OLD MAN GOHAN // Capítulo 28: Chispa de esperanza

OMG // Capítulo 28: Chispa de esperanza
Son Gohan, tras una dura sesión de entrenamiento en la montaña, vuelve a su casa en Villa Aru, donde le aguarda Lunch, con quien comparte hogar.
Al entrar en la vivienda, Son Gohan se encuentra a Lunch, con melena rubia, sentada en una silla, inyectándose un potente anti-histamínico en vena; algo que, según parece, ya es una costumbre.
Algo se rompe en el corazón de Gohan cada vez que ve a la amiga de su padre con la aguja y no puede evitar hacer una mueca de desagrado.

– “Sabes que lo necesito” – se excusa Lunch.
– “Deberías descansar de vez en cuando” – le dice Gohan. – “Nos iría bien tener la otra Lunch por aquí alguna vez. La bondad y la gentileza no son cualidades que abunden hoy en día”.
– “Por eso no puede volver” – responde Lunch. – “Es débil. No podría soportar este mundo”.
Son Gohan se acerca a Lunch y le hace una carantoña en la mejilla.

– “Yo no dejaría que le pasara nada” – dice el mestizo, antes de inclinarse para besarla.
En el océano del norte, Cell ha estado bombardeando la zona al azar durante horas, esperando acertar en el blanco: el submarino del Ejército Real.
Suno, Erasa y el Dr. Normimaki, notan como las explosiones son cada vez más cercanas.

– “Necesitamos un milagro…” – murmura Erasa.
Mientras tanto, el equipo Zulú avanza hacia la Capital del Este. El Número 8 ayuda al Número 16.

– “Vamos muy despacio” – se queja Shapner.
– “Es por vosotros” – responde malhumorada la Número 18.
– “Es mejor ir despacio” – responde el Número 16. – “No debemos llamar la atención de Cell.”
Ikose, que oye las explosiones a lo lejos, ya ha tenido suficiente. No puede permitir que sus amigos mueran. 
El joven soldado se detiene de repente.

– “Seguid sin mí” – dice Ikose, sorprendiendo a todos. – “Voy a volver para ayudarles”.
– “¡No!” – responde Shapner. – “Ya hemos hablado de eso. ¡Debemos seguir adelante!”
– “¡Esa cosa mató a mi hermano!” – responde Ikose. – “No dejaré que mate a nadie más”.
El Número 16, se da cuenta del tormento que está sufriendo el pobre chico.

– “Iré yo” – interviene el androide.
– “¿Tú?” – le responde la Número 18. – “¿En este estado?”
– “Os estoy retrasando…” – responde el androide. – “… y creo que aún puedo detener a Cell.”
– “Pero, ¿cómo?” – le pregunta Videl.
El androide esboza una sonrisa triste.

– “Ha sido un placer conoceros a todos” – responde el Número 16.
– “Acaso pretendes…” – murmura sorprendida la Número 18.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shapner.
– “Va a autodestruirse” – responde el Número 8.
– “Tengo una potente bomba en mi interior” – responde el Número 16. – “El Dr. Gero la instaló como último recurso para matar a Son Goku… pero él ya está muerto, y mi existencia ya no tiene sentido”.
Sus palabras entristecen al grupo.

– “Tengo que decir que me habéis sorprendido gratamente” – continúa el Número 16. – “Creo que, pase lo que pase, cuando salga el Sol, el mundo será un poco mejor”.
– “¡No seas estúpido!” – interviene la Número 18. – “¡No te sacrifiques por unos humanos!”.
El Número 16 se aparta del Número 8 y consigue mantenerse en pie.

– “Deja de ocultar tu alma rota detrás de todo ese odio” – responde el androide 16. – “En el fondo, no eres una mala persona. Tampoco lo era el Número 17.”
A Shapner no parecen gustarle esas declaraciones.

– “El Dr. Gero convirtió a dos humanos solitarios y maltratados en monstruos.” – continúa el androide. – “Pero queda humanidad en ti. Puedo verlo en tus ojos. Tienes miedo, y por primera vez en muchos años, te sientes débil.”
Las palabras del androide parecen clavarse en el corazón de la Número 18 como un punzón.

– “Os deseo mucha suerte” – finaliza el Número 16. – “Y si veis al hijo de Goku, decidle que, además de ser mi misión, hubiera sido un honor enfrentarme a su padre.”
El androide se eleva lentamente.

