OLD MAN GOHAN // Capítulo 36: Golpe a la Resistencia

OMG // Capítulo 36: Golpe a la Resistencia
Videl, Shapner, Ikose, Pilaf, Mai y Shu se reúnen para leer el mensaje cifrado de Killa.

– “Killa dice que debemos estar atentos.” – dice Videl. – “Silver tiene algo planeado para esta misma noche”.
– “¿Y si es una trampa?” – pregunta Shu.
– “Confío en Killa” – responde la Comandante. – “Su información siempre ha sido precisa y luchó a nuestro lado en Orange City.”
– “No ha habido ningún altercado en los alrededores del castillo…” – dice Mai. – “Nuestros hombres ya deberían haber visto algo…”
De repente, un gran estruendo suena en el exterior, como si se derrumbara parte del castillo.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – exclama Ikose.
– “¿Nos atacan?” – se pregunta Pilaf.
Shapner corre hacia la ventana, pero no avista nada extraño en los alrededores. Al mirar hacia abajo, ve un enorme pilar clavado en la pared del castillo.

– “¿Pero qué diablos…?” – se pregunta Shapner.
En ese instante, el techo se derrumba y aparece un extraño ser mitad humano y mitad robot, vestido con una túnica rosa y luciendo una larga coleta negra. El misterioso individuo se coloca rápidamente detrás de Pilaf y le atraviesa con una gran cuchilla que sale de su brazo izquierdo.

– “¡Pilaf!” – exclama Mai.
– “¡Maldito!” – grita Shu, que desenfunda su arma y dispara al asesino.
El individuo detiene todas las balas disparadas por el pequeño zorro para después dejarlas caer al suelo de una en una.

– “¡Ganaremos tiempo!” – exclama Mai, que también dispara el asesino. – “¡Salid de aquí!”
Videl se pone en guardia, pero Shapner la agarra del brazo y tira de ella hacia la salida.

– “¡NO!” – exclama Videl. – “¡No podemos dejarles aquí!”
– “¡La resistencia te necesita!” – insiste Ikose, que dispara al asesino mientras retrocede junto a Videl y Shapner.
El asesino alza su mano derecha, que revela un cañón, y apunta a Shu y Mai.

– “¡¡DODONPA!!” – exclama el ciborg, disparando un potente ataque de ki que causa una gran explosión y abre un enorme boquete en la pared del castillo.
El trío de amigos corre por los pasillos del castillo cuando encuentran al hijo de Videl, que se dirigía preocupado hacia el lugar de la explosión.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – pregunta el chico.
– “¡El Imperio ha enviado a un asesino!” – exclama Ikose.
– “¡No es momento de explicaciones!” – les apremia Shapner.
Videl agarra a su hijo del brazo y tira de él para que les siga.

– “¡Vámonos!” – dice la General.
– “¿Y los demás?” – pregunta el joven soldado.
– “¡No podemos enfrentarnos a alguien como él!” – insiste Shapner.
Al salir del castillo y dar unos cuantos pasos, el asesino, con sus manos en la espalda, cae del cielo y les corta el paso.

– “¿Va a alguna parte, Sargento Violet?” – se burla el ciborg.
Videl, Shapner e Ikose se colocan frente al joven para protegerle.

– “Atrás” – le dice Shapner al chico.
– “Podemos hacerlo…” – murmura Ikose.
– “¿Estáis listos?” – les pregunta Videl.
El asesino sonríe despreocupado.

– “¡Taiyo-ken!” – exclama Videl emitiendo un fuerte destello.
– “Pero, ¿cómo…?” – se extraña el asesino.
Shapner e Ikose flanquean al enemigo y rápidamente se abalanzan sobre él, pero el asesino les repele con un codazo a Ikose y una patada en el abdomen a Shapner, que caen noqueados.

– “¿Pretendes sorprenderme con una de mis técnicas?” – sonríe el enemigo.
– “¿Tu… tu técnica?” – titubea Videl.
– “No sé dónde la has aprendido, pero te felicito.” – continúa el asesino. – “Si no fuera por mis ojos mejorados habría caído en la trampa”.
Videl se pone en guardia dispuesta a enfrentarse a su rival.

