ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Justice / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?
 
 
Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.
– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.
– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.
– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.
– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.
– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.
– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.
– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.
– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.
– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?”
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.
– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.
– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.
– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.
– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.
– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.
– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.
– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.
– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.
– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.
– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

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Dibujado por Ipocrito
– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.
– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.
– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.
– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.
– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.
– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.
– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.
– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.
– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.
– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.
– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.
– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.

ESPECIAL DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Especial DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?


Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.

– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.

– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.

– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.

– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.

– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.

– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.

– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.

– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.

– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?” 
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.

– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.

– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.

– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.

– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.

– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.

– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.

– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.

– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.

– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.

– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

Dibujado por Ipocrito

– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.

– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.

– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.

– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.

– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.

– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.

– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.

– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.

– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.

– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.

– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.

– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 48: La prueba de Karín

OMG // Capítulo 48: La prueba de Karín

Nuestros amigos contemplan al gigantesco murciélago que chirría frente a ellos.

– “¿De dónde han salido estos monstruos?” – se pregunta Ikose.
El vampiro intenta aplastar a Upa con su puño, pero éste le esquiva en el último instante.
Shapner apunta al monstruo con el cañón de su antebrazo.

– “Parece que me quedan dos cargas…” – dice el General observando un indicador de su arma.
– “Pues no falles” – responde Ikose, que golpea sus puños metálicos mientras avanza hacia el enemigo.
En ese momento, Lupo corre hacia el monstruo y le muerde el tobillo, agarrándose a él como un perro rabioso. El vampiro sacude su pierna para intentar librarse del lobo-hombre, que clava sus zarpas en la piel del murciélago.
Erasa apunta con su láser al enemigo y dispara, pero el murciélago se cubre con su ala derecha evitando que el ataque le lastime.
El vampiro abre su ancha boca y emite de nuevo un chirrido ensordecedor que hace retroceder a todos los presentes.
De repente, los puños de Ikose golpean al enemigo en la barbilla obligándole a cerrar la boca.

– “¡Ahora!” – exclama Erasa.
Videl se prepara para atacar, pero nota que su armadura empieza a fallar.

– “Maldita sea…” – se lamenta la Comandante. – “Necesito algo de tiempo.” – dice mientras cierra los ojos y empieza a concentrar su ki.
Shapner dispara su cañón, que arrasa el lugar e impacta contra el vampiro, el cual intenta protegerse con sus alas mientras es engullido por el poderoso ataque.
Mientras tanto, Gyuma sigue escalando la torre. Las fuerzas del joven guerrero empiezan a flaquear, y lucha para mantenerse consciente… pero fracasa, y se precipita al vacío. 
En ese momento, un extraño objeto amarillo aparece en escena procedente del cielo y le persigue a toda velocidad.
Cuando se disipa la polvareda levantada por el ataque de Shapner, se revela que el vampiro ha sobrevivido, pero ha perdido el tegumento de sus alas, que ahora se muestran esqueléticas.

– “Malditos…” – refunfuña el murciélago. – “¡Voy a beberme vuestra sangre!”
El vampiro intenta golpear a Videl, que sigue inmóvil, pero Ikose se interpone entre el enemigo y la Comandante y lanza sus puños metálicos contra el puño del vampiro, interceptándolo y deteniendo el golpe.

– “¿Aún no?” – le pregunta su compañero.
– “Un poco más…” – responde Videl.
Shapner empieza a cargar de nuevo su cañón.

– “Es mi último disparo…” – murmura el General.
Un grupo de indígenas lanzan sus lanzas atadas a cuerdas por encima del vampiro, intentando enredarle e inmovilizarle, pero todo es inútil frente al gigantesco enemigo.
Videl abre los ojos.

– “¡Estoy lista!” – exclama mientras su armadura empieza a emitir un extraño zumbido de refrigeración y emana vapor entre sus costuras.
– “¡Lista! ¡Lista!” – exclama Arale.
La Comandante ataca al enemigo y desaparece de la vista de todos.

– “¡Increíble!” – exclama Ikose. – “¡Se mueve como Son Gohan!”
Videl, gracias a la armadura, ha superado el límite humano. La Comandante da una patada al tobillo del vampiro, que se desequilibra y cae al suelo. Al intentar levantarse, Videl golpea la mano con la que se estaba apoyando y le derriba de nuevo.

– “¡Maldición!” – exclama el enemigo.
La Comandante salta por los aires y apunta al vampiro.

