Planeta maldito / Parte III: Consecuencias
“Tendremos que pasar desapercibidos durante un tiempo.”
En la metrópolis, Hildegarn se acerca a los tres konatsianos.
– “¡Si la música podía contrarrestar la magia de los brujos, puede que también funcione contra el monstruo!” – sugiere el sacerdote Yuco.
Tapion y Minosha se encuentran afligidos por la muerte de su padre, pero saben que no hay tiempo para llorar su pérdida.
El monstruo proyecta un torrente de fuego por su boca hacia los konatsianos, que rápidamente saltan por los aires para evitar ser engullidos por el aliento d Hildegarn.
Mientras tanto, en el templo Yahirodono, el Amenoukihashi brilla intensamente, y en el centro de su ojo aparece una luz oscura; un fenómeno único del que emanan rayos negros y rojos.
Sidra y el Dai Kaioshin observan el monumento aterrados.
– “No es posible…” – titubea Sidra.
Iwen aprovecha la distracción del Hakaishin para lanzarle un conjuro de fuego fatuo que el Dios logra esquivar en el último instante.
– “¡PRONTO OS ARRODILLARÉIS ANTE ÉL!” – exclama el brujo.
El Dai Kaioshin y Bibidí luchan por empujar una gran roca, que cada uno quiere lanzar sobre su rival, pero finalmente ésta estalla en el aire.
Las piedras resultantes son aprovechadas por el Dios y son proyectadas contra Bibidí, que las convierte en polvo de carbón con su magia antes de que puedan tocarle.
– “Dioses engreídos…” – murmura con desprecio el brujo, que se prepara para contraatacar con otro conjuro.
Bibidí lanza una extraña masa viscosa con carga eléctrica sobre el Dai Kaioshin, que queda atrapado y sufre una electrocución.
– “¡JAJAJA!” – ríe el brujo, mientras ve sufrir al Dios.
Cerca de allí, Madas hace brotar del suelo un centenar de raíces que detienen a los dos guerreros de piedra invocados por Arak.
El brujo, lejos de sorprenderse, invoca más guerreros.
– “¡No podrás con todos, viejo!” – se burla el Kashvar.
Cinco nuevos hombres de roca atacan al Kaioshin del Norte.
En ese instante, el Kaioshin del Este y el Kaioshin del Sur aparecen frente a Madas, dispuestos a ayudar.
– “Tienes mala cara, Madas” – se burla el Kaioshin del Sur al ver a su envejecido compañero.
El Kaioshin del Oeste, un orondo Dios con ojos rasgados, aparece frente al Dai Kaioshin, dispuesto a plantar cara a Bibidí.
– “Yo tomaré el relevo, Maestro” – dice el Dios, con una simpática sonrisa.
Champa se encuentra encerrado en una esfera de agua creada por Zunama, luchando por respirar.
Majora intenta protegerse de los golpes de Beerus, pero el gotokoneko, al ver a su hermano en peligro, se enfurece y supera al zorro fácilmente, noqueándolo con un puñetazo en la barbilla.
Beerus se abalanza sobre su hermano, atravesando la esfera de agua y sacándole por el otro lado.
– “No necesitaba tu ayuda” – refunfuña Champa.
Con tres Dioses más en el templo y con Majora fuera de combate, los planes de los Kashvar parece que se tuercen.
En la ciudad, Yuco se abalanza sobre Hildegarn espada en alto, pero el monstruo se convierte en humo, evitando así el ataque.
– “Maldita sea…” – lamenta el sacerdote.
En el cielo, Campahri observa lo ocurrido.
– “Nunca pensé que pudiera existir una magia tan oscura y poderosa…” – murmura el ser celestial.
En el planeta de Zeno, el Daishinkan contempla la escena a través de los ojos de su ángel.
– “Parece que la leyenda es cierta…” – murmura el Gran Sacerdote.
– “He visto el Amenoukihashi con mis propios ojos” – responde Campahri.