– “Mamá…” – dice preocupado el chico.
– “¡Aléjate!” – exclama ella. – “¡Huye!”
El joven no sabe qué hacer y permanece inmóvil a causa del miedo.
Videl concentra su ki en su mano derecha y se abalanza sobre el asesino, que le esquiva fácilmente con un salto lateral.
El puñetazo de Videl se estrella contra el suelo creando un pequeño cráter de poco más de un metro de diámetro.

– “¡Impresionante!” – se burla el enemigo.
Videl vuelve a arremeter contra el asesino, que vuelve a esquivarla una y otra vez.

– “Parece que tu nivel está muy por encima del de tu padre” – sonríe el asesino.
– “¡No te atrevas a hablar de él!” – grita Videl.
Finalmente, el enemigo detiene un puñetazo de la General y tira de ella hasta quedarse a escasos centímetros de su cara.

– “Matarle ni siquiera fue divertido” – le confiesa el asesino.
Videl se queda petrificada al enterarse de que está frente al hombre que asesinó a su padre.
El enemigo golpea a Videl y ella cae de espaldas y se desliza varios metros sobre el árido suelo.
La General no se rinde y se pone en pie de nuevo.

– “Orgullosa…” – se burla el asesino mientras prepara la cuchilla en su antebrazo.
– “Eres un asesino…” – murmura Videl enfadada.
– “Ese es mi trabajo” – responde sonriendo. – “Esto no es nada personal. No me importa el Imperio, ni la Resistencia. Pero unos pagan mejor que otros.”
Shapner intenta ponerse en pie. Ikose sigue inconsciente.

– “Huye… Videl…” – intenta advertirla el ahora General.
– “No voy a huir de alguien como tú” – dice la General. – “No te tengo ningún miedo”.
El asesino alza su cuchilla y se prepara para atacar.

– “Mejor” – responde sonriente. – “Eso me evita tener que perseguirte.”
El ciborg avanza hacia Videl rápidamente con la cuchilla por delante, dispuesto a atravesar el corazón de la General.
En el último instante, alguien se interpone entre ambos y golpea la cuchilla cruzando ambas manos, partiéndola en múltiples trozos. 
El asesino y el salvador de Videl quedan a varios centímetros el uno del otro y sus miradas se cruzan. 
El enemigo retrocede sorprendido.

– “Esos ojos…” – murmura el ciborg. – “Los he visto antes…”
El hijo de Videl ha salvado a su madre.
Shapner y Videl se sorprenden de la fuerza y velocidad demostrados por el chico.

– “Gyuma…” – murmura la madre.
El chico muestra una mirada seria y enfocada nunca vista antes en él, pero al instante parece salir del trance y recupera su carácter inocente habitual.

– “¿Crees que puedes retarme, chico?” – dice el asesino furioso.
El pánico se apodera del joven, que vuelve a quedarse petrificado por el miedo.
El asesino, enfadado y frustrado, apunta con su cañón al chico.

– “¡DODONPA!” – grita el ciborg.
Un poderoso y concentrado ataque de ki viaja a gran velocidad hacia el muchacho pero, de repente, alguien se interpone entre él y el ataque, desviándolo hacia el cielo.
Un extraño ser de tez violeta, orejas puntiagudas y pelo blanco en formando una cresta y vestido con un extraño ropaje de color azulado, ha aparecido de la nada y ha repelido el ataque con un ligero golpe con el dorso de su mano.

– “¿Qué?” – murmura el asesino confundido. – “¿Quién demonios eres tú?”
– “Deberías hablarle con más respeto” – dice una voz profunda a la espalda del ciborg. – “Estás ante un Dios”.
El asesino se da la vuelta y ve a un gran hombre de piel rosada y pelo largo, lacio y blanco, con semblante serio y aspecto anciano, con una ropa similar a la del pequeño ser, pero de color granate.
El ciborg retrocede nervioso y apunta a ese extraño hombre.

