Epílogo: Un futuro oscuro
En pocas horas, Lapis y Mai han llegado a su cabaña en las montañas.
– “Me alegro de que todo haya salido bien” – sonríe Mai.
– “Sí, solo ha sido un susto” – responde Lapis. – “Es frustrante ver que, después de tantos años, alguien aún ha podido manipularme de esa forma”.
– “Se supone que ahora solo puedo hacerlo yo” – dice guiñándole un ojo de manera cómplice.
El Número 17 sonríe, pero enseguida nota que algo no va bien. Una fuerte jaqueca vuelve a afectarle.
– “¿Lapis?” – titubea Mai preocupada.
– “C… C… Corre” – titubea el androide, que cae de rodillas.
– “¡¡LAPIS!!” – grita Mai aterrada.
Lapis alza su mano indicándole que se detenga.
– “No puedo… No puedo detenerle mucho más tiempo…” – dice el androide. – “¡¡HUYE!!”
Mai, asustada, echa a correr a través del bosque.
Mientras tanto, en un planeta remoto, el demonio Garlick, oculto tras su capa y capucha, se escabulle entre las sombras.
– “Si consiguiera el alma de Majin Bu… ¡Esa alma oscura convertida en demonio sería imparable! ¡Estoy seguro!” – cavila el demonio. – “Incluso es posible que pudiera… ¡Podría despertarle! Después de tantos años… ¡Los demonios podríamos volver a reinar!”
Garlick clava la esquirla de la esfera de Mojito en su cuerpo y nota como un inmenso poder le invade. De repente, la pupila de su ojo derecho se vuelve de color gris.
Garlick clava la esquirla de la esfera de Mojito en su cuerpo y nota como un inmenso poder le invade. De repente, la pupila de su ojo derecho se vuelve de color gris.
– “¡Y esos mortales pagarán la ofensa!” – sonríe el demonio de forma terrorífica.
En lo más profundo del Makai, una columna de hielo se alza en el centro de una caverna helada y lúgubre. En su interior, puede distinguirse la silueta de una misteriosa criatura demoníaca encerrada.
