OMG // Capítulo 6: Penitencia
Son Gohan inca la rodilla, su respiración es rápida, algo ahogada. Hacía tiempo que no tenía que luchar en serio y transformarse en Súper Saiyajín. Ha agotado sus fuerzas.
Videl se acerca a él algo temerosa.
– “¿Qué era esa cosa?” – pregunta la Sargento.
– “No lo sé” – responde Son Gohan.
– “¿Y tú?” – añade Videl. – “¿Eres el Guerrero Dorado?”
Son Gohan no responde. Shapner mira a Gohan con recelo. Ha escuchado su conversación con la criatura. El insecto parecía conocer a Gohan y parte de su pasado, y también a los androides.
Gohan se levanta y se aleja caminando.
– “¿A dónde crees que vas?” – le pregunta Videl.
– “A mi casa” – responde el mestizo. – “Y vosotros deberíais hacer lo mismo”.
– “¿A casa?” – pregunta Videl enfadada. – “¿Crees que nos iremos a casa después de descubrir que existe esa cosa? ¡Tenemos que avisar al Ejército Real y prepararnos para enfrentarnos a…!”.
– “¡No sois nada frente a esa criatura o los androides!” – la interrumpe Gohan, harto de escuchar a los humanos hablar de los androides cómo si fueran una amenaza a la que pueden plantar cara. – “¡La única razón por la que la humanidad no ha sido erradicada es porque les divierte mataros lentamente! ¡Vuestro ejército es ridículo!”
Videl se queda callada ante la rabia de Gohan. Los ojos de la Sargento brillan vidriosos, inundándose de lágrimas de impotencia.
Sin decir nada, ella se da la vuelta y se va a ayudar a Shapner.
– “Vamos.” – le dice a su compañero. – “Nos queda un largo camino hasta la base”.
Gohan enseguida se arrepiente de haber gritado a Videl de esa forma. Pese a saber que sus palabras son ciertas, la Sargento y el teniente acaban de perder a todo su pelotón. No era el momento para señalarles la incompetencia de su ejército. Al fin y al cabo, el Ejército Real lo hace lo mejor que puede.
– “Venid conmigo” – les dice Gohan. – “Esa criatura aún puede seguir por los aledaños. Tengo algunas provisiones en la cueva. Podéis comer, curar vuestras heridas, descansar y salir mañana a primera hora.”
– “Nos las apañaremos solos” – responde Videl, aún dolida por sus gritos.
– “Haz lo que quieras” – responde Gohan antes de empiezar a caminar de vuelta al monte Frypan.
El insecto sigue oculto entre los árboles, observando a Gohan alejarse y cómo Videl, ayudando a Shapner, empieza a seguir a Gohan.
– “Tu energía vital es muy apetitosa, Son Gohan. Podría darme el empujón que necesito para enfrentarme a los androides” – piensa la criatura. – “Pero tendré que esperar. Pronto volveremos a vernos”.
Gohan y sus dos acompañantes ya recorren el camino de vuelta a la cueva de Gohan. El saiyajín lleva la delantera, y a esos metros, Videl y Shapner intentan seguir su marcha, cuando el teniente le hace una señal a la Sargento para que vaya más despacio.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Videl.
– “Ese Son Gohan… oculta algo” – le susurra Shapner. – “Esa cosa le conocía”.
– “¿Pero de qué estás hablando?” – se sorprende Videl.
– “Esa cosa le ha llamado por su nombre. No podemos fiarnos de él” – insiste el teniente.
Videl no responde, pero mira a Gohan con recelo.
Después de horas caminando en silencio consiguen llegar a la cueva. Shapner se dirige hacia el río para lavarse, mientras Videl se dispone a suturarse la laceración en su cabeza con aguja e hilo que le ha proporcionado Gohan, tras desinfectarse la herida con alcohol.
Gohan observa a la Sargento, que pese al dolor sigue adelante.
– “Dejaste el walkie-talkie en mi puerta…” – le dice Gohan. – “¿Por qué?”
– “Sabía que escondías algo” – le responde Videl mientras se da una puntada de sutura. – “Tuve la sensación de que podrías ser útil a la Resistencia, aunque no esperaba que fueras capaz de moverte como un androide”.
– “No soy capaz de moverme como ellos” – responde Gohan con resignación. – “Te lo aseguro”.
– “Sin duda no te mueves como un humano” – le insiste Videl.
Gohan agacha la cabeza, ya que no se siente con fuerzas para dar explicaciones.
– “Shapner dice que esa criatura te conocía” – le dice Videl, mientras examina su reacción.
– “Tiene razón. Parecía conocerme.” – responde el mestizo. – “Pero yo no la había visto nunca.”
– “¿Y cómo puede ser eso?” – pregunta la Sargento.
– “No lo sé.” – responde Gohan.
Videl termina de suturarse la herida.
– “Mañana saldremos hacia la base principal, en las afueras de Orange City” – dice Videl.
– “¿Orange City?” – repite Gohan con algo de tristeza.
– “Así es, al norte del Monte Paoz” – responde Videl.
Gohan se da la vuelta y se aleja.
