DBSNL // Capítulo 146: Responsabilidad

DBSNL // Capítulo 146: Responsabilidad
“Tengo miedo, Strai”


En la cabaña de Hit, todos duermen. Su esposa se despierta en mitad de la noche y se da cuenta de que está sola en la cama. Preocupada por su marido, sale fuera de la cabaña, donde encuentra a Hit sentado en el escalón de la entrada, contemplando el paisaje nocturno iluminado por dos lunas. 

– “¿Qué ocurre, Hit?” – pregunta su esposa.
– “No podía dormir” – responde el asesino. 

Su esposa se sienta a su lado y le mira tiernamente.

– “He estado hablando con la muchacha…” – dice la mujer. – “¿Es cierto?” – pregunta. – “¿Ha vuelto?”

Hit asiente.

– “Eso parece.” – responde el asesino.

Su mujer le agarra del brazo para reconfortarle.

– “No quiero perderos” – dice Hit. – “No soportaría apartarme de vosotros otra vez.”
– “Se me hace raro verte así… vulnerable” – sonríe ella, intentando aliviar tensión.
– “Tengo miedo, Strai” – confiesa el asesino, con los ojos vidriosos.
– “Yo también.” – responde ella. – “Pero no podemos vivir así. ¿Qué haremos cuando la guerra llegue hasta aquí?”
– “Huiremos.” – dice Hit. – “Escaparemos a otro sistema.”
– “No podemos escondernos siempre, Hit.” – dice Strai. – “En algún momento, la guerra nos alcanzará. Alguien va a tener que luchar.”
– “No tenemos que ser nosotros.” – insiste el asesino.
– “Pero si no peleamos nosotros, tendrán que hacerlo nuestros hijos.” – dice Strai.

Hit agacha la cabeza, mientras su mujer le abraza.

En la luna Magorza, Vegeta sigue su duro entrenamiento con Jiren, que supera una vez más al saiyajín en combate.

– “No es suficiente.” – dice el haiirotoko.

En la Corporación Cápsula, Brief sigue investigando el pasado de Pino. Bulma se ha unido a la búsqueda.

– “Todo esto es… impresionante.” – dice el doctor.
– “Tendremos que hablar con él cuando vuelta.” – añade Bulma.

En la Kame House, Pan y Goten han terminado su entrenamiento. Goten se marcha hacia Satán City para ayudar a Marron en la lucha contra el crimen. Pan viaja directamente a la Atalaya de Kamisama, donde puede sentir el ki de Bra.

En el planeta Pital, los hermanos Pastafresca están causando un gran alboroto, cuando de repente el segundo de los cuatrillizos es alcanzado por un disparo certero que lo deja fuera de combate.

– “¡Hermano!” – exclama el líder de la banda.

Obni y Ganos han llegado al planeta. Los dos patrulleros se dirigían a Mayonnai, pero han sido alertados por la señal de auxilio y han acudido dispuestos a detener a los malhechores.

En el planeta de Hit, ha salido el primero de sus dos soles. Trunks y Cheelai ya se han despertado y ahora se preparan para partir. Los pequeños aún duermen.

– “Muchas gracias por su hospitalidad, señora” – se despide Cheelai.
– “Sentimos haberos molestado” – dice Trunks.
– “Ha estado bien tener visitas” – sonríe Strai.

Trunks y Cheelai se marchan hacia su nave, pero pronto se encuentran con Hit en mitad del camino.

– “¿A dónde vais?” – pregunta el asesino.
– “Voy a enfrentarme a Shiras.” – dice Trunks.

En un abrir y cerrar de ojos, Hit aparece justo detrás de Cheelai y con la espada de Trunks en el cuello de la muchacha.

– “No tenéis ninguna oportunidad.” – dice Hit.
– “Por eso te hemos pedido ayuda.” – responde Trunks.

Hit baja el arma y les da la espalda antes de empezar a camina hacia su cabaña.

