OLD MAN GOHAN // Capítulo 10: Esperanza

OMG // Capítulo 10: Esperanza
En Villa Aru, todos han salido de sus casas y escuchan las explosiones a lo lejos, viendo los resplandores reflejados en el cielo.

– “Son Gohan…” – murmura Videl.
Finalmente, el estruendo cesa. El fuerte de los bandidos ha quedado arrasado. Unas pocas mujeres y niños salen de un sótano lleno de humo y Son Gohan clava en ellos su mirada llena de odio y alza su mano en su dirección. Ellos retroceden aterrorizados.
Son Gohan cierra los ojos con fuerza haciendo una mueca de dolor y vuelve a su estado base, dejando caer su mano.
Uno de los niños corre hacia el cadáver de Mask.

– “¡Papá!” – grita el niño llorando.
En ese instante, el mestizo parece darse cuenta del horror que ha causado.
El niño corre hacia él y le agarra el pantalón, golpeando con todas sus fuerzas al saiyajín, que sigue inmóvil y perplejo por la situación.  
Tras mirar un instante al crío y recordar cómo él se sintió ante la muerte de Piccolo y sus amigos frente a los androides, alza el vuelo rápidamente, haciendo que el niño caiga de espaldas al suelo, y se aleja del lugar a toda velocidad.
En Villa Aru, Shapner y Videl están reunidos con los jefes de la aldea, entre los que se encuentran la mujer que les recibió en la entrada, un hombre con sombrero de cowboy y una enorme tortuga marina posada en un enorme barreño con agua salada.

– “Son Gohan estará bien” – dice la mujer. – “Sabe cuidarse”.
– “¿Le conocéis?” – pregunta Videl.
– “Así es” – responde la mujer. – “Me llamo Pocawatha.”
– “¿Y cómo le conoció? ¿Vivía aquí?” – pregunta la Sargento.
– “Estuvo aquí durante un tiempo, pero su casa está en el Monte Paoz” – explica la mujer. – “Una mujer le trajo malherido después de que se enfrentara a los androides en Orange City”.
– “El Guerrero Dorado…” – murmura Shapner, que se siente forzado a admitir que las leyendas eran ciertas. 
– “¡Su leyenda es conocida por todo el mundo!” – exclama Videl. – “¡El guerrero que luchaba contra los androides! ¿Por qué perdió la esperanza?”
– “Dejó de creer” – responde Pocawatha. – “Decidió que no merecía la pena luchar para salvar a la humanidad.”
– “Cobarde…” – dice Shapner.
– “¡Ni se te ocurra faltarle al respeto otra vez!” – exclama el hombre con sombrero de cowboy, mientras se levanta ofendido y con actitud amenazante.
– “Tranquilo, Johnny” – le calma Pocawatha.
Son Gohan aterriza en la cabaña de su abuelo Gohan, entra en ella y se arrodilla frente al pequeño altar en el que está expuesta la Dragon Ball de cuatro estrellas, ahora convertida en una simple piedra.

– “Lo siento” – murmura llorando. – “Lo siento mucho, papá. Nunca seré el héroe que fuiste tú.”
Un rayo de luz entra por la ventana y se refleja en un pequeño objeto situando en una estantería cercana al altar.

Son Gohan se seca las lágrimas y se acerca al objeto, guiado por su brillo, y se percata de que es un pequeño cascabel.

En Villa Aru, Pocawatha les explica la continua lucha de Gohan contra los androides.

– “¿Qué le hizo cambiar?” – pregunta Videl.
– “Estuvo viviendo y entrenando aquí con su amiga Lunch durante unos meses” – responde Pocawatha. – “Hasta que un día, Lunch y varios de nuestros hombres fueron atacados por bandidos, en las montañas, mientras volvían con un convoy de suministros desde la Capital del Este. Perdimos a muchos hombres…”
La mujer parece afligida por el recuerdo y se le corta la voz.

– “Lunch fue capturada por los bandidos” – interviene la tortuga.
– “La torturaron intentando obtener información sobre nuestra villa” – añade Pocawatha llorando.
– “Tardamos varios días en localizar el escondite de los bandidos” – dice Johnny. – “Cuando lo supimos, Gohan corrió a rescatarla y acabó con su guarida, pero era demasiado tarde… Lunch murió en sus brazos”.
– “Cuando Son Gohan volvió a la villa ya no era el mismo.” – dice Pocawatha. –“Sus ojos… Su mirada había cambiado.”
Videl no puede evitar llorar al escuchar la historia. Shapner también parece conmovido.
En el Villa Chazke, los supervivientes lloran a sus seres queridos en silencio, pero un inconfundible sonido de pisadas acercándose altera la solemnidad del momento.
El viejo Rey Gyuma se encuentra sentado en su casa cuando escucha a Son Gohan llegar.
Gyuma sale de la casa para recibirle y le abraza con fuerza.