– “Así que hay algo a lo que el señor Zeno tiene miedo…” – sonríe el Daishinkan.
Tapion y Minosha se han colocado sobre un elevado acueducto roto, a la altura de la cabeza del monstruo. Los dos hermanos empiezan a tocar las ocarinas y su melancólica música inunda las calles de Konats.
El monstruo ruge con fuerza, pero parece que volverse más lento y torpe.
– “¿Está funcionando?” – se pregunta Tapion.
– “¡Podemos lograrlo!” – piensa Minosha.
Yuco se pone en guardia, preparando la Espada Sagrada.
– “No podemos fallar…” – murmura el sacerdote. – “Nuestros antepasados nos observan.”
El sacerdote empieza a correr hacia el monstruo.
– “¡YAAAAAAAAH!” – grita Yuco, que salta hacia el monstruo y le propina un sablazo horizontal que lo corta por la mitad.
Las dos mitades, en lugar de caer al suelo, se convierten en humo y envuelven a Tapion y Minosha, que siguen tocando mientras éste se introduce en sus cuerpos.
En el templo Yahirodono, el Amenoukihashi ha dejado de brillar, alertando a los Kashvar.
– “¡NO!” – grita Bibidí. – “¡NO ES POSIBLE!”
El Kaioshin del Oeste aprovecha el despiste del brujo para empujarle con su poder mental y lanzarlo contra la pared.
– “Vuestras fechorías acaban aquí” – dice el Dios, que prepara una espada de ki en su mano derecha.
En ese momento, Salabim inunda la sala de oscuridad, mostrando a todos los presentes posibles futuros terribles.
– “¡Ya son nuestros!” – exclama Hoi, al ver a los Dioses doblegarse ante el poder de su compañero.
– “¡NOS VAMOS!” – exclama Salabim.
– “¿Qué?” – se extraña Hoi.
– “¡Con el Amenoukihashi cerrado, pronto recuperaran su poder divino!” – interviene Iwen.
– “Maldita sea…” refunfuña Hoi.
Bibidí, que ha estado a punto de morir a manos del horondo Kaioshin, lo mira con rabia.
– “Juro que me vengaré…” – dice el brujo.
Mientras tanto, en la oscuridad, el malherido Dai Kaioshin y el Kaioshin del Oeste comparten su visión, y pueden ver una extraña silueta infantil con ojos rojos y una sonrisa aterradora.
– “¡JIJIJIJI!” – ríe el fantasma.
Beerus, en cambio, puede ver la silueta de un Kaioshin envuelta en oscuridad. El Dios activa una espada de energía y se abalanza contra el gotokoneko, pero alguien se interpone en su camino. Un hombre envuelto en luz blanca ha aparecido, pero Beerus es incapaz de reconocerlo.
Sidra se ve a sí mismo confrontando a sus dos aprendices, mientras sus manos están manchadas de sangre. Pero de repente, ellos se desvanecen y aparece una silueta que camina hacia él; un demonio del frío capitanea un gran ejército.
Los brujos se reúnen.
– “Hemos fracasado…” – lamenta Arak.
– “Volveremos cuando seamos más fuertes…” – dice Hoi.
– “Ahora será mejor que nos separemos.” – sugiere Zunama. – “Tendremos que pasar desapercibidos durante un tiempo.”
– “Pero debemos proteger este lugar.” – dice Salabim. – “Usaremos la poca energía que ha recogido el Amenoukihashi para sellar el templo.”
Bibidí alza sus manos.
– “¡PAPARAPÁ!” – exclama al teletransportar a los Dioses fuera del recinto.
El poder divino de los Dioses regresa y éstos quedan libres de la oscuridad de Salabim.
– “¿Dónde estamos?” – pregunta Champa, al ver que ya no están en el templo.
– “Nos han echado.” – dice Sidra.
De repente, cuatro paredes de energía negra y roja se alzan alrededor del templo Yahirodomo, y en un instante se tornan invisible.
Beerus lanza una esfera de ki contra la entrada, pero éste se desintegra sin causar ningún efecto.