– “Empezamos el entrenamiento en quince minutos.” – dice el asesino.

Trunks esboza una media sonrisa y hace que la espada vuelva su mano, arrebatándosela a Hit, que parece sorprendido agradablemente por esa habilidad.

En Pital, Ganos y Obni intentan avanzar entre coberturas, mientras están expuestos al estrés del incesable tiroteo con los tres Pastafresca que siguen en pie.

– “¡Voy a flanquearles!” – dice Ganos.

De repente, la bestia de los hermanos sorprende al patrullero, saltando por encima de la cobertura tras la que se escondía Ganos y se engancha a su brazo.

– “¡AAAH!” – grita el patrullero.

Ganos intenta librarse del animal, mientras Obni intenta disparar a la bestia sin hacer daño a su compañero.

En mitad del enredo, el mayor de los hermanos ha avanzado y sorprende a Obni por la espalda, disparándole y dejándole fuera de combate.

– “¡OBNI!” – exclama su compañero, que sigue enzarzado con el cánido.

De repente, el patrullero empieza a cambiar de forma. Su musculatura aumenta y su boca se transforma en un pico. Su piel da lugar a un plumaje del mismo color verdoso.

Ganos agarra al perro por el pescuezo y lo mira fijamente.

Asustado, el animal emite unos chillidos desgarradores. Ganos lo suelta y el perro huye despavorido. 

El bandido Pastafresca retrocede lentamente, mientras sus dos hermanos parecen sorprendidos por la transformación del patrullero. 

En Magorza, Vegeta sigue intentando dominar el Ikigai. Su aura incolora tiembla de nuevo mientras el saiyajín concentra todo su poder.

Vegeta se transforma en Súper Saiyajín Blue.

– “¡NO!” – exclama Jiren. – “¡Solo usas la mitad de tu poder! ¡Tienes miedo!”
– “No tengo miedo…” – gruñe Vegeta, que sigue esforzándose para aumentar su energía.
– “Puedo sentirlo en tu ki” – dice Jiren. – “No lograrás dominar la oscuridad si no te adentras en ella superando tus miedos.”
– “Eso intento…” – gruñe Vegeta.
– “Recuerda tus pecados” – le dice el haiirotoko. – “Recuerda todo el mal que no puedes borrar… ¡y acéptalo!”

Vegeta cierra los ojos. Escenas del 25º Torneo Mundial de Artes Marciales pasan por su mente. La grada en llamas. Imágenes de los Cell Games. Gohan con su brazo ensangrentado. Cell asesinando a Trunks. Cell obteniendo la perfección. El coche de Bulma estallando a manos de Gero. Una aldea namekiana arrasada. Los guerreros Z luchando contra Nappa en la Tierra. Decenas de planetas en llamas.

– “¡HAAAAAAA!” – grita Vegeta.

Su aura azul se tiñe de rojo y estalla en una violenta onda expansiva que obliga a Jiren a cubrirse.

Vegeta vuelve a su estado base de forma repentina y cae de rodillas, agotado.

Jiren observa al guerrero saiyajín y esboza una media sonrisa.

En la Capital del Imperio, los soldados litt se enfrentan a una banda de presos fugados, cuando Liquir aparece entre ellos, con cuatro colas reveladas, y acaba con varios fácilmente. De repente, al kurama recibe un golpe en la espalda que le lanza contra un edifico cercano.

Liquir se pone en pie y puede ver a su adversario, al que reconoce, pues es el mismo que acompañaba a Garlick cuando fue a buscar a Salabim; Saganbo.

El kurama revela su quinta cola mientras prepara sus garras.

Mientras tanto, en Monmaas, Son Goku, que se encontraba meditando, se pone en pie de un salto, sobresaltando a Madas, que se encontraba leyendo una revista a su lado.

– “¿Qué ocurre, muchacho?” – pregunta el viejo.
– “Le he visto” – dice Goku.
– “¿Qué?” – pregunta Madas, confuso.
– “He visto su rostro en la oscuridad.” – dice el saiyajín. – “Sé dónde está.”

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte II: Babidí y Dabra

Futuro Imperfecto / Parte II: Babidí y Dabra 
“Debemos evitar que Majin Bu despierte.”


En el taller de la Corporación Cápsula, Trunks se despierta agitado.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se pregunta.

Al ver a un malcarado personaje a su lado, Trunks se levanta de un salto y se pone en guardia.

– “¡Maldito!” – exclama el mestizo, transformándose en Súper Saiyajín.
– “No soy tu enemigo, Trunks” – dice Kibito.

Bulma interviene, interponiéndose entre ambos.

– “Él te ha curado” – dice su madre. – “Tranquilo.”

Trunks enseguida se relaja y vuelve a su estado base.

Mientras tanto, lejos de allí, Kirano y Mokekko sobrevuelan el mar en dirección a la nave de su Amo. Shin los sigue desde una distancia segura.

En la Corporación, Bulma ha servido una taza de té a Kibito y a Trunks. El ayudante del Kaioshin del Este ha informado a Trunks sobre Babidí y su monstruo, cuyo despertar debe ser evitado a toda costa.

– “Y también debo pedirte disculpas.” – dice el ayudante de Kaioshin. – “Hemos tenido que retenerte a la fuerza para dejar que los esbirros del brujo recolectaran tu energía y así poder seguirles hasta la nave. Nunca habíamos tenido una oportunidad como ésta. Tu poder ha sido una tentación demasiado grande para ellos.” 
– “Ya veo…” – reflexiona Trunks.
– “No tenemos mucho tiempo.” – dice Kibito. – “Debemos evitar que Majin Bu despierte.”

Trunks se pone en pie.

– “Nos ha costado mucho devolver la paz a este planeta.” – dice apretando los puños. – “No permitiré que ese brujo destruya todo por lo que hemos trabajado.”
– “Me alegra oír eso” – asiente Kibito.

El mestizo se dirige hasta la puerta del taller y agarra su nueva espada.

Bulma se acerca al muchacho y le abraza.

– “No hagas ninguna tontería” – le dice a su hijo.
– “Lo intentaré” – sonríe Trunks.

Bulma se da la vuelta y se acerca a Kibito.

– “Y tú…” – le dice al ser divino señalándole con un dedo acusador hasta clavárselo en el centro del pecho. 

Kibito mira sorprendido a la mujer, asombrado de que una humana se atreva a hablarle así.

– “Cuida de mi hijo.” – le dice Bulma.

El ayudante de Kaioshin parece comprender a Bulma y asiente.

Kibito mira a Trunks y le invita con un gesto.

– “Acércate, muchacho” – le dice al mestizo.

Trunks se acerca a Kibito y éste coloca la mano sobre su hombro.

– “Kai-kai” – dice el ayudante de Kaioshin.

Los dos personajes desaparecen al instante, dejando a Bulma sola en el taller.

Mientras tanto, Shin ha seguido a los dos esbirros del brujo hasta la nave, que se encuentra enterrada bajo tierra, dejando ver solo su escotilla superior.

El Dios desciende sobre una montaña cercana y se oculta entre las rocas para poder observar la escena sin ser descubierto.

Kirano y Mokekko esperan impacientes en la puerta, que se abre para revelar al pequeño y arrugado individuo.

– “Ahí estás…” – murmura Shin. – “Babidí…”

Detrás del brujo aparece un demonio de tez rosada.

– “¡Ese es…!” – se asusta el Kaioshin. – “Da… Dabra…”

De repente, Kibito y Trunks aparecen junto a Shin.

– “¿Nos hemos teletransportado?” – se sorprende Trunks. – “¿Cómo el Shunk…?”
– “¡Shhh!” – le dice Shin. – “Agachaos.”

Kibito y Trunks se agazapan detrás de unas rocas y acompañan a Shin.