– “¡La armadura se está sobrecalentando!” – advierte Norimaki.
– “¿Lista, Arale?” – pregunta Videl a su nueva amiga.
– “¡Oyoyo!” – exclama Arale.
El vampiro se da la vuelta poniéndose panza arriba e intentando agarrar a Videl, pero Ikose lanza uno de sus puños para que la Comandante pueda usarlo de apoyo y esquivar al murciélago.

– “¡¡N’CHAAAAAA!!” – exclama Arale, lanzando su poderoso ataque contra el monstruo.
El ataque impacta de lleno contra el enemigo provocando una enorme explosión.
En la cima de la Torre de Karín, Gyuma despierta acompañado de un extraño ser felino.

– “Me tenías preocupado” – dice el gato.
– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gyuma.
– “Estás en la cima de la Torre” – responde el felino. – “Soy el duende Karín”.
– “¡¿Usted es Karín?!” – se sorprende el joven luchador. – “¿Pero cómo he llegado hasta aquí?”
– “Te desmayaste mientras escalabas” – responde el Karín. – “Kinton te salvó”.
– “¿Kinton?” – pregunta Gyuma.
Una nube amarilla, que estaba dando vueltas impacientemente a la torre, se acerca a Gyuma y le rodea como si fuera un perro contento de ver a su amo.

– “¡Muchas gracias!” – dice Gyuma mientras acaricia la nube.
– “Supongo que le recuerdas a un viejo amigo…” – dice el duende.
– “¡No tengo tiempo que perder!” – exclama Gyuma de repente, poniéndose en pie. – “¡Tengo que llegar hasta la Atalaya!”
– “No tan rápido.” – responde Karín. – “No puedes seguir adelante. Ni siquiera has llegado hasta aquí de forma legal… No puedo dejar que continúes.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Gyuma.
– “Son las normas.” – insiste Karín.
– “¡Pero mis amigos…!”- intenta hacerle recapacitar el joven luchador.
– “Lo siento, chico.” – responde Karín. – “Baja y súbela de nuevo.”
Gyuma parece frustrado, pero se detiene un instante y respira profundamente.

– “Maldita sea…” – murmura el joven guerrero.
El mestizo se da la vuelta, corre hacia la barandilla y salta sobre ella, dispuesto a lanzarse al vacío.

– “¡Espera, muchacho!” – le interrumpe Karín.
El chico se detiene, algo confuso.

– “Tu intención será suficiente esta vez…” – sonríe Karín, que no puede evitar ver a un joven Son Goku reflejado en ese muchacho.
– “¿De verdad?” – exclama Gyuma aliviado. – “¡Muchas gracias!”
Mientras tanto, la polvareda se disipa y revela al vampiro, que ha vuelto a su forma original tumbado en el suelo, boca arriba, con los ojos en blanco.

– “Lo hemos conseguido…”  suspira Shapner.
– “¡Hemos ganado!”  celebra Ikose.
Pero de repente, el vampiro se despierta.

– “¡Cuidado!” – avisa Punta.  “¡Sigue vivo!”
Videl intenta reaccionar, pero la armadura casi no tiene energía.

– “¡Arale, tenemos que movernos!”  exclama Videl.
– “Tengo sueño…” – responde su amiga.
En ese instante, Upa se abalanza sobre el monstruo, armado con la empuñadura afilada de una lanza, y ensarta el corazón de la bestia con la improvisada estaca.

– “Se acabó” – suspira Upa.
En la nave de Babidí, el mago y Dabra contemplan la escena en su bola de cristal.

– “Son más hábiles de lo que esperaba”  refunfuña el brujo.
– “Estamos perdiendo muchos hombres”  dice Dabra.
– “Deben sufrir”  sonríe Babidí.  “Sólo así aparecerá su salvador”.
– “Son Gohan…”  murmura el Rey de los demonios.
Nuestros amigos respiran aliviados, pensando que su combate a terminado.
En la cima de la torre, Gyuma y Karín han subido a la azotea.

– “¿Así que este bastón ha formado parte del legado de mi familia?”  pregunta el mestizo.
– “Así es”  responde Karín.  “Fue de tu tatarabuelo, de tu abuelo y de tu padre”.
– “Vaya…”  suspira mientras contempla el báculo.
– “Colócalo en el orificio y te llevará hasta la Atalaya de Kamisama”  explica el duende.
Gyuma coloca el bastón y lo agarra con fuerza, listo para empezara el ascenso.

– “Mucha suerte, muchacho”  sonríe Karín.
– “Estoy algo nervioso…”  admite Gyuma.
– “Si alguien puede hacer regresar al Guerrero Dorado, ese eres tú”  dice Karín.
El joven luchador mira confuso a Karín.

