DBSNL // Capítulo 132: Ikigai

DBSNL // Capítulo 132: Ikigai
“Vuestra resistencia es inútil.”

En el hogar de Jiren, Vegeta y el guerrero llegan a una gran sala en el interior del templo. En un pequeño altar, un pergamino enrollado se encuentra exhibido.
– “Este pergamino ha sido conservado por mi gente durante milenios.” – dice Jiren. – “En él se revelan las claves para dominar un poder prohibido; El Ikigai.”
Vegeta escucha atentamente.
– “¿Es así como lograste tu fuerza?” – pregunta el saiyajín.
– “Mi viejo maestro intentó dominar los secretos del Ikigai durante siglos, pero nunca lo logró.” – narra Jiren. – “Solo después de que Madas me encontrara y me diera un propósito, fui capaz de soportar la carga que esta técnica requiere.”
– “Una técnica que aumenta tu poder e impone un gran castigo al usuario…” – murmura Vegeta, algo escéptico. – “¿Cómo el Kaioken?”
– “¿Kaioken?” – piensa Jiren. – “¿Te refieres a la técnica que utilizasteis tú y Son Goku durante el torneo?”
– “Sí.” – dice Vegeta. – “Es la técnica del Kaio del Norte.”
– “La carga del Ikigai no se ejerce sobre el cuerpo.” – responde Jiren. – “Son tu mente y tu espíritu los que sufren las consecuencias.”
– “¿A qué te refieres?” – pregunta el saiyajín.
– “Esta técnica tiene un fuerte componte espiritual.” – explica Jiren. – “Ser capaz de controlarlo depende sobretodo de tu fuerza de voluntad” – le advierte. – “Debes tener claras tus metas.”
– “Bien…” – sonríe Vegeta. – “Estoy listo.”
– “Esa decisión no te corresponde.” – responde el haiirotoko.
Vegeta se sorprende ante las palabras de Jiren.
– “¿Qué quieres decir?” – pregunta el saiyajín.
– “La tradición exige que quien pretenda aprender los secretos del Ikigai debe estar dispuesto enfrentarse a los monjes del templo para demostrar su valía.” – explica el haiirotoko.
– “Creía que este lugar estaba abandonado…” – dice Vegeta.
– “Aún queda un monje con vida.” – responde Jiren.
El haiirotoko se quita su capa y la lanza a un lado, revelando unos austeros pantalones de saco atados con una cuerda a modo de cinturón.
– “¿Estás listo para afrontar la prueba, Vegeta?” – le pregunta Jiren.
Una gota de sudor recorre la frente del saiyajín que, a pesar de conocer el poder de su adversario, no está dispuesto a abandonar.
Vegeta se transforma en Súper Saiyajín Blue. El saiyajín acepta el reto.
En la Tierra, Gohan y Piccolo están dispuestos a enfrentarse a Maji-Kayo mientras Goten prepara el “Bankoku Bikkuri Sho” de Roshi.
Maji-Kayo convierte su brazo derecho en una gran hacha y su brazo izquierdo en un enorme martillo.
– “Vuestra resistencia es inútil.” – dice el extraterrestre. – “Cuando haya acabado con vosotros, buscaré la fuente de energía que me habéis arrebatado.”
Son Gohan y Piccolo se abalanzan sobre el enemigo, que responde de la misma forma. 
Gohan toma la iniciativa y adelanta al namekiano.
– “¡TAIYO-KEN!” – sorprende Gohan al alienígena con la técnica cegadora de la escuela Grulla.
La luz sorprende a Maji-Kayo, que durante un breve instante parece desconcertado.