– “¿Estás bien, Son Gohan?” – le pregunta al verle cubierto de sangre.
– “Tengo que irme” – responde Gohan.
– “¿Cómo dices? ¿Por qué? ¿Qué ha ocurrido?” – dice sorprendido su abuelo.

Son Gohan extiende su mano y le muestra el cascabel a su abuelo.
– “¿El cascabel del Duende Karin?” – dice el viejo Rey.
– “Tengo que ir a la Atalaya de Kamisama” – responde Gohan. – “Creo que allí encontraré respuestas”.
En Villa Aru, Videl y Shapner se preparan para reanudar su marcha. 

– “Aquí tenéis dos caballos. Varios de nuestros hombres os acompañaran hasta Orange City” – dice Pocawatha. 
– “Gracias por los caballos, señora Pocawatha” – responde Videl. – “Pero no vamos a poner en riesgo a vuestra gente. Esta es nuestra misión”.
– “Necesitáis a alguien que sepa guiaros por este bosque” – insiste la mujer.
– “Yo les acompañaré” – dice Johnny. 
– “No se ofenda, viejo, pero nos enlentecería” – dice Shapner.
– “No me gustaría tener que estropearte esa cara bonita, hijo” – le dice Johnny mientras se sitúa a escasos centímetros de la cara del teniente.
– “Tranquilos.” – dice Videl. – “Está bien, señor Johnny. Aceptamos su ayuda. Nos será más fácil llegar a Orange City si nos acompaña”.
Shapner, resignado, termina de cargar el caballo y se dispone a montar. Videl y Johnny hacen lo mismo.

– “Ten cuidado, Johnny” – le dice Pocawatha.
– “Ya me conoces” – responde el viejo cowboy. – “La prudencia nunca ha sido lo mío” – añade guiñándole el ojo.
Los tres jinetes se despiden de la villa y parten rumbo a Orange City.
Mientras tanto, Gohan prepara una mochila para marchar.

– “¿No vas a ir volando?” – le pregunta su abuelo.
– “Ha aparecido un nuevo enemigo que puede sentir mi ki” – responde el mestizo. – “En estos momentos debe estar viniendo hacia aquí. No puedo arriesgarme.”
– “¿Y Kinton?” – pregunta Gyuma.
– “Hace tiempo que dejó de ser una opción” – se lamenta Gohan.  – “Tú tienes que ir a Villa Aru, ahí estarás más seguro”.
– “Son Gohan… Tu madre nunca quiso abandonar esta casa y yo tampoco lo haré.” – responde Gyuma.
– “No digas tonterías. Es peligroso quedarse aquí” – insiste Gohan.
– “Lo sé muy bien” – responde Gyuma. – “Pero prefiero pasar mis últimos días aquí. En casa”.
– “Está bien, abuelo” – claudica Gohan.
Ambos se abrazan con fuerza.

– “Antes de que te vayas, tengo algo que darte” – dice el abuelo, entregándole un objeto alargado, envuelto en tela y atado con una cuerda.
Son Gohan deshace el envoltorio y se encuentra con el bastón mágico que una vez perteneció a su padre y a su otro abuelo.

– “El Duende Karin se lo dio a tu madre cuando murió Son Goku. Lo estaba guardando para dártelo el día de tu boda.” – explica el Rey Gyuma. – “Pero si vas a ir a la Atalaya, creo que lo necesitarás”.
– “¿Para mi boda? Dudo que eso ocurra” – responde Gohan algo incómodo.
– “El mundo no será un caos para siempre, Son Gohan” – dice Gyuma, agarrándole de los hombros. – “No pierdas la esperanza”.

62 thoughts on “OLD MAN GOHAN // Capítulo 10: Esperanza

  1. Bueno Gohan a darte un paseito por el campo , fuera bromas el viaje sera largo y dificil pero preseinto que para nosotros los lectores sera una buena oportunida de ver el estado del mundo , lo malo es que atravesar medio mundo sin encontrase con los androides o estar cerac de ellos lo veo dificil pero Gohan es listo habra pensado en algo

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  2. Bueno Gohan a darte un paseito por el campo , fuera bromas el viaje sera largo y dificil pero preseinto que para nosotros los lectores sera una buena oportunida de ver el estado del mundo , lo malo es que atravesar medio mundo sin encontrase con los androides o estar cerac de ellos lo veo dificil pero Gohan es listo habra pensado en algo

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