– “Tranquilo, Tao Pai Pai” – dice el pequeño de los dos.
– “¿Quiénes son estos?” – se pregunta el asesino en silencio. – “Esto empieza a complicarse más de lo esperado…”
– “Mi compañero ya te ha respondido a esa pregunta” – le dice el ser de tez violeta.
Videl se coloca delante de su hijo en actitud protectora y el extraño ser se percata.

– “No temas, Videl” – dice el pequeño ser. – “No pretendemos haceros daño”.
Tao Pai Pai, aterrorizado al presenciar las capacidades psíquicas y físicas de esos dos extraños seres, decide que su mejor opción es escapar, y de su antebrazo libera una cápsula que se convierte en una bomba de humo, que detona al tocar el suelo.

– “¡Va a huir!” – exclama Shapner.
El humo envuelve a todos los presentes ante la pasividad de los dos recién llegados.
Al disiparse la humareda, nuestros amigos pueden ver en el horizonte a Tao Pai Pai, que se aleja corriendo.

– “Todo tuyo, Kibito” – dice el pequeño de los seres.
El grandullón desaparece un instante y reaparece cargando con Tao Pai Pai bajo su brazo derecho, que se encuentra inconsciente.

– “Pero, ¿qué diablos…?” – murmura Shapner.
El pequeño sonríe de forma simpática y se acerca a Videl, que retrocede recelosa, y le ofrece su mano.

– “Siento no haberme presentado todavía” – dice el ser violeta. – “Me llamo Shin”.

DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses

DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses
“Bajaste la guardia”
Son Goku y Champa se enfrentan a Sidra, que no muestra dificultades para luchar contra ambos.

– “Un saiyajín usando ki divino…” – dice Sidra mientras esquiva los ataques de Goku. – “¿Tan desesperado está vuestro Hakaishin?”
Sidra repele a Champa y golpea a Goku repetidamente, haciéndole retroceder.

– “¡Tu raza debió ser eliminada como lo fue en nuestro Universo!” – le dice antes de golpearle y lanzarle contra el suelo.
Son Goku se levanta magullado, pero dispuesto a continuar el combate.

– “No eres el primero que intenta eliminarnos” – dice sonriendo.
Champa observa a Son Goku.

– “Tiene agallas…” – murmura esbozando una leve sonrisa, también herido.
En ese momento, Champa oye un zumbido suave que va en aumento, como si un enjambre de abejas se acercara a él a toda velocidad, y de entre el polvo aparecen tres Cell Jr que le atacan sin piedad.

Cerca de allí, Gin castiga a Vegeta que, pese a estar transformado en Súper Saiyajín Blue, está siendo superado por el Hakaishin. Gin le golpea y le estrella contra el suelo.

– “Un perro sin correa” – le dice Gin mientras Vegeta se reincorpora – “Has superado mis expectativas, pero eres sólo eso.” – continúa el Hakaishin. – “Ríndete y no te haré sufrir”.
– “¡Jajaja!” – ríe Vegeta a plena carcajada, confundiendo a Gin. – “Realmente no comprendes lo que significa ser un saiyajín” – responde sonriendo.
Beerus lucha contra Liquir y Freezer, que intentan acorralarle empujándole hacia el límite del terreno de combate.

– “¡No tenéis el nivel suficiente!” – exclama Beerus saltando sobre ellos para situarse a sus espaldas y lanzando un ataque de ki a Freezer que le desintegra.
– “Maldita sea…” – murmura el zorro al comprobar que ha perdido a su apoyo y encontrarse entre Beerus y la nada.
– “¿Quieres saltar tú sólo o necesitas que te empuje?” – se burla nuestro Dios de la destrucción.
– “La imprudencia no es propia de ti…” – dice la voz de Freezer, que está detrás de Beerus apuntándole con el dedo.
– “Inmortal…” – murmura Beerus. – “Se me olvidó ese detalle…”
Liquir apunta a Beerus con su mano.