– “Han sellado el lugar.” – dice el gotokoneko.
– “Con una magia poderosa.” – añade Madas.
– “Aún nos queda un asunto por atender.” – dice el Dai Kaioshin.
En la ciudad, Yuco se acerca a los hermanos, que se encuentran arrodillados y débiles.
– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el sacerdote.
– “Puedo sentirlo en mi interior” – dice Tapion.
– “Está débil… pero quiere salir.” – añade Minosha.
– “Encontraremos una forma de detenerlo” – dice Yuco. – “Aguantad.”
El Dai Kaioshin y Madas aparecen entre los tres personajes.
– “¿Quiénes sois vosotros?” – pregunta el sacerdote, alzando su espada.
– “Estamos de vuestro lado.” – dice Madas. – “Tranquilos.”
– “Parece que necesitáis ayuda.” – dice el Dai Kaioshin.
Los cinco regresan al templo.
Madas observa detenidamente a los dos hermanos.
– “Si queréis retener a ese monstruo en vuestro interior, necesitáis ser más fuertes.” – murmura el viejo. – “Y creo que puedo ayudaros.” – guiña un ojo.
El Dai Kaioshin pide la Espada Sagrada a Yuco.
– “Es una espada impresionante…” – dice el Dai Kaioshin. – “Un objeto sagrado. Sin duda tiene poderes otorgados por los Dioses; igual que esas dos ocarinas.”
– “Eso dice la leyenda.” – responde el sacerdote.
– “Necesito las espadas de los muchachos.” – dice el Dai Kaioshin. – “Les transferiré este poder, para que puedan enfrentarse al monstruo si fuera necesario.”
Encima del altar, Madas ha empezado a bailar alrededor de los dos hermanos, que permanecen de pie, firmes.
– “¿Cuánto va a tardar, señor?” – pregunta Tapion.
– “Creo que solo serán unas horas.” – responde Madas.
Tras la ceremonia, el Dai Kaioshin reúne a los dos hermanos.
– “¿Sois conscientes de la carga que lleváis en vuestros hombros?” – pregunta el Dios.
– “Sí, señor” – responde los konatsianos.
– “Cargaremos con este pesar, por nuestros hermanos konatsianos.” – dice Tapion.
– “Bien.” – suspira el Dios. – “¿Habéis elegido cada uno un objeto, tal y como os pedí?”
Tapion y Minosha saca dos viejas cajas de música.
– “Son estos.” – dice el mayor de los hermanos.
– “¿Dos cajas de música?” – pregunta el Dios, que al examinarlas empiezan sonar con la melodía de la canción del viejo albor.
– “Nuestro padre las construyó” – dice Tapion. – “Estaba trabajando en la primera cuando nací yo, y consideró que le había dado buena suerte… Así que fabricó otra cuando iba a nacer mi hermano.”
– “Muy bien” – sonríe el Dios, enternecido por la historia.
Los dos personajes se preparan, de pie el uno al lado del otro.
– “Mucha suerte, hermano” – sonríe Tapion.
– “Hasta pronto” – se despide Minosha.
El Dai Kaioshin sella a los dos guerreros en las cajas de música
El Dios entrega las cajas al sacerdote konatsiano.
– “Llévatelas de este planeta” – dice el Dios. – “Escóndelas en un lugar donde jamás puedan ser encontradas.”
– “De acuerdo, señor” – responde Yuco.
El sacerdote entrega su Espada Sagrada al Dai Kaioshin.
– “Ya no la necesito, señor.” – dice Yuco. – “Es un objeto sagrado, así que le pertenece. Llévesela como agradecimiento. Sería un honor.”
– “Acepto tu ofrenda” – sonríe el Dios. – “Mucha suerte, Yuco.”
Los Dioses, tras una victoria agridulce, regresan al Planeta Sagrado, acompañados por Campahri.
Sidra parece preocupado por sus visiones y toma una decisión.