– “¿Cuál es el brujo?” – pregunta Trunks.
– “El pequeño.” – responde Shin.
– “¡¿Ese es…?!” – se asusta Kibito al ver quién le acompañante.
– “Sí, es Dabra.” – responde el Kaioshin.
– “¿Y quién es Dabra?” – pregunta el mestizo.
– “El Rey de los Demonios” – explica Shin.

El Kaioshin aprieta sus puños con rabia.

– “Maldita sea…” – refunfuña mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Esto será mucho más difícil de lo que esperaba…”
– “¿Tan fuerte es?” – se pregunta Trunks.

En la escotilla, Kirano ha entregado la urna de energía al brujo.

– “Venís hechos unos zorros…” – dice Babidí al ver el estado en el que se encuentran sus esbirros. – “¿Qué ha pasado?”
– “El sujeto al que le robamos la energía opuso mucha resistencia…” – se excusa Kirano.
– “Resistencia, ¿eh?” – dice el brujo. – “Con el poder que os he dado no deberíais tener problema para derrotar a cualquiera de este miserable planeta…”

Babidí examina la urna con atención.

– “Parece que habéis hecho un buen trabajo…” – dice Babidí. – “Puede que hoy tampoco os mate…”

El brujo apunta a sus esbirros con sus manos.

– “¡PAPARAPPA!” – exclama Babidí.

Una extraña luz rodea a los dos humanos y sus heridas se curan al instante.

Dabra sonríe.

– “Podéis estar agradecidos a vuestro señor” – dice el demonio.

Kirano y Mokekko se arrodillan y hacen una reverencia.

– “¡GRACIAS, AMO BABIDÍ!” – exclaman al unísono. 

Babidí les ignora y mira a Dabra de reojo.

– “Vamos a lo importante…” – dice el brujo. – “¿Qué hacemos con el Kaioshin y sus amigos?”
– “¿Quiere que me encargue de ellos, señor?” – pregunta Dabra.
– “El humano puede sernos útil… Parece fuerte.” – murmura Babidí. – “Haz que entre en la nave. Puedes librarte de Kibito, si quieres… Pero no mates al Kaioshin; quiero hacerlo yo, con mis propias manos.”
– “Está bien.” – responde el demonio.

Babidí se retira, seguido por Kirano y Mokekko, y regresan a la nave. Dabra parece quedarse rezagado.

En la montaña, Shin, Kibito y Trunks contemplan la escena.

– “Vuelven a la nave…” – dice Shin.
– “¿Qué hacemos?” – pregunta Trunks. – “¿Atacamos?”
– “Es mejor esperar y trazar un plan” – dice Kibito. – “De momento contamos con el factor sorpre…”

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, Dabra se abalanza a toda velocidad hacia donde se encuentran nuestros amigos.

Antes de que ninguno pueda reaccionar, Dabra se encuentra frente a Shin, con la palma de su mano izquierda a escasos centímetros del rostro del Dios, que es embargado por el terror que contrasta con la sonrisa diabólica de su enemigo.

El demonio una ola de ki invisible que lanza a Shin contra las rocas.

Trunks desenfunda su espada y se abalanza sobre Dabra, pero el demonio esquiva el ataque sin dificultad.

– “¡JAJAJA!” – se burla Dabra.

El demonio aprovecha para lanzar un escupitajo a Kibito, alcanzándole en el pecho.

– “¡NO!”- exclama el ayudante de Kaioshin, que conoce los poderes de la saliva del demonio.

Kibito empieza a transformarse en una estatua de piedra.

– “¡KIBITO!” – exclama Trunks, que intenta socorrer a su nuevo amigo.

Shin, que se ha levantado de entre los escombros, detiene a Trunks.

– “¡NO LE TOQUES!” – le advierte el Dios. – “¡Se ha convertido en piedra! Si rompes su estatua, jamás podremos devolverle a la normalidad.”

El demonio aprovecha la confusión para regresar al interior de la nave.