– “¡Alárgate, bastón mágico!”  grita Karín antes de que Gyuma puede hacerle ninguna pregunta, haciendo que el joven empiece su ascenso y desaparezca entre las nubes en un abrir y cerrar de ojos.

DBSNL // Capítulo 68: Diferencias

DBSNL // Capítulo 68: Diferencias
“No imagino lo que pudo pasar en tu Universo para hacerte cambiar de esta forma.”
Bérgamo intenta atrapar a Mirai Trunks, que le esquiva en el último momento, haciendo que el lobo golpee el suelo. 
Spade crea una jaula de ki alrededor de la mano de Bérgamo impidiéndole moverse.

– “¡Malditos!” – grita el lobo.
Bérgamo intenta golpear a Spade con su mano libre, pero Jaco le dispara en el ojo cegándole.

– “¡AAAH!” – exclama el lobo tapándose el ojo por el que está sangrando.
Mirai Trunks se ha elevado decenas de metros por encima de Bérgamo y agarra su espada fuerte con las dos manos como si fuera un estoque.

– “¡Esta es la fuerza combinada del Universo 5!” – exclama el saiyajín antes de empezar a descender rápidamente hacia el lobo, preparado para asestarle el golpe de gracia.
Bérgamo levanta la cabeza y logra ver a Mirai Trunks, pero ya es demasiado tarde.

– “¡No! ¡No!” – grita Bérgamo. – “¡NOOO!”
El saiyajín clava su espada entre los ojos del lobo, que cae de espaldas inerte, con la espada ensartada en su cráneo.
Cerca de allí, Cell ha roto la barrera de Shoku con ataques físicos y éste se ha quedado sin energía. La creación del Dr. Gero alza su mano y apunta al terrícola.

– “Puedes matarme, ¡pero no ganaréis este torneo!” – dice Shoku. – “¡No podréis derrotar a Jiren!”.
– “Tenéis muchas esperanzas puestas en él…” – dice Cell mientras busca a Jiren con la mirada y le encuentra observando a Goku y Hit. – “No parece que a él le importéis demasiado”.
– “Eso es porque no importamos” – responde el humano. – “El objetivo es ganar el torneo y asegurar la supervivencia de nuestro Universo. Nuestras vidas son irrelevantes.”
– “Uhm… ¡Jajaja! Vaya sarta de estupideces” – se burla Cell.
– “¿Acaso no estamos todos aquí para proteger nuestros Universos?” – insiste Shoku.
– “Yo estoy aquí para poner a prueba mi perfección” – responde Cell. – “Me importa un bledo lo que le pase al Universo.”
Shoku mira aterrorizado a Cell.

– “¿Y tú fuiste creado por Gero?” – dice el humano. – “¡No compartes sus ideales!”.
– “Vuestro Doctor Gero no conoció a Son Goku” – responde Cell. – “No conoció la derrota y la humillación. No conoció la necesidad de superarse a cualquier coste.” – añade. – “Tu Doctor Gero era débil y por eso vas a morir”.
Cell lanza una onda de ki con su mano y desintegra al participante del Universo 2.
Los ángeles observan el desarrollo del torneo.

– “Parece que tu Universo corre peligro” – le dice Mojito a Cucatail.
– “No te preocupes, Mojito” – responde ésta. – “Jiren va a ganar el torneo”.
– “¿Tan fuerte es?” – pregunta Kus.
– “Parece que pronto lo descubriremos” – responde Campahri, haciéndoles notar lo que está sucediendo en el ring.
Y es que Beerus, ya recuperado, y Champa, se acercan a Jiren.

En otro punto del ring, la herida del brazo de Nigrissi se regenera.

– “Maldito…” – murmura el participante del Universo 1.

– “He visto tus enfrentamientos” – responde el Dai Kaioshin. – “Conozco tus capacidades”.

Nasjorin extiende la mano izquierda hacia su enemigo.
– “No tengo tiempo para esto” – dice el Kaioshin.
En ese instante, Renso, transformado en Súper Saiyajín, con los ojos en blanco y claramente afectado por la magia de Salabim, se abalanza sobre el Nasjorin, que esquiva el puñetazo y contraataca con una patada, haciendo que el saiyajín retroceda.
Nigrissi aprovecha el momento para escabullirse de nuevo entre las rocas.
Renso apunta a Nasjorin con ambas manos y le lanza un poderoso ataque que el Dai Kaioshin del Universo 5 detiene fácilmente y comprime en una esfera cada vez más pequeña hasta que hacerlo desaparecer.
El Saiyajín vuelve a atacar y Nasjorin esquiva sus golpes.
– “Tanto poder y ningún control…” – murmura el Dios. – “Es una verdadera pena”.
Nasjorin concentra un ki luminoso en su mano derecha y después agarra la cara del saiyajín.
– “¡AAAAAAHHH!” – grita Renso como si la luz le quemara.

– “Tu corazón está lleno de oscuridad” – le dice el Dios. – “No puedes resistir la luz de Inugami”.
Renso cae arrodillado mientras su cuerpo se resquebraja emitiendo un fuerte resplandor blanco hasta estallar en una explosión de luz pura.
Nasjorin agacha la cabeza entristecido y murmura una plegaria por el saiyajín caído.

Lejos de allí, Son Gohan vuela a toda velocidad hacia Mr Bu, que está recibiendo una dura paliza por parte de Toppo, pero de repente se ve envuelto por la oscuridad.

Mientras tanto, Piccolo, el Dai Kaioshin del Universo 2 y Freezer están conversando.

– “¿Qué quieres, Freezer?” – le pregunta Piccolo poniéndose en guardia.
– “Tranquilo, namekiano” – responde el tirano. – “No quiero pelear contigo. Sería aburrido. Jujuju” – se burla. 
– “Está claro que esta gente confía mucho en ese tal Jiren” – dice Freezer. – “Así que quiero proponeros una tregua”.
– “¡No le derrotaréis!” – exclama el Dai Kaioshin del Universo 2. – “¡Aunque le ataquéis to…!”
Pero el rayo mortal de Freezer le atraviesa el pecho y el Dios cae de espaldas.

Dibujado por Ipocrito

– “Para ser un Dai Kaioshin, tienes muy malos modales, viejo” – dice el demonio del frío, algo molesto.
Piccolo, pese a conocer al tirano, se sorprende una vez más de su crueldad.

– “Cómo iba diciendo…” – continúa Freezer.
Toppo, que está machacando a Mr Bu, se percata de la muerte de su Dai Kaioshin.

– “¡Señor Madas!” – exclama Toppo.
La sangre de Piccolo se hiela al escuchar ese nombre.

– “¿Madas?” – murmura Piccolo. – “¿Cómo puede ser?”
Toppo vuela a toda velocidad hacia Freezer y le golpea, pero el tirano le esquiva y Toppo solo golpea el suelo.
El participante del Unvierso 2 insiste con sus ataques y dispara una ráfaga de ki con su brazo derecho extendido, como si de una ametralladora se tratara. Pero Freezer se limita a esquivar los ataques saltando de un lado a otro.
Piccolo se acerca al agonizante Dai Kaioshin. 

– “¿Eres Madas?” – le pregunta el namekiano. – “¿Eres nuestro Kaioshin de hace quince generaciones?”
El Dios no puede responder y parece ahogarse en su propia sangre.

– “Sé que posiblemente no te sirva de consuelo, anciano…” – le dice Piccolo, quitándole la máscara. – “…pero en nuestro Universo fuiste algo así como mi mentor”.
– “Im… Imposible” – dice a duras penas el Dios. 
– “No imagino lo que pudo pasar en tu Universo para hacerte cambiar de esta forma” – le dice Piccolo. – “Pero pese a las dificultades, creo que fuiste feliz en el nuestro”.
Una lágrima cae por el rostro del Dai Kaioshin mientras se queda sin fuerzas.

– “Descansa, viejo” – susurra el namekiano.
Vegeta choca contra unas rocas por un golpe de Gin, y ante él aparecen Goku y Hit.

– “¡Ya era hora!” – increpa Vegeta a Goku. – “¿Y éste quién es? ¿Te has ido a hacer amigos mientras yo peleaba?”
Hit avanza hacia el Hakaishin del Universo 1.

– “¿Va a atacarle sólo?” – pregunta Vegeta. – “¿A qué clase de idiota has traído?”.
Gin se ríe de Hit al verle acercarse a él desafiante. Hit saca las manos de sus bolsillos.

– “¿Otro idiota que se une a la fiesta? ¡Jajajaja!” – exclama el Hakaishin. – “¡No importa cuántos seáis!” – grita mientras se abalanza sobre Hit. – “¡Muere!”
Hit parece que no se mueve, pero Gin sale repelido ante la mirada estupefacta de los dos saiyajín y cae de espaldas.

– “¿Qué acaba de ocurrir?” – se pregunta atónito Vegeta.
– “¡Increíble!” – exclama Goku, que se disponía a tomarse su semilla senzu.

El asesino del Universo 5 aprieta la hebilla de su cinturón, haciendo que la parte inferior de su gabardina se separe y caiga al suelo, y se pone en guardia mientras el Hakaishin, furioso, se levanta con el labio ensangrentado.