Los brazos de Piccolo surgen de detrás de Gohan, por ambos lados, y se enrollan alrededor del extraterrestre, intentando restringir sus movimientos, pero Maji-Kayo reduce su tamaño y salta por los aires, libre del agarre del namekiano.
Gohan va tras el enemigo, que enseguida transforma sus brazos en dos grandes mazas con las que intenta aplastar al mestizo.
– “¡GOHAN!” – exclama Piccolo, preocupado.
– “¡MUERE!” – grita Maji-Kayo.
Las dos mazas se aproximan a gran velocidad, pero una gran explosión de energía ocurre justo antes de que impacten contra el saiyajín.
Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín 3 y ha detenido el ataque. 
– “¡HA!” – exclama Gohan, generando una fuerte corriente de energía que aparta las mazas.
En un parpadeo aparece frente a Maji-Kayo y le propina un puñetazo en la mejilla, provocando que pierda parte de su masa viscosa. Antes de que el enemigo pueda reaccionar, Gohan continúa con una tormenta de patadas en el abdomen y lo remata con una voltereta terminada en un golpe vertical descendente con el tacón de su bota que manda al villano directo al suelo.
Piccolo sonríe al contemplar el poder de Gohan.
Son Goten, que sigue preparando su técnica, también esboza una media sonrisa.
En la azotea, los espectadores celebran.
– “¡Así se hace, cariño!” – celebra Videl.
– “¡Muy bien, papá!” – exclama Pan.
La herida de Ub sigue curándose.
– “Bien…” – sonríe el chico. – “Parece que al final todo saldrá bien.”
Katopesla sigue preocupado.
– “No puede ser tan fácil…” – murmura el justiciero.
Gohan desciende lentamente y se coloca junto a Piccolo.
– “No puedo aguantar mucho tiempo así” – dice Gohan. – “Tenemos que acabar con él cuanto antes.”
– “Bulma pronto tendrá el dispositivo listo.” – dice el namekiano. 
Gohan mira a su hermano.
– “¡Date prisa, Goten!” – dice Gohan.
De repente, al disiparse la polvareda causada por la caída de Maji-Kayo, Piccolo se da cuenta de que el cráter está vacío.
– “¡No está!” – exclama el namekiano.
– “¿Ha huido?” – se pregunta Gohan.
Pan se eleva y observa los alrededores.
– “No veo nada…” – dice la mestiza.
Videl enseguida se comunica con la Corporación Cápsula.
– “¡¿Veis algo en el radar, chicos?!” – pregunta la Great Saiyaman 2.
En la Corporación Cápsula, Trunks, que estaba trabajando en el dispositivo electromagnético, recibe la llamada y echa un vistazo al mapa.
– “Negativo.” – dice el mestizo. – “¿Le habéis perdido?”
– “Parece que se ha escondido bajo tierra.” – dice Videl.
– “Viendo la velocidad a la que se ha movido antes, podría estar en cualquier parte…” – murmura Trunks.
– “Estad atentos.” – dice Gohan. – “Podría intentar apoderarse del generador de la Corporación.”
– “Estamos alerta.” – dice Trunks. – “Bra está haciendo guardia. Si aparece, lo sabremos.”
En la Atalaya de Kamisama, Dende observa la Tierra, atento a los acontecimientos. A su lado, Ten Shin Han está concentrado, intentando seguir el combate mediante el ki de sus amigos.
– “¿Han dejado de luchar?” – pregunta Ten. – “¿Qué está ocurriendo?”