– “¡NO PODRÉIS DETENERNOS!” – exclama en tono burlón mientras se cierra la compuerta. – “¡JAJAJA!”

Trunks y Shin se quedan solos.

– “Maldita sea…” – lamenta el mestizo.
– “Lo siento, Kibito” – murmura Shin, agachando la cabeza frente a la estatua de su compañero.
– “¿Cómo podemos salvar a Kibito?” – pregunta Trunks.
– “La única manera es matar a Dabra.” – suspira Shin.
– “Bien…” – dice Trunks, que envaina su espada y camina hacia el borde de la montaña.

La determinación del mestizo sorprende a Shin.

– “¿A dónde vas?” – le pregunta el Kaioshin.
– “A matar a Dabra” – responde Trunks.
– “¡Es una trampa!” – dice el Dios. – “¡Esto es exactamente lo que Babidí quiere!”
– “Lo sé” – dice Trunks. – “Pero no pienso quedarme de brazos cruzados viendo como esos tipos amenazan la Tierra.”

Durante un instante, Shin se queda en silencio, pensativo, sorprendido al ver a un humano con una determinación superior a la suya.

Trunks vuela hasta la entrada a la nave, que se abre frente a él.

Mientras tanto, muy lejos de allí, en el planeta del Hakaishin, Mojito observa lo ocurrido a través de la esfera de su vara.

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte I: Kirano y Mokekko

Futuro Imperfecto / Parte I: Kirano y Mokekko
“No decepcionaremos al Amo Babidí”


Años después de la derrota de los androides y de Cell, la paz ha vuelto a la Tierra.

Trunks llega a la Corporación Cápsula cargando con una gran caja llena de suministros y piezas que su madre ha solicitado. El mestizo viste un pantalón negro con botas ocre, un jersey verde oliva, una cazadora vaquera y un pañuelo rojo alrededor del cuello.

En el taller, Bulma da sorbos a un termo de café mientras observa la pantalla de su ordenador, que le muestra los resultados de un sinfín de simulaciones.

– “Ya queda poco” – sonríe satisfecha.

Trunks deja la caja en el suelo en la entrada del taller y se acerca a su madre.

– “Pareces contenta” – dice el mestizo.
– “Pronto podemos abastecer a toda la ciudad.” – responde Bulma. – “Energía limpia para todos.”
– “¿Y las otras ciudades?” – pregunta Trunks.
– “No tardarán en ser capaces de replicar nuestro sistema.” – dice Bulma. – “Con nuestro diseño será sólo cuestión de reunir los recursos para construir sus centrales.”

Trunks sonríe orgulloso de su madre.

– “Eres fantástica” – dice el mestizo.
– “Lo sé” – le guiña un ojo ella.

Pero de repente, una extraña sensación alerta a Trunks. Hacía mucho tiempo que no sentía unos ki que llamaran su atención.

– “Alguien se acerca” – dice Trunks.
– “¿Alguien?” – se extraña Bulma. – “¿A qué te refieres?”
– “No salgas” – dice Trunks, antes de marcharse.

Bulma se queda en el taller, preocupada.

Trunks sale al exterior de la Corporación. Todo parece tranquilo. Nadie a la vista.

– “¿Creéis que podéis sorprenderme?” – murmura Trunks. – “¡Puedo sentir vuestra presencia!” – exclama.

De repente, dos personajes extremadamente musculados, con las venas marcadas bajo la piel y una “M” tatuada en su frente, se abalanzan sobre Trunks. 

Los dos personajes carecen de cabello o vello de ningún tipo. Uno es de gran envergadura y luce un calzoncillo negro, botas negras con adornos de pelaje marrón, y muñequeras negras. El segundo viste un pantalón negro con un doblado hacia fuera en la pernera que revela el color blanco del forro interior, y unas zapatillas negras. Los dos van descamisados. El segundo va armado con una urna de cerámica blanca parecida a un gran botijo que termina en una afilada punta.

Trunks intercepta a los dos enemigos emitiendo un doble empujón de ki que los repele hasta estrellarlos contra las paredes que rodean el jardín de la Corporación. 

– “¿Quiénes sois?” – les pregunta el mestizo.

Los dos enemigos se ponen en pie y se preparan para cargar de nuevo.

– “Esto no acabará bien para vosotros.” – les amenaza Trunks.

Los enemigos atacan y Trunks desaparece, dejándolos desconcertados. 

Los dos se miran entre ellos, confusos.

– “¡¿Dónde está?!” – pregunta el pequeño.
– “¡COBARDE!” – grita el grandullón.

De repente, Trunks pone su mano en el hombro del pequeño, que se da la vuelta y es sorprendido por un puñetazo directo en el rostro que lo lanza, atravesando un muro, hasta la carretera, perdiendo la urna por el camino.

El grandullón, furioso, intenta golpear a Trunks, pero el mestizo detiene su puñetazo fácilmente y contraataca dislocándole el brazo con un certero golpe en su codo.

– “¡AAAAHHH!” – grita el enemigo. – “¡MALDITO!”

Trunks clava su mirada en el grandote.

– “Os daré una última oportunidad.” – dice el mestizo. – “¿Quiénes sois?”

El grandullón agarra su brazo dislocado y se lo reduce violentamente.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se sorprende Trunks.

El enemigo intenta golpearle de nuevo y Trunks lo intercepta con una patada en la barbilla seguida de otra patada en el pecho que lo lanza de nuevo contra el suelo. 

En ese instante, Trunks es sorprendido por el pequeño, que se abalanza sobre él, pero Trunks lanza un ataque de ki que impacta de lleno contra el villano y lo estrella contra el cemento, dejándole completamente chamuscado.

Trunks desciende hasta el suelo y suspira.

– “Esto no tenía que acabar así.” – piensa el mestizo.

Pero para su sorpresa, el grandullón se pone en pie, con el pecho hundido por la patada de Trunks. El villano saca pecho contrayendo sus músculos hasta que su torso recupera la forma original.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se preocupa Trunks.

El pequeño también se pone en pie, pese a las graves quemaduras sufridas, y camina hasta la urna para recogerla.

– “No decepcionaremos al Amo Babidí” – dice con una débil voz.

Los dos atacan una vez más, pero Trunks se eleva sobre ellos para poder examinarlos atentamente, ya que han demostrado tener habilidades inhumanas.

– “¿Qué son?” – se pregunta el mestizo. – “¡Su resistencia es impresionante!”

Para sorpresa de Trunks, los dos enemigos se elevan, persiguiéndole.

– “¡SE ACABÓ!” – exclama Trunks, transformándose en Súper Saiyajín y repeliendo a sus dos enemigos con una explosión de energía.

Trunks mira con desprecio a sus rivales que, pese a haber recibido un duro golpe, se levantan una vez más. 

– “Mi poder está muy lejos de vuestro alcance.” – dice Trunks. – “Ya deberíais haberlo entendido.”

Los dos se quedan sorprendidos ante el poder que emana el mestizo.

– “¡YAAAAAAAH!” – gritan al abalanzarse una vez más sobre Trunks.

El mestizo se pone en guardia, preparado para dar el golpe de gracia a los dos villanos.

Pero, de repente, una fuerza invisible inmoviliza a Trunks. 

– “¡¿Qué?!” – se sorprende el mestizo.

Los dos enemigos aprovechan y lo agarran. El pequeño clava la punta de su urna en el costado del mestizo y parece que, por arte de magia, el artefacto drena el poder de Trunks, que no tarda en regresar a su estado base y perder el conocimiento. 

Los dos enemigos, satisfechos con la energía recolectada, se marchan volando a toda velocidad, desapareciendo en el horizonte.

De repente, dos nuevos personajes entran en escena y se acercan a Trunks. Los dos visten extraños ropajes y cabello blanco.

