿Un… un año?” – titubea Ten, confuso.

– “Si superas su prueba, hablaremos.” – dice Dios. – “Pero si no lo logras, deberás marcharte.”

Kamisama se retira de regreso al palacio.

– “Tienes permiso para quedarte aquí y entrenar.” – dice Kamisama. – “Aprovecha la oportunidad. Popo es un maestro excelente.”

– “Como desee, Kamisama.” – dice Popo, despidiéndolo con otra reverencia.

Ten Shin Han se levanta y se quita la parte superior de su gi.

– “Intentémoslo de nuevo.” – dice el guerrero.

– “¿Tan pronto?” – pregunta Popo. – “No vale la pena…”

Ten se pone en guardia.

Krilín camina por la montaña con paso firme cuando de repente un oso humanoide malcarado y armado con una ametralladora sale de un arbusto y le asalta. En su cinturón lleva una cimitarra enfundada y viste una armadura tradicional parecida a la de un samurái.

– “¡Hola, muchacho!” – dice el bandido. – “¿Qué llevas ahí?”

Krilín suspira.

– “No quiero problemas.” – dice el discípulo de Gohan.

– “¡Estupendo! Dame todo lo que tengas de valor y podrás seguir tu camino.” – sonríe el oso.

– “¿No te han enseñado que asaltar a la gente está mal?” – pregunta Krilín.

El bandido acerca el cañón a la frente del muchacho.

– “Dame lo que tengas o te mato aquí mismo.” – lo amenaza el oso.

Krilín agarra el cañón del arma y lo dobla hacia arriba.

– “¡¿EH?!” – se asusta el bandido.

El oso recula asustado y deja caer el arma.

– “Maldito…” – gruñe el bandido. – “¡AHORA VERÁS!”

El oso desenfunda su espada, pero antes de que pueda atacar, Krilín le propina un puñetazo en el abdomen.

El bandido se queda perplejo. Se sujeta la barriga, dolorido… y finalmente cae inconsciente de cara al suelo.

– “Espero que te sirva de lección.” – dice Krilín.

El muchacho sigue su camino como si nada, dejando atrás al malparado bandido.

Mientras tanto, en un puerto pesquero, el Duende Grulla soborna a un pescador para llevarse su embarcación auxiliar.

Silver lo observa desde la mirilla de su lanzacohetes desde una colina al otro lado de la bahía.

El anciano se sube al bote y empieza a remar.

– “Te tengo.” – sonríe el Coronel antes de apretar el gatillo.

Un cohete cruza la bahía a toda velocidad y hace saltar por los aires el pequeño bote.

– “Je…” – celebra Silver.

Pero de la nube de humo y fuego sale a volando a toda velocidad el anciano Grulla, cuyo dedo índice brilla intensamente.

– “¡¡DODONPA!!” – exclama disparando a Silver

El Coronel reacciona rápidamente saltando hacia un lado, evitando ser alcanzado por el ataque del Duende Grulla, que derriba varios árboles de la colina en la que se ocultaba.

Silver se desliza colina abajo.

– “Tsk…” – protesta, molesto con su error.

Silver se pone a cubierto, oculto detrás de un árbol. Desenfunda un revolver y mira por encima de su cobertura, buscando al anciano.

– “¿Dónde te has metido, viejo?” – murmura el Coronel.

En ese instante, escucha como alguien se posa en el suelo a su espalda.

– “Coronel Silver…” – dice el viejo Grulla.

Sin dudarlo, Silver se revuelve y dispara tres veces contra el viejo.

El anciano caza al vuelo dos balas con una mano y esquiva la tercera con un rápido movimiento de cabeza.

El Duende Grulla deja caer las dos balas al suelo ante la atónita mirada de Silver.

El Coronel saca una granada y agarra la anilla, pero antes de poder activarla recibe un codazo en el pecho por parte de Tsuru que le hace atravesar el árbol.

Arrodillado en el suelo, Silver respira con dificultad mientras se sujeta el pecho, pues le cuesta inspirar tras recibir tal golpe.

Tsuru camina hacia él y se detiene a unos pocos pasos.

El viejo levanta su dedo índice, que empieza a brillar con ki amarillo.

– “Esto servirá como mensaje para el Comandante Red…” – dice Tsuru.

Pero en ese instante, dos individuos toman tierra a cada lado del viejo. El Número 17 y la Número 18.

– “Vosotros…” – murmura Tsuru.

– “Hola, maestro.” – saludo el 17.

Tsuru los mira de reojo. Primero al 17 y después a la 18.