– “El enemigo se ha escondido…” – responde Dende. – “Tengo un mal presentimiento.”
En el interior del palacio, en una habitación, Lázuli se encuentra descansando en la cama y Krilín espera sentado a su lado que recupere el conocimiento. En otra sala, Lapis, Mai, Puar y Suno juegan a cartas, esperando a que todo termine.
En la zona trasera del palacio, Yamcha y el Número 8 juguetean con Baicha para distraer al chico.
En Monmaas, Son Goku medita en la rama de un árbol, acompañado por Madas.
– “Tienes que dejar que la energía fluya a través de tu cuerpo.” – dice el anciano. – “Esa energía tiene que formar parte de ti y tú debes ser parte de ella. No es un préstamo. Debéis ser uno.”
– “No sé si lo entiendo…” – dice Goku.
Madas suspira.
– “Voy a hacerte una demostración.” – dice el anciano. – “Ponte en pie.”
Son Goku se levanta.
– “¿Qué hago?” – pregunta el saiyajín.
– “Atácame.” – dice Madas.
– “¿Eh?” – dice Goku, confuso. – “¿Que le ataque?”
– “Sin miedo.” – sonríe el anciano. – “Atácame.”
Goku se pone en guardia, sin mucha fe en Madas.
– “Está bien…” – dice Goku. – “¡Allá voy!”
El saiyajín intenta propinar un puñetazo a Madas, pero éste detiene su puño fácilmente con una sola mano. Son Goku se queda asombrado.
Madas contraataca golpeando a Goku en el abdomen con la palma de su mano, y el saiyajín sale repelido hasta chocar contra el tronco del árbol e incrustarse en él.
– “Increíble…” – murmura Goku, dolorido. – “Se ha vuelto muy fuerte…”
– “No es cierto.” – responde Madas. – “Esta fuerza no es mía.”
Son Goku intenta dar un paso al frente y cae de rodillas.
– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Goku.
– “¡Estupendo!” – exclama Madas. – “Pues volvamos a intentarlo.”
De repente, en la Corporación Cápsula, la señal de Maji-Kayo reaparece en el mapa.
– “¡¿Dónde está?!” – se pregunta Trunks, intentando identificar la posición en la que ha aparecido. – “¡¿Dos localizaciones?!”
– “¡¿Le tienes?!” – pregunta Gohan.
– “Hay una señal…” – responde el hijo de Bulma. – “¡Ha aparecido cerca de la Torre de Karín!” – exclama.
– “¡¿Ha detectado a Lázuli?!” – se sorprende Gohan. 
– “La Atalaya debería ser un lugar seguro…” – dice Piccolo.
– “Es extraño… Se aleja de la Atalaya… ¿Qué hay al norte?” – se pregunta Trunks.
En ese instante, Bulma, que está escuchando la conversación, se acerca al mapa y le echa un vistazo.
– “Las montañas Tsumisumbri” – dice Bulma.
– “No puede ser…” – se asusta Trunks.
– “¡EL LABORATORIO DE WHEELO!” – exclama Piccolo. – “¡Va a por el reactor del laboratorio!”
Son Gohan, frustrado al sentir que les han vuelto a tomar el pelo, se prepara para emprender el vuelo.
– “Maldición…” – lamenta el mestizo.
– “¡Vamos!” – exclama Piccolo.
Son Goten, también molesto, deja de preparar su técnica.
– “Todo esto para nada…” – murmura el mestizo.
De repente, un afilado tentáculo brota del suelo y ensarta a Goten en el hombro, cerca del corazón, saliendo por su omoplato, implantando el horror en todos los presentes.

ESPECIAL DBSNL /// Daimaoh // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Las Dragon Balls

Daimaoh // Parte II: Las Dragon Balls
“Empecemos cuanto antes.”


El demonio reptiliano desciende frente a los aterrorizados aprendices de artes marciales. 
Kame, Tsuru y otros dos luchadores experimentados se ponen en guardia, mientras los demás recogen al malherido Tora e intentan ponerse a salvo.
– “No iréis a ninguna parte” – sonríe el demonio alado. 
Con una velocidad sobrehumana se escurre entre los cuatro luchadores y atraviesa con su garra el pecho del moribundo Tora.
– “¡MALDITO SEAS!” – grita Kame.
El demonio dibuja en su rostro una mueca terrorífica.
– “Esto es lo que le pasa a todo aquel que se opone al Rey de los Demonios; Piccolo.”
Uno de los cuatro luchadores, furioso ante la visión de su compañero asesinado, embiste al demonio.
– “¡HAAAAA!” – grita el artista marcial.
– “¡ESPERA, KUMA!” – le advierte el joven Tortuga.
El luchador agarra al demonio por la cintura y lo empuja, demostrando una gran fuerza física.
– “Muy bien…” – se burla el diablo. – “No está nada mal para un humano.”
El demonio agarra al guerrero por la cintura y lo levanta boca abajo sobre su cabeza, para un instante después estamparle contra el suelo y partirle el cuello.
Kame y Tsuru se quedan boquiabiertos ante la brutalidad del enemigo.
– “¡CORRED!” – advierte Kame a sus compañeros.
Tsuru alza su dedo índice y concentra su ki en él.
– “¡DODONPA!” – exclama el luchador, que lanza su concentrado ataque contra el enemigo.
El demonio lo esquiva fácilmente, inclinándose a un lado para dejar pasar de largo el ataque.
– “Muy lento” – se burla el ser reptiliano.
– “Mi… mi técnica…” – titubea el joven Grulla, humillado por el enemigo.
Un luchador ataca al demonio con una tormenta de golpes. El guerrero tiene los dedos agrupados como si sus manos fueran aguijones e intenta asestar un golpe en algún punto vital del enemigo, pero sin éxito. El diablo esquiva todos los ataques con facilidad.
De repente, el demonio agarra por el cuello al luchador y lo estruja hasta partírselo.
– “¡SASORI!” – lamenta Kame. – “Maldición…”
El demonio deja caer el cadáver del luchador al suelo.
– “Solo quedáis dos…” – dice con desprecio.
El joven Kame se prepara para realizar su mejor técnica.
– “Ka… Me…” – recita. – “Ha… Me…”
El diablo no parece preocupado.
– “¡HAAAAAAA!” – dispara el luchador.
El reptiliano demonio extiende su mano y detiene el Kamehameha, que estalla sin causarle ningún daño.
– “¿Eso es todo?” – se burla el enemigo.
Kame sonríe, desconcertando al demonio, que enseguida se da cuenta de que ha perdido de vista al otro guerrero.
Al no encontrarlo, decide levantar su vista al cielo. Ahí está Tsuru, levitando sobre el enemigo y con sus manos formando un cuadrado en el que enmarca al demonio.
– “¡AHORA VERÁS!” – exclama Tsuru. – “¡KIKO-HO!”
Un torrente de ki cae sobre el enemigo. El pánico se apodera del demonio, que nada puede hacer para defenderse de tal ataque.
Una gran explosión de luz ilumina el lugar. 
Cuando Kame recupera la visión, se da cuenta de que en el suelo se ha formado un gran agujero cuadrangular del que no se puede ver el fondo.
– “Impresionante…” – murmura el aprendiz. – “No sabía que Tsuru se había vuelto tan fuerte…”
Tras el titánico esfuerzo, Tsuru se desmaya y cae al suelo. Kame enseguida corre a atenderle. 
– “¿Estás bien?” – le pregunta Kame. – “Has puesto mucha energía en esa técnica.”
– “¿Está muerto?” – pregunta Tsuru.
– “Creo que sí…” – responde su compañero.
Muy lejos de allí, Piccolo Daimaoh, que se encuentra masacrando un batallón de soldados que ha osado oponerse a su conquista, siente una extraña presencia.
– “Alguien ha matado a mi hijo Bongo…” – murmura sorprendido el demonio.
Furioso, Piccolo abandona el lugar y se dirige hacia Fukkuro.
En la Atalaya de Kamisama, Dios observa la Tierra con semblante preocupado.
– “Esos humanos son fuertes…” – murmura Kamisama. – “Pero no creo que sean capaces de detener a Piccolo.”
Mr. Popo interrumpe el pensamiento del Dios.
– “He reunido las piedras que me pidió, señor.” – dice Popo. – “Y he construido la figura que me encomendó.” – añade, mostrando un dragón chino hecho de barro en una urna de cristal. – “¿Le gusta? No sabía muy bien como lo quería, así que he improvisado un poco…”
– “Gracias, Popo. Es perfecto.” – sonríe Kamisama. – “Empecemos cuanto antes.”
El ayudante de Kamisama coloca las siete rocas esféricas en el suelo de la Atalaya, rodeando al dragón, y después se aparta.
Kamisama extiende sus manos hacia las piedras y empieza a recitar un extraño conjuro en una lengua antigua y desconocida incluso para Mr. Popo. Su poder es transferido a a la urna de cristal que guarda al dragón y de ahí se reparte a las siete rocas, que brillan intensamente y cristalizan, adquiriendo un color anaranjado. Un patrón de estrellas aparece en cada una de ellas; de una a siete.
De repente, las siete esferas empiezan a girar mientras se elevan hacia el cielo, y tras un estallido de energía salen proyectadas hacia puntos opuestos, desapareciendo en el horizonte.
El namekiano cae de rodillas, cansado.
– “¿Está bien, Kamisama?” – pregunta Popo, que se acerca para socorrer a su señor.
– “Estoy bien…” – responde el Dios. – “Guarda el Dragón en un lugar seguro, por favor.”
Mr. Popo recoge la escultura de barro y se la lleva al interior del palacio.
Kamisama, agarrado a su bastón, intenta ponerse en pie.
– “Yo no puedo intervenir…” – piensa el namekiano. – “Pero espero que las Dragon Balls traigan esperanza a la Tierra en un momento tan oscuro como éste.”
Mientras tanto, en la Tierra, en el bosque Fukkuro, Tsuru y Kame se recuperan de su combate.
– “No sabía que te habías vuelto tan fuerte…” – dice Kame.
– “¿Celoso?” – se burla Tsuru.
– “Un poco…” – responde su compañero. – “Tienes una habilidad fascinante pare crear técnicas destructivas.”
– “El objetivo de un luchador es derrotar a sus enemigos.” – dice Tsuru.
– “En eso discrepamos.” – responde Kame. – “Un luchador debe proteger, no destruir. Ese es el verdadero objetivo de las Artes Marciales.”
Tsuru esboza una sonrisa burlona.
– “Siempre has sido un ingenuo.” – responde el joven Grulla.
– “Puede ser…” – sonríe Kame.
En ese instante, alguien desciende del cielo frente a ellos, llamando su atención.
Los dos luchadores observan con horror al recién llegado.
– “No… No es posible…” – titubea el joven Tortuga.
– “Es él…” – murmura Tsuru. – “Piccolo Daimaoh…”

HOY NO HAY CAPÍTULO

Esta semana he estado muy ocupado, así que no he logrado tener nada listo para hoy.

El Especial DBSNL \”Planeta maldito\” ha terminado, pero aún nos queda cerrar \”Cold Chronicles\”, que posiblemente regrese el próximo viernes.

El domingo tendremos el segundo capítulo del Especial \”Daimaoh\”, donde veremos a Kame y Tsuru en acción.

Y el miércoles vuelve DBSNL como siempre, con la batalla contra Maji-Kayo y mucho más.

Disculpad las molestias 😦

DBSNL // Capítulo 131: Los hermanos Son

DBSNL // Capítulo 131: Los hermanos Son
“Me habéis decepcionado…”

En la Capital del Oeste, Son Gohan, Videl, Ub, Pan y Katopesla descienden lentamente, rodeando a Maji-Kayo. 
Mientras tanto, Marron se acerca a Goten, que sostiene a Lázuli en sus brazos.
– “¿Cómo se encuentra?” – pregunta Marron.
– “Bien.” – responde Goten. – “Se recuperará, pero debemos llevarla a un lugar seguro.”
Maji-Kayo observa a nuestros amigos en silencio.
– “Qué tipo tan raro…” – murmura Pan, incómoda ante el extraño aspecto del enemigo.
– “No sabemos de lo que es capaz.” – dice Gohan. – “Tened mucho cuidado.”
El viscoso personaje mira detenidamente a cada uno de sus enemigos, hasta fijar su mirada en Pan.
– “Tú serás la primera.” – sonríe Maji-Kayo, que convierte su brazo derecho en un afilado punzón.
– “¡CUIDADO!” – grita Gohan, que corre hacia su hija.
En un abrir y cerrar de ojos, Maji-Kayo ha intentado ensartar a Pan con su brazo. Gohan no ha llegado a tiempo, pero Ub, que estaba más cerca, se ha interpuesto en el camino del extraterrestre, sufriendo una herida punzante en su abdomen que lo atraviesa.
– “Grr…” – sufre el chico de Isla Papaya. 
– “¡UB!” – exclama Pan.
Gohan se siente culpable por no haber sido lo suficientemente rápido.
El enemigo sonríe.
– “Tendré que cambiar el orden…” – murmura Maji-Kayo.
– “Ji… jiji…” – ríe Ub.
– “¿Qué?” – se sorprende el extraterrestre.
Gohan mira a Ub, preocupado.
– “Maldita sea…” – murmura el mestizo. – “Esto es aún peor…”
El chico de Isla Papaya alza su mirada y clava sus ojos rojos en Maji-Kayo, que extrae el punzón del abdomen del chico y retrocede, confuso al sentir una aterradora presencia. 
En el interior de la mente de Ub, Mr. Bu se sujeta la cabeza mientras un denso humo emana de los orificios que cubren su cuerpo.
– “¡¿Está bien, señor Bu?!” – pregunta el chico.
– “Estoy… estoy bien…” – responde Bu, que respira profundamente para intentar controlar el espíritu maligno que alberga en su interior.
En el mundo real, Ub ha reaccionado y sus ojos vuelven a la normalidad.
En ese instante, Gohan se abalanza sobre el extraterrestre y le propina una patada que le lanza contra un edificio, derrumbando su fachada.
– “¡Pan! ¡Encárgate de Ub!” – dice Gohan. – “¡No me quedan semillas!”
Pan se acerca a su amigo, intentando reconfortarle.
– “Ub, tranquilo…” – dice Pan.
– “Estoy bien…” – murmura Ub, entre dientes. – “Puedo… podemos controlarlo…” – añade mientras su herida empieza cerrarse, muy lentamente. – “Solo necesito un poco de tiempo para recuperarme…”
Maji-Kayo se pone de nuevo en pie.
– “Os mataré a todos…” – amenaza el extraterrestre.
Son Gohan se quita el casco y se arranca la capa, lanzándola a un lado.
– “Yo me encargaré de él” – anuncia por el comunicador. – “Manteneos al margen.”
– “Ten cuidado, Gohan” – le dice Videl.
Maji-Kayo sale de los escombros y camina hacia Gohan con calma. El golpe no le ha causado ningún daño.
– “Mi cuerpo rebosa energía.” – dice el enemigo. – “Ya no podéis detenerme.”
Son Gohan se transforma en Súper Saiyajín 2.
En ese momento, Son Goten, también transformado, desciende y se coloca junto a su hermano.
– “¿De dónde ha salido este tipo?” – pregunta Goten.
– “Viene del espacio y absorbe fuentes de energía artificiales para hacerse más poderoso.” – responde Gohan. – “Parece que su cuerpo puede cambiar de forma a voluntad.”
– “¿Eso es todo?” – dice Goten, con una irónica sonrisa.
– “Es todo lo que sabemos.” – responde Gohan.
– “Papá y Vegeta no están en la Tierra, ¿verdad?” – pregunta Goten.
– “No.” – dice su hermano. – “Creo que están entrenando en el Planeta Sagrado.”
– “Entonces, nos toca a nosotros.” – sonríe Goten, envolviéndose en su aura de Súper Saiyajín 2.
Gohan mira a su hermano, que hace gala de una seguridad insólita que contrasta con el niño con el que él recuerda entrenar en el Monte Paoz, cuando ni siquiera sabía volar.
Goten se pone en guardia.
– “¿Listo, hermano?” – pregunta Goten.
– “¡Vamos allá!” – exclama Gohan, poniéndose en guardia junto a él.

