OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.
– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.
– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.
– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.
– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.
– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.
– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.
– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.
– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.
– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.
– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.
– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.
– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.
– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.
– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.
– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.
– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.
– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.
– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.
– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.
– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.
– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.
– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra
– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.
– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.
– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.
– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.
– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.
– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.
– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.
– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.
– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”
El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.
– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.
– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.
– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.
-“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?”
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.
– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.
– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes.
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.
– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.
– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.
– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

Ha vueltooooooooooo!!!!Ya era hora ajajajajajajUn saludoooooooo
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Un saludo 🙂
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#SaveKrispin
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En ese momento Cell sintio el verdadero terror .Como Gohan se entere de la muerte de Gyuma , se va a cabrar mas con Cell , espero que Cell no le de por Autodestuirse
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Veremos 😉
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