– “Ha llegado el momento de dar un paso al lado.” – dice el Hakaishin. – “Voy a nombrar a mi sucesor.”
– “¡¿Cómo dice?!” – se sorprenden Beerus y Champa.
– “Creo que Beerus ha demostrado estar a la altura de las circunstancias” – dice el Dios. – “Así que él será quien ocupe mi lugar.”
El Hakaishin saca de su cinturón un objeto que ha robado a los Kashvar; la semilla del Árbol Sagrado.
– “Creo que mi deber ahora debe ser otro.” – murmura Sidra. – “Esto no puede caer en malas manos.”
– “¿Cree que estoy preparado?” – pregunta Beerus.
– “Nunca se está preparado para ser un Dios de la Destrucción.” – dice el Hakaishin.
Campahri transfiere los poderes de Hakaishin a Beerus, ante la cara de pocos amigos de Champa.
Sidra le pide a Campahri para que le lleve a otro lugar, en el mundo mortal, donde poder llevar a cabo su nueva tarea. El ángel desaparece con el viejo Dios.
Los Kaioshin parecen sorprendidos por la decisión de Sidra, pero hacen nuna reverencia al nuevo Hakaishin, mostrando sus respetos.
– “Tú…” – dice Beerus, señalando a Madas.
Los Dioses se miran entre ellos, confusos.
– “¿Qué ocurre, señor Beerus?” – pregunta Madas.
– “Tu magia te hace peligroso.” – dice el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se interpone entre los dos interlocutores.
– “Él ha intentado advertirnos de la amenaza de los Kashvar.” – dice el Dios.
– “Un brujo es un brujo” – dice Beerus. – “No podemos asegurar que sus alianzas no hayan cambiado. Su magia es poderosa.”
– “Señor Beerus…” – dice Madas. – “Creo que entiendo su postura.”
– “¿Madas?” – se extraña el Dai Kaioshin.
– “Creo ha visto algo en la oscuridad de Salabim.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Yo también he visto cosas.”
Beerus extiende su mano hacia el Dai Kaioshin.
– “Dame la espada.” – dice el gotokoneko.
– “¿Qué?” – se sorprende el Dios.
– “Esa espada.” – dice Beerus. – “Tiene un conjuro de sellado en ella, ¿no es así?”
– “Señor Beerus…” – dice el Dai Kaioshin.
Champa se acerca a su hermano.
– “¿Qué estás haciendo?” – le increpa.
– “No seré yo quien empiece un conflicto eliminando a un Kaioshin…” – dice el gotokoneko. – “Pero no voy a permitir que alguien tan peligroso camine libre.”
Madas hinca una rodilla, aceptando su castigo.
– “Adiós, Madas.” – dice el felino, alzando su espada.
– “Hasta la vista, señor Beerus” – sonríe el anciano.
Beerus asesta el espadazo al Dios, que se desvanece y queda sellado en la espada.

Esto responde a muchas preguntas (lo que más prefiero), pero también abre otras, como el origen de la espada y las ocarinas.
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Esto responde a muchas preguntas (lo que más prefiero), pero también abre otras, como el origen de la espada y las ocarinas.
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Lo sabremos 😉
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Cierto. Pero no sé. Ese tipo de sello que Bato equipara al que encierra a una criatura tan peligrosa como lo es Hildegarn: un recolector de almas que parece que es, en aras de traer a la vida a un ente que puede hacer temblar a Zeno (¿o no es el mismo tipo de sello, lo entendí mal?).Eso es lo que me extraña un poco, al fin y al cabo, Gohan estaba en base cuando rompió la espada (aunque recurrió al Ssj para sacarla de la piedra) y a lo largo de la historia hemos visto muchos personajes que superaban ese nivel.Pd: me ha hecho gracia puntualizar el juramento de Bibidí. Una venganza anunciada.