– “¡Jajajaja!” – ríe el Hakaishin del Universo 6. – “¡Parece que se acabó, Beerus!”
Pero un rayo fucsia atraviesa el pecho del Dios zorro, que escupe sangre al momento.
Beerus se da la vuelta y efectivamente, Freezer es quién ha acabado con el que se supone era su aliado.

– “Bajaste la guardia” – dice Freezer esbozando una terrorífica sonrisa.
El Hakaishin del Universo 6, con los ojos en blanco, cae al vacío y desaparece en la nada.

– “¿Y ahora qué, Freezer?” – le dice Beerus.
– “Eres demasiado fuerte para mí” – responde el demonio del frío. – “Lo admito. No soy idiota.”
– “¿Te rindes?” – le pregunta Beerus algo desconcertado.
– “Simplemente te considero un mejor aliado” – responde sonriendo Freezer. – “Dejemos nuestro enfrentamiento para otro momento…” – dice dándose la vuelta y alejándose caminando tranquilamente.
Zamas se encuentra frente al Dai-Kaioshin del Universo 3, una versión de él mismo.

– “Gracias” – dice Zamas, que le agradece que le salvara de los tres Kaioshin del Universo 4.
El Zamas Dai-Kaioshin le pone su espada de ki en el cuello con un movimiento rápido. Zamas no entiende lo que está pasando.

– “En algún momento vas a tener que elegir un bando…” – le susurra el Kaioshin Supremo al oído. – “… espero que…” – pero el puño de Mr Bu, que parece proceder de lejos, golpea al Dios en la mejilla, alejándole de nuestro Zamas.
Mr Bu llega hasta Zamas, que aún está en estado de shock, y le cura con su magia.

Shisami sigue enfrentándose a los dos lobos del Universo 1. Su cuerpo desprende un brillo rojizo y su velocidad ha aumentado. El toro embiste sin cesar a sus dos enemigos, que intentan esquivarle, pero sin éxito en múltiples ocasiones.

Cada choque causa quemaduras importantes a los lobos.

– “Estoy harto…” – murmura Lavander.

Los puños del lobo amarillo empiezan a emitir un vapor morado y denso.

El toro embiste de nuevo, pero Lavander lo esquiva y le toca con su mano en el hombro.

Shisami mira extrañado como el vapor morado se queda unos instantes en su hombro, pero termina desapareciendo.

– “¡¿Cómo es posible?!” – exclama el Lavander.
– “Mi cuerpo está a una temperatura demasiado elevada.” – sonríe Shisami. – “Tus toxinas se desnaturalizan a tan altas temperaturas y se vuelven inocuas.”

El lobo, frustrado, concentra aún más el veneno en sus puños.

– “Eso habrá que verlo…” – responde el lobo.

En mitad del grupo del Universo 2, Toppo ha agarrado a Piccolo y le estruja entre sus gigantescas manos ante la mirada del resto de participantes de ese Universo.

– “Siento tener que hacer esto” – dice Toppo. – “Le respeto por ser un Dai-Kaioshin” – continúa mientras sigue apretando, pese a los gritos desesperados del namekiano. – “No es nada personal”.
Sidra se encuentra flotando frente a Goku, que está malherido y bastante agotado.

– “¡Desaparece!” – grita el Hakaishin lanzando una gigantesca y aterradora esfera de ki morado a nuestro amigo.
Goku observa el ataque acercándose y aprieta fuerte los puños mientras se levanta.

– “No tengo otra opción…” – murmura resignado. – “Maldición… Esperaba no tener que recurrir a esto tan pronto…”
Pero en el último instante Beerus y Champa aparecen frente a él, y el Hakaishin del Universo 7 patea el ataque hacia el cielo.
Champa deja caer un brazo de Cell Jr que aún tenía en su mano y lo pisa, haciéndolo estallar.

– “Este combate es nuestro” – dice Beerus.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

Emperador Freezer / Parte III: Mitos y leyendas
“¡Una nave está entrando en la atmósfera!”


Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos

DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte III: Mitos y leyendas
Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos