DBSNL // Capítulo 276: El mal no descansa
“Para odiar tanto como él, necesitas haber amado aún más.”
En la Corporación Cápsula, Marron, Bra, Pan, Ub, Goten y Goku Jr están reunidos en el salón. Lapis, Lázuli, Mai, Yamcha, Suno y Baicha están en el jardín. Todos a la espera de noticias.
Vegeta está descansando en una habitación, con sudores fríos y claro malestar. Bulma está sentada a su lado, preocupada, agarrándole la mano.
En el laboratorio, Oli, Hedo y Trunks trabajan reparando al Gamma 2.
Son Gohan y Piccolo están en el balcón. El primero se apoya en la barandilla mientras suspira.
– “Ha estado cerca…” – dice el mestizo. – “Llevábamos una buena racha pacífica…”
– “La paz no es eterna.” – añade Piccolo. – “Los peligros seguirán acechándonos siempre, y sin Son Goku, la Tierra es más vulnerable.”
– “Los chicos lo hacen bien.” – dice Gohan.
– “Vegeta y tú no estaréis siempre aquí…” – dice el namekiano. – “Yo tampoco.”
– “¿Crees que deberían esforzarse más?” – pregunta Gohan.
– “Creo que la paz pasa factura.” – responde Piccolo esbozando una media sonrisa. – “Lo sabes mejor que nadie.”
– “Bueno…” – se sonroja Gohan. – “Yo ya aprendí esa lección…”
– “Les toca a ellos.” – dice Piccolo.
En el salón, Ub, Bra, Pan, Goten y Marron hablan lo ocurrido. Goku Jr juega con un viejo tren de juguete que perteneció a Trunks en algún momento.
– “Pensar que se puede resucitar un mal así… potenciado de esa forma…” – dice Goten. – “Es terrible.”
– “Hedo dice que recibió una misteriosa ayuda.” – dice Bra.
– “Sin duda ese poder no era mortal…” – dice Ub.
– “¿Qué sugieres?” – dice Pan.
De repente, Vegeta aparece, con el cuerpo vendado, cojeando, apoyado en Bulma.
– “Ha sido un demonio.” – interrumpe Vegeta.
– “Papá…” – sufre Bra al verlo en ese estado.
– “Vegeta, deberías descansar…” – dice Goten.
– “No hay tiempo…” – protesta el saiyajín, intentando caminar solo.
– “¡No seas terco!” – le riñe Bulma.
Con el alboroto, Piccolo y Gohan entran al salón.
Vegeta casi se cae, teniendo que apoyarse en el respaldo del sillón.
– “¿Qué ocurre, papá?” – le ayuda Bra.
– “Un demonio tsufur…” – dice Vegeta.
– “¿Un tsufur?” – se sorprende Gohan, conocedor de la historia saiyajín.
– “Uno que presume de habernos creado a nosotros…” – dice Vegeta, entre dientes.
Gohan se queda petrificado.
– “No… no será…” – tartamudea el mestizo.
– “¿Lo conoces?” – se sorprende Piccolo.
– “Si los textos Kaioshin son correctos, solo se me ocurre un nombre…” – dice Gohan, frunciendo el ceño. – “Raichi.”
– “¿Raichi?” – se extraña Vegeta, que jamás lo había oído antes.
Gohan se cruza de brazos, pensativo y nervioso.
– “Tengo que revisar los textos…” – dice el mestizo. – “Y puede que la Patrulla Galáctica haya averiguado algo durante todos estos años… Puede que hayan oído alguna historia sobre un superviviente tsufur…”
Ub da un paso al frente.
– “Yo te llevo.” – dice el chico de Isla Papaya, ofreciéndole la mano. – “¿Vamos al Planeta Sagrado?”
– “Sí.” – asiente Gohan. – “Zamas nos ayudará.”
Bra asiente.
– “Nosotros nos comunicaremos con la Patrulla Galáctica.” – dice la hija de Vegeta.
– “Katopesla estará encantado.” – dice Pan.
Gohan y Ub desaparecen.
Pino, apoyado en una esquina, se reincorpora.
– “Cuando el doctor Hedo y los demás hayan reparado al Gamma 2, exploraremos las ruinas de la base roja.” – dice el androide. – “No creo que encontremos nada, pero hay que intentarlo.”
En el laboratorio de la Corporación, Hedo trastea los circuitos de la columna de Gamma 2. Trunks le pasa un destornillador.
– “Espero que un día podáis perdonarme…” – dice Hedo.
Un silencio incómodo.
Hedo agacha la cabeza y sigue trabajando.
– “Siempre hay espacio para mejorar.” – dice Trunks. – “Pero creo que eres tú quien debe perdonarse.”
Hedo lo mira con sorpresa.
– “El chito tiene razón.” – añade Oli. – “Creo que te queda mucho que aprender si quieres superar a Gero.”
– “Creo que… creo que voy a dejar la ciencia.” – dice el rechoncho doctor.
– “Eso sería muy cobarde.” – dice Trunks.
– “¿Eh?” – se extraña Hedo.
– “Tienes un don que muchos desearían.” – dice Trunks. – “Lo mínimo que puedes hacer es intentar compensar tus errores trabajando.”
– “No eres Gero.” – dice Oli. – “Pero puedes ser mejor que él.”
– “¿Tan terrible era el abuelo?” – dice Hedo. – “¿Tanto odio albergaba?”
– “Para odiar tanto como él, necesitas haber amado aún más.” – dice Oli. – “Gero quería a su hijo y me quería a mí. La pérdida lo transformó.”
Hedo asiente.
– “Intentaré compensar mis errores.” – dice el doctor.
– “Te pareces más a Gero de lo que crees.” – dice Oli, con media sonrisa.
– “¿Eh?” – se sorprende Hedo.
El Gamma 2 abre los ojos.
– “Padre…” – murmura el androide.
– “¡OH!” – se emociona Hedo. – “¡Número 2!”
Oli y Trunks sonríen.
Mientras tanto, Vegeta ya descansa de nuevo en su cama, con Bulma al lado.
De repente, Krilín entra corriendo a la habitación.
– “¡Las tengo!” – dice el terrícola, levantando un pequeño saco de semillas senzu.
Bulma le quita el saco y enseguida le da una a Vegeta, que la mastica con dificultad.
Pero el pobre Vegeta sigue en aparente sufrimiento.
– “¿Qué?” – se extraña Krilín.
Bulma pone la mano en la frente del saiyajín.
– “Sigue con fiebre…” – dice ella, asustada.
– “La semilla no ha hecho efecto…” – añade Krilín, con estupor.
– “Vegeta…” – sufre Bulma, agarrándole la mano a su marido.