Dibujado por Ipocrito
En la azotea de un edificio cercano, Videl y los demás se encuentran observando el combate. Marron se acerca a ellos.
– “¿Cómo está Lázuli?” – pregunta Videl.
– “Se recuperará.” – dice Marron. – “La hemos llevado a la Corporación Cápsula.”
En el laboratorio de la Corporación, Lázuli descansa en una camilla, siendo acomodada por Brief, mientras Trunks y Bulma trabajan en el dispositivo para detener a Maji-Kayo.
– “No pensé que fuera tan complicado…” – refunfuña Bulma.
– “Tenemos que darnos prisa.” – dice Trunks. – “Goten parecía confiado, pero luchan contra un enemigo del que casi no tenemos información. Todo podría torcerse en cualquier momento.”
Mientras tanto, en el planeta de Jiren, el guerrero guía a Vegeta hasta un viejo templo abandonado.
– “¿Qué es este lugar?” – pregunta el saiyajín.
– “Es un lugar sagrado para mi pueblo.” – responde Jiren.
– “Parece que no siempre habéis sido granjeros…” – sonríe Vegeta.
Jiren y Vegeta se adentran en el lugar.
– “¿Qué quieres mostrarme?” – se impacienta el saiyajín.
– “Paciencia.” – responde Jiren.
A años luz de distancia, Trunks y Cheelai continúan su viaje espacial. Ellos han comunicado lo sucedido a la Patrulla Galáctica, que ha activado el estado de máxima alerta.
– “Están ocurriendo motines en todas nuestras prisiones.” – dice Lemon. – “Han escapado prisioneros muy peligrosos. ¡El universo es un caos! ¡Necesitamos todos los efectivos posibles!”
– “Lo siento, Lemon.” – dice Cheelai. – “Nosotros tenemos nuestra propia misión. Nos encargaremos de Shiras.”
– “Pero si necesitáis ayuda…” – interviene Trunks. – “Sé de un lugar al que podéis acudir.”
En la Tierra, Gohan y Goten se abalanzan sobre el enemigo, que clava sus puños en el suelo y éstos sorprenden a los dos hermanos brotando bajo sus pies.
Los dos saiyajín logran esquivar el ataque saltando hacia un lado, y se impulsan de nuevo para embestir a Maji-Kayo y propinarle un puñetazo combinado que lo lanza a través de varios edificios.
– “¡Tenemos que sacarle de la ciudad!” – dice Gohan, preocupado por los daños que causan. – “Aunque la zona haya sido evacuada, estamos causando demasiados destrozos.”
– “¡De acuerdo!” – responde Goten. – “¡Tengo una idea!”
Mientras los hermanos hablan, Maji-Kayo se ha levantado y ahora les ataca directamente, acercándose a toda velocidad.
– “Debemos intentarlo…” – dice Gohan, que da un paso adelante y se pone en guardia.
– “Necesitaré unos minutos.” – dice Goten, que junta sus manos en un aplauso, preparando el Bankoku Bikkuri Sho del Duende Tortuga.
– “No falles” – responde su hermano.
Gohan avanza hacia Maji-Kayo. Ambos luchadores se dirigen el uno contra el otro, hacia un choque fatal.
El extraterrestre hace que su puño aumente de tamaño, dispuesto a atizar a Gohan.
– “Si me aparto, él podría darse cuenta de lo que planeamos…” – piensa el mestizo. – “Tengo que encajar el golpe.”
Gohan se prepara para resistir el puñetazo, pero en el último instante, el puño de Maji-Kayo se parte en dos, seguido por el individuo al completo, evitando a Gohan por ambos lados y uniéndose de nuevo a su espalda, continuando su camino hacia Goten.
– “¡MALDITA SEA!” – exclama Gohan, al ver que el enemigo ha descubierto su plan.