– “Les dejo en tus manos, Número 8” – sonríe el robot antes de marchar hacia el norte.
En la Sala del Espíritu y el tiempo, Son Gohan agoniza en el suelo. La ampolla de Agua Ultradivina se encuentra tirada, abierta y vacía. Los gritos del mestizo se pierden en la nada de la infinita sala blanca.
Una vez más, Gohan llega a su casa de Villa Aru tras un día de entrenamiento en las montañas. Esta vez, le recibe Lunch con su melena azul.
Lunch se abalanza sobre él cuando cruza el umbral de la puerta y le abraza con fuerza.

– “¡Te he preparado la cena!” – dice con voz angelical.
– “¡Muchas gracias!” – responde Gohan. – “¡Huele delicioso!”
Cell harto de disparar sin resultados, alza su dedo índice hacia el cielo, formando una esfera de ki oscura rodeada por rayos rojos.

– “¡Ya estoy cansado de juegos!” – exclama la criatura. – “¡Destruiré toda la zona y buscaré los pedazos de la Número 18!”
El androide 16 vuela torpemente hacia dónde se encuentra Cell.

– “¡Cell!” – grita el robot.
El insecto le oye y deja que la esfera que había formado se disipe.

– “¿Sigues con vida?” – se burla Cell. – “El Dr. Gero le puso un empeño especial a tu modelo…”
– “¡Aún no hemos terminado!” – responde el Número 16.
– “Yo creo que sí” – responde Cell, sabiéndose superior. – “¿Se te han freído los circuitos? No puedes ganarme… y menos en este estado tan deplorable.”
El androide, aún sabiendo que va a perder, se pone en guardia a duras penas.
En el submarino, los aterrorizados tripulantes se preguntan qué está ocurriendo, pues de repente han cesado las explosiones y las sacudidas.

– “¿Es que se ha hartado?” – se pregunta Senbei.
– “Espero que los demás sigan con vida” – se preocupa Erasa.
– “Tenemos que aprovechar este momento y escapar” – murmura Suno. – “Puede que no tengamos otra oportunidad”.
En la superficie, Cell avanza lentamente hacia el Número 16, hasta colocarse frente a él, a escasos centímetros. El androide tiembla de impotencia.

– “¿Qué piensas hacer, pedazo de chatarra?” – se burla la criatura.
De repente, la expresión en el rostro del Número 16 cambia por completo y muestra una sonrisa confiada que Cell no comprende.
El androide se abalanza sobre Cell y le abraza con fuerza, impidiendo su movimiento.

– “¿¡Qué estás haciendo!?” – se sorprende el insecto.
– “Este es tu final, Cell” – responde el androide. – “¡Voy a llevarte a infierno yo mismo!”
– “¡Suéltame!” – exclama Cell mientras intenta liberarse.
– “¡MUERE!” – grita el androide, mientras su pecho se ilumina intensamente.
Videl y los demás siguen su camino hacia la Capital del Este, cuando una fuerte luz les alcanza un momento antes de escuchar un estruendo ensordecedor. Al darse la vuelta, ven la gigantesca explosión en el cielo.

– “Lo ha hecho…” – titubea Shapner. – “Se ha autodestruido…”
– “Número 16…” –  murmura Videl.
En unos instantes, la onda expansiva les alcanza y les derriba. El fuerte viento lleva consigo escombros, que pasan a escasos metros de nuestros amigos. De repente, un trozo del muro de la Muscle Tower va directo hacia ellos. Todos se cubren como pueden, pero algo se interpone entre ellos y los escombros. Para sorpresa de todos, la Número 18 ha dado un paso al frente y ha levantado una barrera protectora.
El submarino también sufre la onda expansiva, que ha provocado violentas corrientes en el fondo marino. El navío choca contra unas rocas rocas y se resquebraja, provocando una masiva entrada de agua en su interior.

– “¡Tenemos que abandonar el barco!” – ordena la Coronel Suno.
La luz, el estruendo y el fuerte viento creados por la explosión han llegado hasta la Torre de Karín y llaman la atención de sus dos inquilinos, que se acercan a la barandilla para contemplar el aterrador espectáculo.
El pelotón Zulú se levanta y se sacude el polvo.

– “Gracias, Número 18” – dice Videl, asombrada de que la androide les haya protegido.
– “¿Gracias?” – responde la androide. – “Sólo me protegía a mí. Que vosotros estuvierais detrás ha sido casualidad”.
Videl sonríe, pues sabe que la androide sólo intenta disimular.

– “Puede que el Número 16 tuviera razón…” – piensa la Sargento.
La androide se eleva unos centímetros del suelo.