– “Kirano y Mokekko seguro regresan directos a la nave de Babidí.” – dice el pequeño de los dos, de tez lila y luciendo un peinado en forma de cresta. – “Voy a seguirles.”
– “De acuerdo, señor Shin.” – dice su acompañante, grandullón y malcarado, de tez rosada.

Bulma sale de la Corporación Cápsula y se asusta al ver a su hijo tendido en el suelo.

– “¡TRUNKS!” – exclama la madre.

El pequeño responde con una sonrisa.

– “Tranquila, Bulma” – dice Shin. – “Mi amigo Kibito reestablecerá las energías de Trunks en un santiamén.”

Bulma parece desconcertada, pero de algún modo que no llega a comprender, las palabras de Shin le han proporcionado cierta calma.

– “Me uniré a usted cuando acabe” – le dice Kibito a su compañero.
– “Bien.” – dice Shin. – “Y estoy seguro de que el chico querrá acompañarte.”

DBSNL // Capítulo 145: Coronel Green

DBSNL // Capítulo 145: Coronel Green
“Interponerme en su camino fue el mayor error de mi vida.”


En la cabaña de Hit, Cheelai disfruta de un té con la esposa del asesino y sus hijos, jugueteando con la pequeña niña.

Trunks y Hit discuten fuera, para no alarmarlos.

– “Lo que me cuentas es terrible…” – lamenta Hit. – “No solo ha regresado Mojito, sino que además trabaja con ese Garlick… y con Shiras…”
– “Tú te enfrentaste a él… ¿verdad?” – dice Trunks. – “Tú detuviste a Shiras.”
– “Interponerme en su camino fue el mayor error de mi vida.” – dice el asesino, agachando la cabeza, avergonzado por su pasado y preocupado por su futuro. – “No puedo ayudarte.”
– “¿Lo dices en serio?” – se sorprende el mestizo.
– “Es mejor que no os quedéis aquí mucho tiempo” – dice Hit, con prisas. – “Podéis descansar, pero después os pido que os marchéis.”

El asesino da la espalda al muchacho y se dirige hacia su cabaña.

– “¡Te necesitamos, Hit!” – insiste Trunks. – “Creo que nos lo debes.”

Hit se detiene.

– “No hagas eso.” – dice el asesino. – “No juegues esa carta.” – añade mientras observa su familia en su cabaña, riendo junto a Cheelai.
– “Lo siento mucho, Hit” – se disculpa el mestizo. – “Pero no puedo enfrentarme a Shiras sin tu ayuda.”
– “¡No lo entiendes!” – responde Hit, enfadado, regresando a donde se encuentra Trunks. – “Shiras no es un enemigo al que puedas enfrentarte.” – dice entre dientes. – “¿Crees que tendrás más suerte que Whis?”
– “Ya lo derrotasteis una vez.” – dice Trunks. – “Conoces sus habilidades.”
– “¡NO!” – responde el asesino. – “Si crees que mis habilidades y las suyas están en el mismo escalón, ya puedes dejar de soñar. ¡Tuvimos suerte! Me preparé durante años para enfrentarme a él… y solo le derrotamos porque tuvimos suerte.” – insiste. – “Ni te imaginas lo poderoso que es. ¡Es casi intocable!”

Trunks agacha la cabeza.

– “Logré dañar su armadura” – dice Trunks.
– “¿Qué?” – responde Hit, confuso.
– “Dices que es intocable, pero logré dañar su armadura con mi espada.” – explica el mestizo.

Hit parece algo sorprendido por la inesperada respuesta de Trunks, pero enseguida se reafirma en su decisión.

– “Mañana os quiero fuera de mi casa.” – dice el asesino, antes de dar la espalda a Trunks y regresar a la cabaña.

Por el camino, Hit se topa con Cheelai, a la que ignora. Ella se da cuenta de la cara de pocos amigos del asesino.