Son Goten se da cuenta de que el extraterrestre se aproxima, y se ve obligado a abandonar su plan y ponerse en guardia, pero Maji-Kayo es muy rápido y ya ha convertido su brazo derecho en una espada, dispuesto a cortar al saiyajín en dos.
Goten se agacha, esquivando el sablazo, pero en ese instante, de la de la rodilla de Maji-Kayo surge un punzón con el que el extraterrestre intenta ensartar al mestizo, aunque Goten logra esquivar el golpe parcialmente, sufriendo un corte en su mejilla derecha.
Dando una voltereta en el suelo, Goten recupera la distancia con el enemigo, mientras Gohan corre a socorrerle. 
Maji-Kayo clava su brazo en el suelo y hace que broten un centenar de pinchos que Goten y Gohan logran esquivar saltando por los aires.
– “Por los pelos…” – suspira Goten.
Gohan cae del cielo dispuesto a propinar un puñetazo a Maji-Kayo, pero éste lo esquiva creando un gran agujero en su cuerpo, que el mestizo atraviesa, pasando de largo.
– “Maldición…” – lamenta Gohan.
Maji-Kayo sonríe de forma burlona.
– “Me habéis decepcionado…” – dice el extraterrestre.
Gohan parece preocupado.
– “Esperaba tener claras sus habilidades antes de utilizar el Súper Saiyajín de nivel 3, pero… ¡eso parece imposible!” – piensa le mestizo. – “Tiene unas características demasiado bizarras. Cada molécula que lo compone es un peligro potencial. Tiene un control absoluto de su cuerpo. ¡No parece seguir ningún tipo de patrón!”
En la azotea de un edificio, a una distancia prudencial, Videl, Marron y Katopesla observan el combate. A su lado, Ub, asistido por Pan, sigue concentrado en curar su herida mientras mantiene la consciencia de Majin Bu bajo control.
– “No lo conseguirán…” – murmura el justiciero espacial.
– “¡Ni se te ocurra decir algo eso!” – le increpa Videl.
Ub, al escuchar el comentario del justiciero, parece perder la concentración, y durante un instante sus ojos brillan de color rojo.
– “Tranquilo, Ub.” – dice Pan. – “Confía en mi padre y en el tío Goten. Seguro que pueden con él.”
Maji-Kayo se prepara para atacar de nuevo, pero un ataque de ki cae por sorpresa sobre él, generando una gigantesca explosión.
Piccolo ha llegado y se coloca junto a Son Gohan. 
– “Piccolo…” – sonríe el mestizo al ver al namekiano.
– “Parecía que necesitabais ayuda.” – responde Piccolo, con una pícara mueca.
– “No nos vendría mal…” – responde Gohan.
Son Goten desciende junto a sus dos aliados.
– “Me alegro de verte, Piccolo.” – saluda Goten.
– “¿Falta mucho para que terminen el dispositivo?” – pregunta el namekiano.
– “Veo que estás al tanto de todo…” – sonríe Gohan. – “Trunks está trabajando con Bulma y Brief.” – dice Gohan. – “Espero que se den prisa…”
– “Así que tenemos que ganar tiempo” – murmura el namekiano.
– “¿Alguna idea?” – pregunta Goten.
Piccolo se quita la capa y el turbante, lanzándolos a un lado.
– “He estado observando desde la Atalaya.” – dice el namekiano. – “Le he pedido a Mr. Popo que recoja a la Número 18 y se la lleve al palacio.”
– “Buena idea” – dice Goten.
– “También le he pedido que avise al Número 17” – añade Piccolo. – “No podemos permitir que los absorba.”
– “Siempre piensas en todo” – sonríe Gohan.
Maji-Kayo ya se ha recuperado; ha recompuesto su cuerpo y ahora se prepara para atacar.
Piccolo cruje sus puños y su cuello, listo para el desafío.
– “¿Puedes volver a prepara tu técnica, Goten?” – sugiere Piccolo.
– “Por supuesto.” – responde el mestizo.
– “Bien.” – responde el namekiano.
Son Goten vuelve a juntar sus manos, preparando la técnica de Roshi. 
Gohan y Piccolo dan un paso al frente y se ponen en guardia.
– “Trabajaremos juntos.” – dice Piccolo.
Mientras tanto, en la soledad del espacio, una vieja nave Imperial se dirige al borde exterior.
– “Llegaremos en unos días” – anuncia Curd, el soldado brench de tez naranja.
– “Cuando ese demonio abrió el portal, sentí una presencia que ya había percibido en otro lugar…” – piensa Freezer, sentado en su trono volador, contemplando el espacio desde el ojo de buey de su cámara. – “Necesito llegar al fondo de todo esto.”