– “Tengo que saber si esa cosa está muerta de verdad” – dice la Número 18 antes de salir volando hacia la zoca cero.
– “¡No! ¡Espera!” – exclama Shapner, pero la androide le ignora.
Son Gohan regresa de la montaña, una vez más, después de su entrenamiento. Hay una multitud en la entrada de la Villa y la gente parece agitada. Pocawatha y la tortuga Umigame se encuentran entre ellos.

– “¿Qué está pasando?” – le pregunta Gohan a Pocawatha.
La mujer parece no atreverse a responder a Son Gohan.

– “Han atacado el convoy que volvía de la Capital del Este” – interviene Umigame. – “Hemos perdido contacto con Lunch”.
– “¿¡Cuándo ha ocurrido!?” – exclama Gohan preocupado.
– “Hace unas horas” – responde Umigame. – “Johnny ha salido con unos cuantos hombres en su búsqueda”.
– “¿Han sido los androides?” – pregunta Gohan nervioso.
– “No.” – responde Pocawatha. – “Han sido bandidos. Posiblemente los Hijos de Orin”.
En la zona cero, el hielo de la zona ha sido derretido y un gran cráter se llena con el agua del océano. En la costa, un malherido Cell, sin piernas, sin cola y con sólo un brazo, se arrastra fuera del agua.

– “Maldito cubo de tornillos” – refunfuña Cell mientras se arrastra. – “Ese idiota me ha hecho sentir miedo durante un instante…” – dice antes de regenerarse.
En el último instante, Cell consiguió liberarse y disparar en el abdomen al Número 16, partiéndolo en dos, y pateó la parte superior con todas sus fuerzas hacia el cielo.
El lagarto se pone en pie.

– “Que extraño…” – piensa Cell mientras contempla sus manos y aprieta los puños. – “Me siento más fuerte que antes… ¿es este el poder de las células saiyajín?” – sonríe el insecto.
Un tenue zumbido llama la atención del lagarto.

– “Alguien se acerca” – murmura Cell.
El pelotón Zulú camina hacia el lugar de la explosión cuando Videl se detiene de sopetón.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Shapner.
– “Tengo un mal presentimiento…” – responde Videl.
La Número 18 llega a la zona y contempla el cráter desde el cielo.

– “No puede ser que Cell haya sobrevivido a esto” – piensa la androide, mientras desciende.
De repente, Cell aparece detrás de ella y el miedo la embarga al notar la presencia del insecto.

– “Me alegro de que hayas vuelto” – se burla Cell. – “¿Acaso has aceptado tu destino?”
La androide se da la vuelta y retrocede lentamente.

– “Sigues vivo… pero ¿cómo?” – murmura la Número 18.
– “Se lo debo a las células saiyajín y a las namekianas” – responde el insecto. – “Son una combinación realmente increíble”.
– “No vas a salirte con la tuya” – dice la androide. – “¡No dejaré que me absorbas!” – exclama mientras le dispara una onda de ki.
Cell ni se molesta en esquivar un ataque tan débil.

– “Deberías estar orgullosa, Número 18” – le dice Cell mientras prepara su cola. – “Vas a formar parte del organismo perfecto”.
En ese instante, un coche volador, con los asientos vacíos, aparece por la izquierda de Cell.

– “Pero, ¿qué…?” – se extrañan Cell y la androide.
– “¡YAAAH!” – grita alguien que sorprende al insecto por su derecha y le corta la cola con una katana.
Cell y la androide están desconcertados ante lo sucedido.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta la Número 18, sorprendida.
El rechoncho samurái se coloca en guardia mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

– “Sólo alguien que pasaba por aquí” – responde el guerrero.
Cell analiza al recién llegado.

– “Tú… ¡eres Yajirobe!, ¿verdad?” – le dice el insecto.
– “¿Yajirobe?” – reconoce el nombre la Número 18.
– “Veo que me conocéis…” – sonríe nervioso el samurái.
– “El ordenador de la Red Ribbon lo sabe todo” – responde Cell. – “Y también sabe que eres un cobarde” – se burla el insecto.
– “Lo soy…” – responde algo avergonzado Yajirobe – “Y por eso no he venido sólo” – añade esbozando una media sonrisa.
En ese momento, una lanza atraviesa el pecho de Cell.

– “¿Más cucarachas?” – se pregunta el insecto.
Al darse la vuelta, ve al hombre de aspecto indígena que acaba de lanzarle la lanza. Upa también ha llegado.
Cell, aún sin cola y con la lanza atravesándole, se ríe a carcajadas.

– “¡JAJAJA! ¿Y creéis que vosotros dos vais a derrotarme?” – se burla.
Yajirobe sonríe desafiante.