La patrullera se acerca a Trunks.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta la brench.
– “No va a ayudarnos.” – responde Trunks.

Cheelai conforta a Trunks, acariciándole el brazo.

– “¿Y qué haremos ahora?” – pregunta la patrullera.
– “No lo sé…” – dice el mestizo.

En la Tierra, Brief ha informado a Yamcha y los demás sobre el hallazgo. El Coronel Green parece ser el modelo del Androide 16.

– “No tenía ni idea…” – se sorprende Lapis, al oír la noticia.
– “Yo no podía salir del laboratorio, así que él me contaba cosas del exterior” – sonríe Hatchan. – “Aunque trabajara para la Red Ribbon, parecía un buen hombre.”

En la Corporación Cápsula, Brief busca información en las bases de datos de la Red Ribbon que Trunks, Goten y Lapis recuperaron de los laboratorios del nuevo ejército de Silver.

– “Coronel Green…” – murmura mientras busca el nombre entre los archivos. – “Todo parece estar clasificado.” – lamenta.

En ese instante, el doctor tiene una idea.

– “Pino” – teclea en la computadora.

Varias docenas de archivos aparecen en pantalla.

– “Qué interesante…” – murmura el doctor, mientras lee toda la información que encuentra. – “El chico parece un héroe de guerra. ¡Muchas condecoraciones! Tan joven…” – investiga. 

De repente, el doctor se queda petrificado, con los ojos como platos.

– “No… No es posible…” – murmura Brief. 

En los archivos del soldado Pino, una fotografía ha llamado la atención del doctor. El pie de foto reza lo siguiente: “El Comandante Red hace entrega de la Medalla al Honor, a título póstumo, al soldado Pino. Recogen el galardón sus padres, el Doctor Gero y la Doctora Oli.”

En el planeta Rudeze, Garlick se acerca a Salabim, que se encuentra mirando el fuego.

– “Espero que no nos defraudéis.” – dice el demonio.
– “Estamos listos” – responde el brujo. – “Solo nos queda concretar ciertos asuntos.”
– “Me alegro” – sonríe Garlick.
– “Por cierto, señor…” – dice Salabim. – “¿Qué pretende hacer con Liquir?”
– “¿El kurama?” – responde el demonio. – “¿Crees que es un peligro?”
– “No lo clasificaría como peligro, no…” – dice el brujo. – “Pero su ejército podría ser un incordio si decidiera prestar ayuda a la Patrulla Galáctica.”

Garlick recapacita un instante y asiente.

– “Puede que tengas razón, brujo” – dice el demonio. – “Deberíamos mandar a algunos alborotadores para que lo mantengan distraído.”

Unas horas después, en la vieja Capital del Imperio, Liquir se encuentra sentado en el trono, pensando en todos los errores que ha cometido.

– “Me ha manipulado desde el primer momento…” – murmura, furioso, clavando sus garras en los reposabrazos. – “¿Significa eso que Cooler decía la verdad? ¿Traicioné a Sidra sin saberlo?” – se pregunta. – “¡Maldita sea!”

De repente, múltiples explosiones suenan a lo lejos.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el kurama.
– “¡Nos atacan!” – grita un soldado litt. – “¡Es una invasión!”

El kurama corre a toda velocidad hasta el balcón. La ciudad, que había sido reconstruida desde su enfrentamiento con Cooler, se encuentra en llamas.

Mientras tanto, en el planeta Imegga, Ledgic y sus tropas siguen peleando contra los invasores. La ciudad arde. Don Kee se encierra en su cámara acorazada personal, en el sótano de su torre, y se acurruca entre sus montañas de dinero.

En el Planeta-Hospital Pital, refugio para los heridos del Sector Sur del Universo, los cuatro hermanos Pastafresca y su bestia siguen causando el caos. La seguridad del complejo no logra detener a los maleantes y uno desde la sala de mando del centro se envía una señal de auxilio al Cuartel General de la Patrulla Galáctica.