– “¿Vais a atacar a vuestro maestro?” – pregunta el anciano.

– “Cumplimos órdenes.” – dice la 18.

El viejo sonríe con cierta tristeza.

Tsuru dispara su Dodonpa al 17, que con una mano lo detiene. 

La Número 18 se abalanza sobre el viejo y le propina una patada que Tsuru detiene con su brazo izquierdo, que se rompe con el impacto.

– “¡AAH!” – grita el anciano.

Tsuru contraataca y golpea en la cara a la 18, que ni se inmuta ante el golpe.

El 17 se abalanza sobre Tsuru, pero éste usa ese mismo brazo con el que golpeó a la 18 para interceptar al 17 con un codazo, pero él tampoco parece recibir ningún daño.

Tsuru lo observa atónito.

El 17 le propina un rodillazo en el abdomen que dobla al viejo sobre sí mismo.

– “Ah… ah…” – se lamenta Tsuru, sujetándose la barriga.


La Número 18 lo remata con un certero golpe en la nuca con el canto de la mano.

El Duende Grulla se desploma contra el suelo, sin vida.

El Coronel Silver asiste asombrado al poder de los androides.

DBSNL // Capítulo 324: Sistemas en línea

DBSNL // Capítulo 324: Sistemas en línea

“No tenemos mucho tiempo…”

Rodeados de oscuridad, Reitan y Okure hablan. El herajín está sentado en el suelo con las piernas cruzadas. Okure camina frente a él de un lado a otro de la pequeña isla de realidad.

– “El odio y la ambición de Retsu corrompieron a nuestra gente.” – dice Reitan. – “¿No lo ves?”

– “Buscaba grandeza.” – responde Okure.

– “También el legendario Bojack.” – replica Reitan. – “Incluso el Emperador Cold.”

– “Los Heeter… eran… eran mi familia.” – protesta ella.

– “El Universo es más grande que nosotros, Okure.” – responde Reitan. – “Yo también quería venganza. ¡Luché contra Cooler y el Imperio! ¿Para qué? ¡Para luego luchar a su lado contra un brujo salido del mismísimo Makai!”

– “¡Eso es porque eres un vendido!” – le increpa Okure.

– “¡Eso es porque me di cuenta de lo insignificante que soy!” – dice Reitan. – “¡Reitan, el vengador! ¿Quién es cuando lo comparas con la inmensidad del Universo? ¡NADIE!”

Okure aprieta con rabia los puños con rabia.

– “Sé lo que se siente al perder a los tuyos.” – dice Reitan. – “No te culpo por odiarme. Lo acepto. Asumo esa culpa.”

– “¿Por qué?” – protesta Okure. – “¿Desde cuando hablas de esta forma tan molesta?”

Reitan se levanta y sonríe.

– “Desde que conocí a un guerrero mitad terrícola y mitad saiyajín.” – responde el herajín. – “Que pese a haber perdido su mundo, no perdió la esperanza.”

Reitan ofrece su mano a Okure.

– “Por favor.” – dice el herajín. – “Ayúdame a salir de aquí y proteger a los demás. Hagamos una tregua.”

Okure se sorprende ante la petición de su viejo compañero.

– “¿Una tregua…?” – refunfuña la herajín.

Mientras tanto, en otro punto de ese mismo sector, Turles se frota la cabeza, dolorido.

– “¿Qué demonios… ha pasado…?” – pregunta el saiyajín.

– “Ese, que te ha dado una lección…” – responde Liquir, señalando a Dabra.

El demonio se está comiendo un enorme trozo de lengua asada.

Broly sonríe al oír el comentario de Liquir, mientras se entretiene dibujando un hurón en la tierra con un palo.

Kamakiri está de pie frente al abismo.

– “¿Qué haces?” – le pregunta Ub.

– “Siento mucho lo ocurrido.” – responde el doctor.

– “Deja ya de lamentarte.” – responde el terrícola. – “Si has cometido un error, intenta compensarlo. Lamentarte no te llevará a ninguna parte.”

– “Eres un joven muy decidido.” – sonríe el doctor bajo su máscara.

– “Además, hay que aprovechar este pequeño descanso que nos han dado.” – sonríe Ub.

En otro sector de Raichi, Goten, Trunks, Avo y Cado juegan con una pelota de playa gigante que se ha salvado del apagón que ha sufrido el mundo en el que estaban.

– “¿Crees que hay para rato?” – pregunta Goten.

– “Deduzco que esto funciona como un sistema informático de algún tipo…” – dice Trunks. – “Supongo que acabará reiniciándose.”