– “Puede que no podamos derrotarte” – le dice el samurái. – “Pero lucharemos hasta el final, tal y como nos enseñó Son Goku”.
En ese instante, decenas de cazas del Ejército Real sobrevuelan la zona.
El pelotón Zulú, que aún camina hacia el lugar de la batalla, observa en el cielo que han llegado los refuerzos.

– “¡El Ejército Real!” – exclama Ikose.
– “¡Han venido!” – exclama Shapner.

De repente, se oye un estruendo acercándose.

– “¡Se acerca alguien!” – exclama Videl.
En el mar, dos barcos con bandera pirata se acercan a la costa. Punta y Bacterian capitanean las embarcaciones.

– “Habéis tenido suerte de que os encontráramos” – le dice Punta a su acompañante.
– “Os estamos muy agradecidos” – responde Suno mientras se coloca la máscara antigás, igual que el resto de soldados supervivientes.
– “¿Estáis seguros de esto?” – pregunta Erasa.
– “Lucharemos” – responde Punta mientas desenfunda su espada y la levanta hacia el cielo. – “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclama.
La tripulación de ambos barcos repite el grito al unísono.

– “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclaman todos.
– “¡Por Son Gohan!” – responde Bacterian desde su embarcación.
– “¡Por Son Gohan!” – repiten todos.
En una colina cercana, soldados del Ejército Real y un grupo de aldeanos armados observan el campo de batalla. Detrás de ellos se acumulan los robots de combate y los tanques. El ataque está encabezado por el General Satán, Videl, Shapner, Ikose, el Número 8, Pocawathwa y el Rey Gyuma.

– “¿Estás segura de que vendrá?” – le pregunta Satán a su hija.
– “Estoy segura” – responde Videl.
– “Más nos vale” – añade Shapner.
– “¿Tu que crees?” – le pregunta Pocawatha al gigantesco hombre con armadura que se encuentra a su lado, cargando una enorme hacha en su hombro.
– “Confía en mi nieto” – responde el Rey Gyuma, que ha vuelta a enfundarse su vieja armadura después de muchos años. – “Al fin y al cabo, es hijo de Son Goku.”
Desde el lugar se escuchan los cánticos provenientes del mar.

– “¡Por Son Gohan!” – se une el Rey Gyuma.
– “¡Por Son Gohan!” – exclaman los aldeanos y los soldados a la vez.
Cell y la Número 18 observan incrédulos a la multitud que se está agrupando a su alrededor.
Yajirobe sonríe.

– “¿Estás viendo esto, Goku?” – murmura sonriendo mientras se pone en guardia. – “La Tierra vuelve a tener esperanza… ¡gracias a Son Gohan!”

131 thoughts on “OLD MAN GOHAN // Capítulo 28: Chispa de esperanza

  1. Comenté una vez en twitter que Deja Vu, aunque no encaje con el estilo de la serie, la imaginé en el típico vídeo recopilatorio de YT (normalmente tienen canción de Linkin Park XD) de Gohan enfrentándose a los Número 17 y 18 en Orange City. No fue un comentario muy en serio, pero sí es cierto que la letra encaja en ese momento.

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  2. Comenté una vez en twitter que Deja Vu, aunque no encaje con el estilo de la serie, la imaginé en el típico vídeo recopilatorio de YT (normalmente tienen canción de Linkin Park XD) de Gohan enfrentándose a los Número 17 y 18 en Orange City. No fue un comentario muy en serio, pero sí es cierto que la letra encaja en ese momento.

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  3. Lunch tiene una edad similar a la de Bulma. En un mundo post-apocalíptico, las relaciones convencionales pasan a un segundo plano y los sentimientos se confunden.

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  4. Lunch tiene una edad similar a la de Bulma. En un mundo post-apocalíptico, las relaciones convencionales pasan a un segundo plano y los sentimientos se confunden.

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  5. Si, pero si Buu despierta estará en un apuro mayor, ya que Cell es alguien débil al lado de Kid Buu o Super Buu, aunque está cerca de Buu (el gordo).

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  6. ¿Numero 16 se ha sacrificadooooo? AlaaaaaaaaaBuah esto esta emocionanteeeeQuiero saber mas de Lunch, inyectandose anhistaminicos como si fuera heroin. jajaajUn saludoooooooo

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  7. ¿Numero 16 se ha sacrificadooooo? AlaaaaaaaaaBuah esto esta emocionanteeeeQuiero saber mas de Lunch, inyectandose anhistaminicos como si fuera heroin. jajaajUn saludoooooooo

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