– “Yo no voy a acompañaros” – responde tajante el sayiajín. – “Coged las provisiones que necesitéis y largaos de aquí a primera hora”.
Videl se percata del impacto que han causado sus palabras en el vagabundo y se apresura a perseguirle.
– “¡Espera!” – dice mientras le adelante y se interpone en su camino. – “¿Cuál es tu problema? ¿Por qué no me cuentas que te pasa?” – dice algo enfadada por la actitud de Gohan.
– “No me importa tu cruzada contra los androides. Ya no es mi guerra” – responde Gohan algo irritado mientras aparta a la Sargento.
– “¿Ya no?” – le pregunta Videl, percatándose de que lo fue en algún momento.
Son Gohan evita la pregunta y mira a Videl a los ojos con expresión seria.
– “Ya te lo he dicho. No podéis detener a los androides. La humanidad está sentenciada” – responde Gohan. – “No vale la pena luchar”.
Videl mira al trotamundos a los ojos un instante.
– “¿Qué te pasó, Son Gohan?” – le pregunta con voz tierna al ver algo más allá de la fría fachada de vagabundo solitario.
Son Gohan le aparta la mirada y se aleja sin responder.
– “¡Siempre vale la pena luchar!” – le grita Videl.
La noche cae en el Monte Frypan. Shapner y Videl se han acomodado en la cueva de Gohan, mientras éste intenta poner en orden sus pensamientos posado en la copa de un árbol, sentado en una rama y apoyado en el tronco, mientras da un sorbo a su petaca.
Son Gohan, con aspecto desaliñado, se encuentra bebiendo en la casa abandonada de su abuelo, en el Monte Paoz, mientras se lamenta por las muertes de Trunks y Bulma.
– “No pude hacerlo” – llora desconsolado. – “Lo siento, papá. Soy un cobarde”.
En ese instante, la radio anuncia la llegada de los androides a Orange City. La alarma de la ciudad apenas se oye en el horizonte.
Son Gohan, furioso, no duda en transformarse en Súper Saiyajín y dirigirse a toda velocidad a su encuentro.
Los androides están destruyendo la ciudad mientras ríen y se mofan de sus víctimas.
Gohan aparece de la nada y golpea al número 17, lanzándole contra un edificio.
– “¿Otra vez tú?” – se sorprende la número 18. – “Creíamos que habías muerto”.
– “¡Voy a acabar con vosotros!” – grita Gohan mientras concentra su ki y ataca a la 18.
La androide le esquiva con suma facilidad.
– “¿Dónde está tu compañero?” – le pregunta ella. – “¿Le has dejado en casa?”
El número 17 aparece entre ella y Gohan y golpea a éste, haciéndole chocar contra un camión, que explota en mil pedazos.
Son Gohan aparece de entre las llamas, aún más furioso.
– “¿Acaso tu amigo está muerto?” – se burla 17.
La expresión de Gohan aclara que 17 está en lo cierto.
– “¡Parece que tienes razón, 17!” – dice la número 18. – “Creo que nos pasamos un poco con el chico.”
– “Ese niñato era un debilucho.” – responde 17. – “Igual que el resto de tus amigos”.
Gohan aprieta con rabia los puños.
– “¡No habléis así de mis amigos!” – grita furioso. – “¡Vais a pagar por la muerte de Trunks!”
Una fuerte corriente de aire provocada por el ki de Gohan sorprende a los androides, que antes de poder reaccionar se encuentran al mestizo a escasos centímetros de ellos.
Son Gohan golpea a 17 arrojándole lejos. La 18 intenta atacarle, pero Gohan la esquiva y la repele con un ataque de ki en su abdomen que la lanza por los aires.
El número 17 consigue detenerse en el aire, pero Gohan ya se encuentra de nuevo frente a él y vuelve a golpearle.
La 18 detiene a su hermano antes de que impacte contra un edificio.
– “¿De dónde ha sacado tanta fuerza?” – se pregunta 17.
– “No lo sé” – responde 18. – “¿Pero acaso no es más divertido?”
17 sonríe.
– “Sin duda” – responde el androide.
Gohan vuelve a atacarles, pero esta vez 17 le esquiva y le da un rodillazo en el abdomen, deteniendo a Gohan en el acto.
El mestizo cae arrodillado, estupefacto ante el poder del androide.
– “Por un instante creíste que tenías una oportunidad, ¿verdad?” – le dice 17.
– “¿Creías que hasta ahora habíamos luchado en serio?” – añade 18.
– “Mírate. Tienes muy mal aspecto y apestas a alcohol.” – insiste 17.
La 18 le da una patada y le lanza contra un edificio, que se derrumba sobre Gohan.
– “¿Qué hacemos con él, 18?” – pregunta 17.
– “Si le matamos se acabará nuestra diversión” – responde 18. – “Pero eso no significa que no podamos jugar un poco…”

Gohan, en este momento, es más fuerte que Goku antes de morir.Pero Goku es un genio de la lucha. Si estuviera vivo, es muy posible que hubiese encontrado una forma de superarse y derrotar a los androides (como ocurrió en Z).
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Gohan le esta pasando muy mal
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Sí, Gohan lo ha tenido complicado..
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