– “Vaya… ¿te han dicho ya que…?” – dice Avo.

– “¿…eres un chico muy listo?” – añade Cado.

– “Mi madre es la mente más brillante de mi planeta.” – presume Trunks. – “Puede que del Universo.”

– “¡Oooh…!” – alucinan Avo y Cado.

– “Es cierto.” – confirma Goten.

En un tercer sector, Granola ha despertado y ha recibido una terrible noticia. Piccolo ha sido el encargado de hacérselo saber. 

Granola, Pan, Bra, Marron, Ikose y Baicha se encuentran sentados en el suelo. Piccolo de pie, formando parte del círculo. 

– “Lo siento.” – intenta consolarlo Pan, colocándole la mano sobre el hombro.

– “Esos idiotas…” – protesta Granola, recordando como se enfrentaron a Vegeta hace tantos años. – “Siempre haciéndose los héroes…”

El cereliano derrama una lágrima de su ojo natural.

Mirai Trunks, apartado del grupo, sigue observando al vacío, aparentemente pendiente de algo que sólo él puede ver.

– “No tenemos mucho tiempo…” – murmura Trunks, apretando los puños.

En la superficie del planeta oscuro, los chicos esconden a Ogilvie en una cueva, lejos de los Godgardons inertes, ocultando la entrada con unas rocas.

– “¿Estará a salvo?” – pregunta Goku.

– “Seguro que sí.” – responde Gohan.

– “Ahora es lo mejor que podemos hacer por él.” – dice Punch. – “No podemos quedarnos sin hacer nada… Debemos continuar.”

En el terreno helado, Freezer y Cooler esperan sentados sobre islote de hielo que flota en el frío mar.

– “¿Esto lo tenías planeado?” – pregunta Cooler.

– “No se puede tener todo…” – suspira Freezer.

En el desierto, Cell sigue derrotando clones de arena, uno tras otro, pero se replican sin fin.

De repente, una gran boca se abre bajo los pies del insecto, que se ve obligado a ascender mientras una gran figura como los otros clones brota del suelo con la boca abierta, intentando comérselo.

Cell apunta a su enemigo y dispara a discreción una ráfaga de rayos de energía que atraviesan la arena, pero no detienen al monstruo.

En el volcán, Vegeta sigue apalizando a Kamo, que poco puede hacer para defenderse.

En la fábrica, Gohan y Zahha se abalanzan el uno contra el otro, cada uno armado con una espada, cruzándolas en el choque.

En el laboratorio oculto en el corazón del planeta oscuro, los sistemas empiezan a recuperar energía.

– “Ya era hora…” – protesta Shido.

Raichi mira de reojo al demonio, juzgando su impaciencia.

Zamas y Champa son torturados por las máquinas que extraen su poder.

De repente, todas las luces del laboratorio se encienden.

Cada mundo de Raichi recupera su aspecto inicial. Los islotes de realidad se extienden ante la sorpresa de todos. Los daños causados por los combates han desaparecido.

En el parque de juegos, Trunks sonríe al confirmarse que tenía razón. 

– “¡Os lo dije!” – celebra el mestizo.

En la jungla, Reitan y Okure se sorprenden al ver que todo ha vuelto a la normalidad, interrumpiendo su acercamiento.

En otro sector, Mirai Trunks aprieta los puños, mientras Piccolo y los demás miran sorprendidos a su alrededor.

– “¡YA VIENE!” – exclama alarmado.

– “¿EH?” – se sorprenden todos.


En el horizonte, Onisen vuela a toda velocidad hacia ellos.

En el islote helado de los demonios del frío, el hielo refleja una extraña luz roja que alarma a los hermanos.

De repente, dos rayos láser rojos rompen el iceberg, obligando a los hermanos a salir volando.

– “¡Ha vuelto!” – exclama Cooler.

– “Era cuestión de tiempo…” – sonríe Freezer.

Golden sale a toda velocidad del agua, directo hacia ellos.

Los demonios del frío responden transformándose, Freezer en su forma 100% y Cooler en su forma aumentada.

Mientras tanto, Punch, Goku y Gohan se adentran en las profundidades del planeta.

– “¿Cómo sabes que es por aquí?” – pregunta Punch.

– “La luz venía de abajo.” – dice Goku. – “No sé si es el camino correcto… pero si descendemos nos acercamos, ¿no?”

– “Supongo que tiene sentido…” – se rasca la cabeza Gohan.

Desde el exterior llegan sonidos de Godgardons sobrevolando el terreno.

– “Han despertado…” – se preocupa Goku.

– “Hay que darse prisa” – advierte Punch.