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Cierto. Pero no sé. Ese tipo de sello que Bato equipara al que encierra a una criatura tan peligrosa como lo es Hildegarn: un recolector de almas que parece que es, en aras de traer a la vida a un ente que puede hacer temblar a Zeno (¿o no es el mismo tipo de sello, lo entendí mal?).Eso es lo que me extraña un poco, al fin y al cabo, Gohan estaba en base cuando rompió la espada (aunque recurrió al Ssj para sacarla de la piedra) y a lo largo de la historia hemos visto muchos personajes que superaban ese nivel.Pd: me ha hecho gracia puntualizar el juramento de Bibidí. Una venganza anunciada.
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La Espada Z en la saga Bu es un poco \”guionazo\” y cuesta hacerla encajar del todo… Supongo que la resistencia del conjuro está limitada a la resistencia del objeto (la espada). No tiene mucha más explicación.Sí es posible que Beerus añadiera algún tipo de técnica para que la espada no saliera de la roca si lo intentaba un Kaioshin, ya que en este contexto temía a la visión de Zamas.
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La Espada Z en la saga Bu es un poco \”guionazo\” y cuesta hacerla encajar del todo… Supongo que la resistencia del conjuro está limitada a la resistencia del objeto (la espada). No tiene mucha más explicación.Sí es posible que Beerus añadiera algún tipo de técnica para que la espada no saliera de la roca si lo intentaba un Kaioshin, ya que en este contexto temía a la visión de Zamas.
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Bueno el caso de naruto se parece al de tapion ambos con un monstruo encerrado en su interior que quiere salir y (en el caso de naruto en quien te estás basando) de quien usan parcial o totalmente su poder. De todas formas, siempre será interesante ver como desarrollas las historias desarrollando las ideas de una forma u otra.
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Bueno el caso de naruto se parece al de tapion ambos con un monstruo encerrado en su interior que quiere salir y (en el caso de naruto en quien te estás basando) de quien usan parcial o totalmente su poder. De todas formas, siempre será interesante ver como desarrollas las historias desarrollando las ideas de una forma u otra.
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DBM ha hecho algo parecido con Tapion.
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DBM ha hecho algo parecido con Tapion.
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Una cosa batosai, en las historias de cold, freezer (el que llegará a hakaishin en el universo de trunks y en otro donde este segundo freezer es el que está en universo 7 hoy en día) Hildegarn llegará a ser liberado, no se me haría nada raro que lo lograse teniendo una de las cajas (o dos en poder del imperio). Una cosa más, no me acuerdo de estas historias (lo que querían los emperadores del frío eran liberarlo o mantenerlo encerrado) emperadores del frio= freezer, cooler y cold
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Una cosa batosai, en las historias de cold, freezer (el que llegará a hakaishin en el universo de trunks y en otro donde este segundo freezer es el que está en universo 7 hoy en día) Hildegarn llegará a ser liberado, no se me haría nada raro que lo lograse teniendo una de las cajas (o dos en poder del imperio). Una cosa más, no me acuerdo de estas historias (lo que querían los emperadores del frío eran liberarlo o mantenerlo encerrado) emperadores del frio= freezer, cooler y cold
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Cold guardaba las cajas por petición de Sidra. Cooler fue manipulado por Salabim para arrebatárselas a Cold, aunque más tarde se dio cuenta de todo cuando conoció a Sidra. Freezer supo de las cajas cuando Cooler murió y le advirtió de una amenaza, así que decidió buscarlas.
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Cold guardaba las cajas por petición de Sidra. Cooler fue manipulado por Salabim para arrebatárselas a Cold, aunque más tarde se dio cuenta de todo cuando conoció a Sidra. Freezer supo de las cajas cuando Cooler murió y le advirtió de una amenaza, así que decidió buscarlas.
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yo recomiendo a todos ver dragon ball super es increíble si bien empezando padece sosa luego va agarrando mucha fuerza como la saga de goku black
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yo recomiendo a todos ver dragon ball super es increíble si bien empezando padece sosa luego va agarrando mucha fuerza como la saga de goku black
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Donde le doy me divierte a su comentario jajaajajaaja
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